Al norte de Israel, entre el mar y las montañas del Líbano, vivía un pueblo que miraba al Mediterráneo. No tenía un reino propio, sino ciudades —Tiro, Sidón, Biblos, Arvad—, cada una con su rey, y vivía del bosque que tenía detrás y del mar que tenía delante. Para Israel fueron a la vez los mejores socios y una tentación: les vendieron cedro para el templo y les dieron una reina que llevó a Samaria el culto de Baal.
El nombre: fenicios, sidonios y tirios
La Biblia no los llama «fenicios» en el Antiguo Testamento. Dice «sidonios», por Sidón, y lo usa para todos ellos: Hiram es rey de Tiro, pero Salomón le pide madereros porque nadie sabe cortar madera «como los sidonios» 1 Reyes 5:6, y Et-baal, el padre de Jezabel, es «rey de los sidonios» 1 Reyes 16:31, aunque según Flavio Josefo reinaba en Tiro. «Fenicio» es el nombre que les dieron los griegos. En el Nuevo Testamento ya aparece Fenicia como región Hechos 11:19.
Origen de los fenicios: los cananeos de la costa
En la Tabla de las naciones, Sidón es el primogénito de Canaán Génesis 10:15. Es la manera bíblica de decir lo que la historia confirma: los fenicios no eran recién llegados, sino los cananeos de la costa. Mientras las ciudades del interior pasaban a manos de Israel, de los filisteos o de los arameos, las del litoral conservaron su lengua, sus dioses y su independencia.
El reparto de Josué cuenta las tierras de los sidonios entre las que quedaban por conquistar Josué 13:4-6, y la frontera de Aser llega hasta «la gran Sidón» y «la ciudad fortificada de Tiro» Josué 19:28-29. Esas ciudades no llegaron a ser israelitas nunca.
Tiro, Sidón y Biblos: ciudades-estado independientes
Cada ciudad tenía su rey y su política. La que domina en la época de David y Salomón es Tiro, levantada sobre una isla frente a la costa; Sidón, más al norte, le disputaba el primer puesto. Ezequiel describe a Tiro como un gran barco en el que cada ciudad tenía su oficio: los de Sidón y Arvad eran remeros, y los ancianos de Gebal, la Biblos de los griegos, calafateaban las juntas Ezequiel 27:8-9.
Esa franja de costa no daba para mucho cereal. Por eso dependían del interior: Judá e Israel vendían en Tiro trigo, miel, aceite y bálsamo Ezequiel 27:17, y todavía en tiempos de Herodes Agripa las ciudades de Tiro y Sidón pedían la paz al rey porque su tierra se abastecía de la de él Hechos 12:20.
El comercio fenicio: madera del Líbano, bronce y barcos
El texto bíblico los presenta sobre todo como gente de mar y de oficio. Isaías llama a Tiro la ciudad «cuyos mercaderes eran príncipes» Isaías 23:8, y Ezequiel dedica un capítulo entero a la lista de lo que llegaba a su mercado Ezequiel 27:3. Sabían cortar y transportar la madera del Líbano, que bajaban al mar y llevaban en balsas por la costa 1 Reyes 5:9, y trabajar el bronce: el artesano que hizo las columnas y los utensilios del templo era hijo de un tirio 1 Reyes 7:13-14.
La religión fenicia: Baal y Astoret
Cada ciudad tenía su dios principal. La Biblia nombra a Astoret, «diosa de los sidonios», a la que Salomón llegó a dar culto 1 Reyes 11:5, y sobre todo a Baal, el dios que Jezabel y Acab llevaron a Samaria 1 Reyes 16:31-33. En el Carmelo, los profetas de Baal y de Asera que se enfrentan a Elías «comían de la mesa de Jezabel» 1 Reyes 18:19.
Los fenicios e Israel
Hiram de Tiro, David y Salomón: el cedro del templo
La relación empieza con una alianza. Hiram, rey de Tiro, envía a David cedro, carpinteros y canteros para su palacio 2 Samuel 5:11, y los sidonios y los tirios le llevan madera en abundancia 1 Crónicas 22:4. Con Salomón la relación se hace contrato: Tiro pone el cedro y el ciprés, Salomón paga cada año con trigo y aceite, y los dos firman un pacto 1 Reyes 5:6-12. Hiram pone además marinos con experiencia en la flota que Salomón arma en el mar Rojo 1 Reyes 9:26-28.
No todo fue armonía. Salomón le da a Hiram veinte ciudades de Galilea, y a Hiram no le gustan; las llama «tierra de Cabul» 1 Reyes 9:11-13. El texto no explica qué significa el nombre.
