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Aceite de la unción

También llamado Aceite santo, Óleo de la santa unción, Shémen hamishjá

48 Citas enlazadas

Es el objeto más pequeño de todos y, en cierto sentido, el que más lejos llegó. Éxodo da su receta exacta: aceite de oliva con mirra, canela, cálamo y casia, preparado por un perfumista. Con él se ungía el tabernáculo, cada uno de sus muebles y a los sacerdotes, y todo lo que tocaba quedaba santificado; copiarlo para uso privado se castigaba con la expulsión del pueblo. Moisés lo derrama sobre la cabeza de Aarón, y un salmo recuerda cómo le corría por la barba. Después sale del santuario: Samuel unge a Saúl y a David; el sacerdote Sadoc toma el cuerno de aceite del tabernáculo para ungir a Salomón. De ese gesto viene el título de los reyes, «el ungido de Jehová», en hebreo mashíaj. Cuando la esperanza de Israel se concentra en un rey futuro, lo llama así: el Mesías. Los evangelios cuentan que a Jesús lo ungió una mujer, no un sacerdote, y no para reinar, sino para su sepultura.

Cronología

Su historia en 5 etapas. Toca una para ver sus hitos y de dónde sale cada dato.

Cómo leer las fechas y las procedencias
Intervalo del texto
Duración o distancia en el tiempo que da el propio texto, sin año.
Aproximada
Estimación habitual; el texto no da la fecha.
Discutida
Hay propuestas enfrentadas entre especialistas.

Procedencia de cada hito: Antiguo Testamento · Evangelios · Hechos · Cartas · Tradición.

  1. Entre las instrucciones del santuario

    Una receta reservada

    Intervalo del texto Entre las instrucciones del santuario

    • Éxodo da la receta: mirra, canela, cálamo, casia y un hin de aceite de oliva, mezcla de perfumista. Éxodo 30:23-25 — antiguo testamento
    • Con él se ungen el tabernáculo, sus muebles y utensilios, y a Aarón y a sus hijos. Éxodo 30:26-30 — antiguo testamento
    • No se derramará sobre ningún hombre común ni se copiará su fórmula, so pena de ser cortado del pueblo. Éxodo 30:31-33 — antiguo testamento

    01 Los ingredientes del aceite de la unción · Relato: Una tienda en medio del campamento →

  2. La consagración de los sacerdotes

    Sobre la cabeza de Aarón

    Intervalo del texto La consagración de los sacerdotes

    • Moisés unge el tabernáculo, rocía siete veces el altar y derrama el aceite sobre la cabeza de Aarón. Levítico 8:10-12 — antiguo testamento
    • A los hijos de Aarón se los rocía al final con aceite y sangre. Levítico 8:30 — antiguo testamento
    • Un salmo recuerda el óleo que baja por la barba de Aarón hasta el borde de sus vestiduras. Salmos 133:1-2 — antiguo testamento

    02 Moisés unge el tabernáculo y a Aarón con el aceite santo

  3. De Saúl a Jehú

    El ungido de Jehová

    Aproximada De Saúl a Jehú

    • c. 1050 a.C. Samuel derrama una redoma de aceite sobre la cabeza de Saúl. 1 Samuel 10:1 — antiguo testamento
    • En Belén, Samuel unge con su cuerno a David, y el Espíritu de Jehová viene sobre él. 1 Samuel 16:13 — antiguo testamento
    • En En-gadi, David se niega a tocar a Saúl, «el ungido de Jehová». 1 Samuel 24:6 — antiguo testamento
    • c. 970 a.C. Sadoc toma el cuerno del aceite del tabernáculo y unge a Salomón. 1 Reyes 1:39 — antiguo testamento
    • c. 841 a.C. Un discípulo de Eliseo unge en secreto a Jehú y huye. 2 Reyes 9:1-6 — antiguo testamento

    03 La unción de los reyes: Saúl, David y Salomón · Belén, En-gadi, Gihón

  4. De los profetas al Nuevo Testamento

    Mesías, el Ungido

    Aproximada De los profetas al Nuevo Testamento

    • Isaías: «el Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová». Isaías 61:1 — antiguo testamento
    • Jesús lee la frase en la sinagoga de Nazaret: «Hoy se ha cumplido esta Escritura». Lucas 4:18-21 — evangelios
    • Pedro dice que Dios lo ungió «con el Espíritu Santo y con poder». Hechos 10:38 — hechos

