Nacimiento de Salomón, hijo de David y Betsabé
2 Samuel 12:24-25 Leer esta escena aparte →Salomón nace de la peor historia de David. El rey había tomado a Betsabé, mujer de Urías el heteo, y había hecho morir a su marido en la guerra; el niño de ese adulterio murió, como anunció el profeta Natán 2 Samuel 12:13-19. Después David consuela a Betsabé, ella da a luz otro hijo y lo llaman Salomón. El texto añade una frase que lo distingue de sus hermanos: «Jehová lo amó», y Natán le pone por nombre Jedidías, «amado de Yahvé» 2 Samuel 12:24-25.
Figura en la lista de los hijos de David nacidos en Jerusalén 2 Samuel 5:14, después de los que le habían nacido en Hebrón. No era el heredero esperado: por delante tenía a hermanos mayores, como Amnón, Absalón y Adonías 2 Samuel 3:2-4.
Salomón llega al trono: la intriga de Betsabé y Natán contra Adonías
1 Reyes 1:1-53 Leer esta escena aparte →David es ya anciano y no se levanta de la cama. Adonías, el mayor de los hijos vivos, se proclama rey con el apoyo de Joab, el jefe del ejército, y del sacerdote Abiatar, y celebra un banquete junto a la fuente de En-rogel; no invita a Salomón, ni a Natán, ni a Sadoc, ni a la guardia real 1 Reyes 1:5-10. Natán y Betsabé actúan entonces de común acuerdo: ella recuerda al rey que le había jurado que Salomón reinaría después de él, y el profeta entra a confirmar sus palabras 1 Reyes 1:11-27.
David ordena que monten a Salomón en su propia mula y lo bajen a Gihón, donde el sacerdote Sadoc lo unge con el aceite del tabernáculo. Suenan las trompetas y el pueblo grita «¡Viva el rey Salomón!» 1 Reyes 1:32-40. Al oír el estruendo, los invitados de Adonías se dispersan, y él corre a refugiarse junto a los cuernos del altar 1 Reyes 1:49-53.
Salomón consolida su reino: Adonías, Joab, Abiatar y Simei
1 Reyes 2:1-46 Leer esta escena aparte →Antes de morir, David encarga a su hijo que guarde la ley de Moisés y le deja también una lista de cuentas pendientes: que no deje bajar en paz a Joab ni a Simei 1 Reyes 2:1-9. Muerto David, Adonías pide por medio de Betsabé que le den por mujer a Abisag, la joven que había cuidado al rey; Salomón lo entiende como una pretensión al trono y lo manda matar 1 Reyes 2:13-25.
Destierra al sacerdote Abiatar a Anatot, y el narrador ve en ello cumplida la palabra contra la casa de Elí 1 Reyes 2:26-27. Joab se refugia en el tabernáculo, agarrado al altar, y Benaía lo mata allí 1 Reyes 2:28-34. Simei muere por salir de Jerusalén contra la orden del rey. El capítulo se cierra así: «y el reino fue confirmado en la mano de Salomón» 1 Reyes 2:36-46.
El sueño de Salomón en Gabaón: pide sabiduría
1 Reyes 3:1-15 Leer esta escena aparte →Salomón emparenta con el faraón de Egipto, se casa con su hija y la trae a Jerusalén 1 Reyes 3:1. Todavía no hay templo, y el pueblo sacrifica en los lugares altos; el más importante es el de Gabaón, donde el rey ofrece mil holocaustos 1 Reyes 3:2-4.
Allí, de noche, Dios se le aparece en sueños y le dice: «Pide lo que quieras que yo te dé». Salomón responde que es como un muchacho que no sabe entrar ni salir, al frente de un pueblo tan grande, y pide un corazón entendido para juzgar y distinguir entre lo bueno y lo malo 1 Reyes 3:5-9. A Dios le agrada que no haya pedido larga vida, ni riquezas, ni la muerte de sus enemigos, y le promete sabiduría y, además, riqueza y gloria 1 Reyes 3:10-14.
El juicio de Salomón: las dos madres y el niño
1 Reyes 3:16-28 Leer esta escena aparte →Inmediatamente el texto muestra esa sabiduría en acción. Dos prostitutas que viven en la misma casa se presentan ante el rey con un niño vivo y uno muerto; cada una dice que el vivo es suyo 1 Reyes 3:16-22. Salomón pide una espada y ordena partir al niño y dar media parte a cada una. La verdadera madre, conmovida, prefiere que se lo den a la otra; la otra acepta el reparto. El rey manda entregar el niño a la primera, porque esa es su madre 1 Reyes 3:23-27.
Todo Israel oye la sentencia, y temen al rey porque ven que hay en él sabiduría de Dios para juzgar 1 Reyes 3:28.
La sabiduría, la administración y la riqueza de Salomón
1 Reyes 4:1-34 Leer esta escena aparte →El reino se organiza como un Estado: una lista de altos funcionarios 1 Reyes 4:1-6 y doce gobernadores, cada uno encargado de abastecer la corte un mes al año 1 Reyes 4:7. El texto describe un tiempo de prosperidad: Judá e Israel eran tantos como la arena del mar, y comían y bebían contentos; cada uno vivía seguro bajo su parra y su higuera 1 Reyes 4:20-25.