Jezabel, Acab y el culto de Baal en Samaria
El matrimonio de Acab con Jezabel, hija del rey de los sidonios, une a la dinastía de Omri con Tiro. Para el autor de Reyes es el comienzo del peor momento del reino del norte: Acab levanta un altar a Baal en Samaria 1 Reyes 16:31-33. En medio de esa historia, Elías es enviado a vivir en casa de una viuda de Sarepta, una aldea de Sidón, en plena tierra de Jezabel 1 Reyes 17:9. Jesús recordará el episodio en Nazaret: había muchas viudas en Israel, y Elías fue enviado a una extranjera Lucas 4:25-26.
Las profecías contra Tiro y Sidón
Desde el siglo VIII a.C., los profetas hablan de las ciudades fenicias por su riqueza y su orgullo. Amós acusa a Tiro de entregar cautivos a Edom y de olvidar «el pacto de hermanos»; el texto no dice qué pacto era Amós 1:9-10. Joel les reprocha haber vendido a los hijos de Judá a los griegos Joel 3:4-6. Isaías compone un lamento por Tiro en el que las naves de Tarsis gimen porque la ciudad ha caído Isaías 23:1-8, y Ezequiel le dedica tres capítulos, con el retrato del príncipe que se cree un dios en medio de los mares Ezequiel 28:2.
Los fenicios después del exilio y en el Nuevo Testamento
Cuando los judíos vuelven de Babilonia, la relación se repite casi igual que en tiempos de Salomón: pagan con comida, bebida y aceite a los de Sidón y Tiro para que bajen cedro del Líbano hasta el mar de Jope Esdras 3:7. En Jerusalén viven comerciantes tirios que venden pescado en sábado, y Nehemías se lo reprocha a los nobles de Judá Nehemías 13:16.
En los evangelios, de la costa de Tiro y Sidón llega gente a oír a Jesús Lucas 6:17. Él mismo pasa por esa región, donde una mujer griega, sirofenicia de nación, le pide que cure a su hija Marcos 7:24-26, y pone a Tiro y Sidón como ejemplo de ciudades que se habrían convertido ante sus milagros Mateo 11:21-22. Después de la muerte de Esteban, los creyentes llegan hasta Fenicia Hechos 11:19; Pablo pasa una semana con los discípulos de Tiro Hechos 21:2-4 y, ya preso camino de Roma, visita a sus amigos en Sidón Hechos 27:3.
Dónde aparece el lugar en el texto, agrupado por el papel que cumple en cada tramo del relato. No es la historia de lo que ocurrió allí, sino en qué contextos lo nombra la Biblia.
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Hiram de Tiro con David y Salomón
David – SalomónHiram de Tiro envía cedro, carpinteros y canteros para el palacio de David y para el templo de Salomón, y marinos para la flota del mar Rojo.
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Jezabel, Acab y Elías en Sarepta
Reino del norte, siglo IX a.C.Acab se casa con la hija de Et-baal, rey de los sidonios, y construye un templo de Baal en Samaria. Elías es enviado a una viuda de Sarepta, ciudad de Sidón.
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Profecías contra Tiro y Sidón
Siglos VIII – VI a.C.Isaías, Amós, Joel, Jeremías, Ezequiel y Zacarías anuncian el fin de la riqueza y del orgullo de las ciudades fenicias.
Isaías 23:1-8 · Amós 1:9-10 · Joel 3:4-6 · Ezequiel 28:2 · Zacarías 9:2-4
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Cedro para el segundo templo y comercio en Jerusalén
Período persaSidonios y tirios vuelven a llevar cedro del Líbano a Jope para el segundo templo; tirios venden pescado en Jerusalén en sábado.
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Tiro y Sidón en los evangelios y en Hechos
Siglo I d.C.Gente de Tiro y Sidón va a oír a Jesús; él pasa por su región y cura a la hija de una mujer sirofenicia. La iglesia se extiende por Fenicia y Pablo se detiene en Tiro y en Sidón.
Lucas 6:17 · Marcos 7:24-30 · Hechos 11:19 · Hechos 21:2-4 · Hechos 27:3
Etapas de la historia fenicia
- Cananeos de la costa (Bronce Final): ciudades vasallas de Egipto que sobreviven a la crisis de 1200 a.C.
- Ciudades del comercio (siglos XI – IX a.C.): Tiro encabeza la expansión por el Mediterráneo; alianza con David y Salomón, matrimonio con la casa de Omri.
- Bajo los imperios (siglos VIII – IV a.C.): tributarias de Asiria, Babilonia y Persia, a las que sirven con sus flotas.
- Ciudades helenísticas y romanas: tras Alejandro, adoptan la lengua y la cultura griegas; en el siglo I la región es Fenicia, parte de la provincia de Siria, con comunidades cristianas desde muy pronto.