    04 Qué significan Mesías y Cristo: «el ungido» · Nazaret

  5. Antes de la Pascua de la Pasión

    Ungido para la sepultura

    Intervalo del texto Antes de la Pascua de la Pasión

    • En Betania, una mujer derrama nardo puro sobre la cabeza de Jesús: «se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura». Marcos 14:3-9 — evangelios
    • Los ancianos de la iglesia ungen con aceite a los enfermos mientras oran. Santiago 5:14 — cartas
    • La Biblia no dice qué fue del aceite; la tradición rabínica lo da por oculto en tiempos de Josías. — tradición

    05 La mujer que ungió a Jesús con perfume en Betania · Betania

Historia

Los ingredientes del aceite de la unción

Éxodo 30:22-33 Leer esta escena aparte →

Entre las instrucciones del santuario, Éxodo incluye una receta. Especias finas: mirra excelente, quinientos siclos; canela aromática, doscientos cincuenta; cálamo aromático, doscientos cincuenta; casia, quinientos; y un hin de aceite de oliva. Con todo ello se hace «el aceite de la santa unción», mezcla de perfumista Éxodo 30:23-25.

El aceite tenía un destino fijo: ungir el tabernáculo, el arca, la mesa, el candelabro, los dos altares y la fuente, y todos sus utensilios. Lo que se ungía quedaba «santísimo», y todo lo que lo tocara sería santificado. Con él se ungía también a Aarón y a sus hijos Éxodo 30:26-30.

Y tenía una prohibición tajante: no se derramará sobre el cuerpo de ningún hombre común, ni se hará otro con la misma fórmula; el que lo imite o lo ponga sobre un extraño será cortado de su pueblo Éxodo 30:31-33. Era santo por su uso, y su fórmula no se podía copiar.

Moisés unge el tabernáculo y a Aarón con el aceite santo

Levítico 8:10-12 Leer esta escena aparte →

En la consagración de los sacerdotes, Moisés toma el aceite de la unción y unge el tabernáculo y todo lo que hay en él; rocía siete veces el altar y unge sus utensilios y la fuente. Después derrama el aceite sobre la cabeza de Aarón y lo unge para santificarlo Levítico 8:10-12. A los hijos de Aarón se les rocía al final con aceite y sangre Levítico 8:30.

La unción de Aarón quedó en la memoria como imagen de abundancia. Un salmo compara la armonía entre hermanos con «el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras» Salmos 133:1-2.

Obra de arte

Grabado. A la izquierda, un hombre de barba con túnica larga levanta con las dos manos un recipiente y lo vierte sobre la cabeza de otro hombre, que se inclina ante él vestido con ropas sacerdotales. Detrás, a la derecha, varios jóvenes de pie con las manos juntas, y al fondo una tienda y un animal.
Moisés derrama el aceite sobre la cabeza de Aarón, ante sus hijos Ilustradores de la Biblia Holman, La consagración de Aarón y sus hijos, 1890. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

La unción de los reyes: Saúl, David y Salomón

1 Samuel 16:1-13 Leer esta escena aparte →

Con la monarquía, la unción sale del santuario. Samuel toma una redoma de aceite y la derrama sobre la cabeza de Saúl, lo besa y le dice que Jehová lo ha ungido como príncipe 1 Samuel 10:1. Años después, Dios lo envía a Belén con su cuerno lleno de aceite; tras descartar a los hijos mayores de Isaí, unge al menor, David, en medio de sus hermanos, «y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David» 1 Samuel 16:13. La unción y el Espíritu van juntos.

Obra de arte

Pintura mural antigua de colores planos. A la izquierda, un hombre alto con manto blanco levanta un cuerno sobre la cabeza de un joven vestido con manto púrpura. A su lado, en fila y de frente, otros seis hombres con túnicas de colores.
Samuel unge a David en medio de sus hermanos Es una de las representaciones más antiguas del episodio, pintada en una sinagoga del siglo III. Samuel sostiene un cuerno, como dice el texto. Pintor anónimo de la sinagoga de Dura Europos, Samuel unge a David, hacia 244–256 d. C.. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Desde entonces, el rey es «el ungido de Jehová». David se niega a matar a Saúl cuando lo tiene a su merced en una cueva de En-gadi, precisamente por eso: «Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová» 1 Samuel 24:6.

