En el último tramo del desierto, rodeando Edom, el pueblo se harta del camino y del maná y habla contra Dios y contra Moisés. Llegan serpientes venenosas al campamento y muere mucha gente. Cuando el pueblo reconoce su pecado, Dios no quita las serpientes: le manda a Moisés hacer una figura de serpiente y ponerla en lo alto de un asta, y el que es mordido y la mira, vive. Moisés la hace de bronce. Ahí termina el episodio, pero no la historia del objeto: siglos después, el rey Ezequías la encuentra en Jerusalén convertida en objeto de culto, con nombre propio, Nehustán, y la hace pedazos durante su reforma. En el Nuevo Testamento, Jesús la recuerda ante Nicodemo como imagen de lo que le va a ocurrir: como Moisés levantó la serpiente, así será levantado el Hijo del Hombre. Es uno de los pocos objetos de la Biblia que pasan de instrumento de salvación a ídolo y a imagen teológica.
Cronología
Su historia en 4 etapas. Toca una para ver sus hitos y de dónde sale cada dato.
Cómo leer las fechas y las procedencias
Intervalo del texto
Duración o distancia en el tiempo que da el propio texto, sin año.
Discutida
Hay propuestas enfrentadas entre especialistas.
Procedencia de cada hito:
Antiguo Testamento · Evangelios · Cartas.
Último tramo del desierto, rodeando Edom
Las serpientes ardientes
Intervalo del texto Último tramo del desierto, rodeando Edom
Saliendo del monte Hor para rodear Edom, el pueblo habla contra Dios y contra Moisés. Números 21:4-5— antiguo testamento
Llegan serpientes ardientes y muere mucha gente; el pueblo reconoce su pecado y Moisés ora. Números 21:6-7— antiguo testamento
Israel sale del monte Hor por el camino del mar Rojo para rodear la tierra de Edom, que le ha negado el paso, y el pueblo
se desanima por el camino. Habla contra Dios y contra Moisés: ¿por qué nos hicisteis subir de Egipto para morir en este
desierto? No hay pan ni agua, «y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano» Números 21:4-5. Ver el
monte Hor, los edomitas y el maná.
Jehová envía entre el pueblo serpientes ardientes, que muerden al pueblo, y muere mucha gente de Israel. El pueblo va a
Moisés y le dice: hemos pecado por haber hablado contra Jehová y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas
serpientes. Moisés ora por el pueblo Números 21:6-7. Ver Moisés y
rumbo a la tierra prometida.
Dios no quita las serpientes. Da otra solución: «Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que
fuere mordido y mirare a ella, vivirá». Moisés hace una serpiente de bronce y la pone sobre un asta, «y cuando alguna
serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía» Números 21:8-9.
La serpiente desaparece del relato del desierto y reaparece siglos después en Jerusalén. Ezequías, rey de Judá, hace
lo recto ante los ojos de Jehová: quita los lugares altos, quiebra las imágenes, corta los símbolos de Asera, «e hizo
pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la
llamó Nehustán» 2 Reyes 18:3-4. Ver Ezequías y lugares altos.
Nicodemo, un fariseo principal, va de noche a ver a Jesús, y Jesús le habla de nacer de nuevo y de las cosas celestiales
Juan 3:1-12. Entonces recurre a la escena del desierto: «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,
así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida
eterna» Juan 3:14-15. Ver Jesús y el Hijo del Hombre.
Pablo, por su parte, recuerda el episodio como advertencia: no tentemos al Señor, como algunos de ellos lo tentaron, «y
perecieron por las serpientes» 1 Corintios 10:9.
Lo que el texto permite afirmar y lo que no
El texto dice que la serpiente era de bronce o cobre, que estaba sobre un asta, que la hizo Moisés por orden de Dios y que
se conservó hasta Ezequías, que la destruyó. No dice su tamaño, ni su forma exacta —enroscada en el asta, como suele
pintarse, o en lo alto—, ni dónde se guardó durante siglos. No tiene relación con el bastón con una serpiente de
Asclepio, el dios griego de la medicina, aunque a veces se confundan los dos símbolos.