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Evangelio

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«Buena noticia». En el Nuevo Testamento, el anuncio de que en Jesús de Nazaret —su vida, su muerte y su resurrección— Dios ha cumplido sus promesas y ofrece salvación a todos. Desde el siglo II la palabra designa también cada uno de los cuatro libros que cuentan la vida de Jesús: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

En la Biblia

Isaías celebra los pies «del que trae alegres nuevas» y anuncia que Dios reina (Isaías 52:7). Marcos abre su libro con «Principio del evangelio de Jesucristo» (Marcos 1:1), y Jesús proclama «creed en el evangelio» (Marcos 1:15). Pablo resume su contenido: que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día (1 Corintios 15:1-4).

Etimología

Del griego euangélion, de eu, «bien», y ángelos, «mensajero»: la buena noticia, y también la recompensa que se daba al que la traía. En el mundo grecorromano se usaba para anuncios de victorias o de acontecimientos de la familia imperial. Detrás está también el hebreo basar, «anunciar buenas nuevas», que Isaías usa para el mensajero que proclama a Sion el regreso de su Dios.

Un mensajero que trae buenas noticias

La imagen de fondo es sencilla: un corredor llega a la ciudad con noticias de la batalla. En Isaías, el mensajero sube a un monte alto y grita a las ciudades de Judá: «¡Ved aquí al Dios vuestro!» Isaías 40:9. Y más adelante: «¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz… del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!» Isaías 52:7. La buena noticia es que Dios vuelve a reinar y a liberar a su pueblo del exilio.

Isaías 61 lleva la idea a otro nivel: un ungido por el Espíritu es enviado «a predicar buenas nuevas a los abatidos», a vendar a los quebrantados, a proclamar libertad a los cautivos Isaías 61:1.

Jesús anuncia el evangelio

Los evangelios presentan a Jesús como ese mensajero. En la sinagoga de Nazaret lee precisamente Isaías 61 y dice: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros» Lucas 4:18-21. Marcos resume su predicación con dos palabras clave: «El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio» Marcos 1:14-15. El evangelio, en boca de Jesús, es la noticia de que Dios empieza a reinar.

El evangelio sobre Jesús

Después de la Pascua, el contenido de la buena noticia pasa a ser el propio Jesús. Pablo lo resume en una fórmula que dice haber recibido: «que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día» 1 Corintios 15:1-4. Ese evangelio es «poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego» Romanos 1:16. Y no admite versiones alternativas: «si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio… sea anatema» Gálatas 1:6-9.

De noticia a libro

Marcos abre su obra con «Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» Marcos 1:1. Ahí «evangelio» todavía significa el anuncio, no un libro. Solo en el siglo II se empieza a llamar «evangelios» a los escritos que cuentan la vida de Jesús, y a sus autores, «evangelistas». Los cuatro libros del Nuevo Testamento llevan títulos añadidos más tarde: «Evangelio según Mateo», «según Marcos»…, que expresan la idea de un único evangelio contado por cuatro.

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