El vínculo con el santuario se hace explícito en la sucesión de David. Para frustrar la maniobra de Adonías, el sacerdote Sadoc toma «el cuerno del aceite del tabernáculo» y unge a Salomón; tocan la trompeta y el pueblo grita «¡Viva el rey Salomón!» 1 Reyes 1:39. Más tarde, en el reino del norte, un discípulo de Eliseo unge a Jehú en secreto, en una habitación interior, y huye 2 Reyes 9:1-6.

Obra de arte

Pintura barroca de muchas figuras. En el centro, un joven arrodillado inclina la cabeza mientras un sacerdote anciano con mitra y vestiduras le derrama aceite. A los lados, dos jóvenes sostienen bandejas, otros dos se arrodillan delante con una fuente dorada, y alrededor se agolpan cortesanos y soldados.
El sacerdote Sadoc unge a Salomón como rey El pintor viste a Sadoc con una mitra de obispo y convierte la escena, que 1 Reyes sitúa junto a la fuente de Gihón, en una ceremonia de corte. Cornelis de Vos, La unción de Salomón, hacia 1630. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Qué significan Mesías y Cristo: «el ungido»

Isaías 61:1-3 Leer esta escena aparte →

La palabra hebrea para «ungido» es מָשִׁיחַ mashíaj, de mashaj, «ungir». Se aplica al sumo sacerdote ungido Levítico 4:3 y, sobre todo, al rey. La traducción griega es christós. «Mesías» y «Cristo» significan lo mismo: el ungido.

Cuando Israel pierde a sus reyes, la esperanza de un rey futuro de la casa de David toma ese nombre. Isaías pone en boca de un personaje la frase que Jesús leerá en la sinagoga de Nazaret: «El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos» Isaías 61:1. Jesús la aplica a sí mismo: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros» Lucas 4:18-21. Y Pedro resume su vida diciendo que Dios lo ungió «con el Espíritu Santo y con poder» Hechos 10:38: en el Nuevo Testamento la unción de Jesús es del Espíritu, no de aceite. Ver Mesías.

La mujer que ungió a Jesús con perfume en Betania

Marcos 14:3-9 Leer esta escena aparte →

Los evangelios cuentan que a Jesús lo ungió con perfume no un sacerdote ni un profeta, sino una mujer. En Betania, en casa de Simón el leproso, una mujer rompe un frasco de alabastro de perfume de nardo puro, de mucho precio, y se lo derrama sobre la cabeza. Algunos se indignan por el derroche: podía haberse vendido por más de trescientos denarios para los pobres. Jesús la defiende: «se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura», y anuncia que lo que ha hecho se contará en todo el mundo en memoria de ella Marcos 14:3-9.

Los evangelios lo cuentan de maneras distintas —quién era la mujer, si ungió la cabeza o los pies, cuándo ocurrió—, y el relato paralelo al final de esta ficha las muestra una junto a otra.

Obra de arte

Escena de banquete en un patio con columnas y guirnaldas. Jesús, vestido de blanco, está recostado junto a una mesa baja; a sus pies, una mujer arrodillada e inclinada le toca los pies. Alrededor, hombres recostados o de pie observan la escena.
Una mujer unge los pies de Jesús durante una comida Tissot sigue la tradición que identificó a esta mujer con María Magdalena. Ningún evangelio dice que la mujer que ungió a Jesús fuera María Magdalena. James Tissot, El perfume de la Magdalena, 1886–1894. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Relato paralelo

Relato paralelo

Qué añade, omite o cuenta distinto cada fuente. Las diferencias marcadas no son erratas: son divergencias reales entre los textos.

La mujer que ungió a Jesús

Los cuatro evangelios cuentan que una mujer derramó perfume sobre Jesús, pero difieren en el momento, el lugar, quién era y dónde lo derramó. Muchos intérpretes creen que Lucas cuenta un episodio distinto; otros, que son versiones del mismo. Se muestran sin fundirlas.

  • Marcos 14:3-9 En Betania, en casa de Simón el leproso, dos días antes de la Pascua: una mujer sin nombre derrama nardo puro sobre su CABEZA. Jesús: lo ha hecho para mi sepultura.
  • Mateo 26:6-13 La misma escena que Marcos: casa de Simón el leproso, una mujer, perfume sobre la cabeza.
  • Juan 12:1-8 En Betania, seis días antes de la Pascua: es MARÍA, hermana de Lázaro, y unge los PIES de Jesús y los seca con sus cabellos.
  • Lucas 7:36-50 En Galilea, en casa de un fariseo llamado Simón, mucho antes de la Pasión: una mujer «pecadora» llora, le besa los pies y los unge.

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