La sabiduría de Salomón supera la de todos los orientales y la de Egipto. Compone tres mil proverbios y mil cinco cantares, habla de árboles, animales, aves, reptiles y peces, y de todos los pueblos vienen a oírlo 1 Reyes 4:29-34.
Salomón construye el templo de Jerusalén con Hiram de Tiro
1 Reyes 5:1—7:51 Leer esta escena aparte →El templo es la gran obra del reinado. Salomón pide a Hiram, rey de Tiro, cedros del Líbano y madereros expertos, y le paga cada año con trigo y aceite; los dos hacen un pacto 1 Reyes 5:1-12. Para la obra impone una leva de trabajadores de todo Israel, que se turnan en el Líbano un mes de cada tres 1 Reyes 5:13-18.
La construcción empieza, según el texto, en el año cuatrocientos ochenta después de la salida de Egipto, el cuarto del reinado 1 Reyes 6:1. El templo es una casa alargada de piedra, revestida por dentro de cedro y de oro, con el lugar santísimo al fondo, donde dos grandes querubines de madera de olivo extienden sus alas 1 Reyes 6:14-28. Tarda siete años en terminarlo, y trece en su propio palacio 1 Reyes 6:38 1 Reyes 7:1. Un artesano de Tiro, también llamado Hiram, funde las dos columnas de bronce y el gran mar de bronce 1 Reyes 7:13-26.
La dedicación del templo y la oración de Salomón
1 Reyes 8:1-66 Leer esta escena aparte →En la fiesta del mes séptimo, los sacerdotes suben el arca de la alianza desde la ciudad de David y la colocan en el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines. Dentro solo hay las dos tablas de piedra 1 Reyes 8:1-9. Al salir los sacerdotes, una nube llena la casa, y no pueden quedarse a ministrar porque la gloria de Jehová la ha llenado 1 Reyes 8:10-11.
Salomón ora de pie ante el altar, con las manos extendidas al cielo. Su oración tiene una idea central: si los cielos de los cielos no pueden contener a Dios, mucho menos esta casa; pero que sus ojos estén abiertos sobre ella y escuche lo que se le pida desde allí 1 Reyes 8:22-30. Pide por el pueblo cuando peque, cuando haya sequía o derrota, cuando esté desterrado, e incluso por el extranjero que venga de lejos a orar 1 Reyes 8:41-43 1 Reyes 8:46-50.
Dios le responde con una advertencia: si él y sus hijos se apartan, esta casa será desechada 1 Reyes 9:1-9.
La reina de Saba visita a Salomón
1 Reyes 10:1-29 Leer esta escena aparte →La fama de Salomón llega hasta Saba, en el sur de Arabia, y su reina viaja a Jerusalén con camellos cargados de especias, oro y piedras preciosas para probarlo con preguntas difíciles. Salomón le responde a todo, y al ver su palacio, su mesa y su culto ella se queda sin aliento 1 Reyes 10:1-5. Bendice al Dios de Israel y le hace regalos que no volvieron a verse en Jerusalén 1 Reyes 10:6-10.
El capítulo describe la riqueza del rey: seiscientos sesenta y seis talentos de oro al año, escudos de oro, un trono de marfil, vajilla de oro, plata tan común como las piedras 1 Reyes 10:14-27. Salomón hace traer caballos de Egipto, y sus mercaderes los revenden a los reyes de los heteos y de Siria 1 Reyes 10:28-29. Su flota, con marinos de Hiram, trae oro de Ofir desde Ezión-geber, en el mar Rojo 1 Reyes 9:26-28. Ver los sabeos y los fenicios.
Las mujeres extranjeras de Salomón y su caída en la idolatría
1 Reyes 11:1-13 Leer esta escena aparte →Salomón ama a muchas mujeres extranjeras, además de la hija del faraón: moabitas, amonitas, edomitas, sidonias y heteas, de los pueblos con los que Dios había prohibido emparentar. Tiene setecientas esposas reinas y trescientas concubinas 1 Reyes 11:1-3. Cuando envejece, ellas le inclinan el corazón tras sus dioses: sigue a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, de los amonitas, y levanta lugares altos a Quemos y a Moloc en el monte frente a Jerusalén 1 Reyes 11:4-8.
Dios se enoja con él y le anuncia que le arrancará el reino y lo dará a su siervo, aunque no en sus días y no del todo: por amor a David, dejará una tribu a su hijo 1 Reyes 11:9-13. Siglos después, Nehemías lo pone de ejemplo: no hubo rey como él, amado de su Dios, y aun a él lo hicieron pecar las mujeres extranjeras Nehemías 13:26.
Los adversarios de Salomón: Hadad, Rezón y Jeroboam
1 Reyes 11:14-43 Leer esta escena aparte →El relato reúne al final a los enemigos que tuvo durante su reinado. Hadad, de la familia real de Edom, vuelve de Egipto al saber que David ha muerto, y Rezón se hace con Damasco y es adversario de Israel mientras vive Salomón 1 Reyes 11:14-25. El más peligroso viene de dentro: Jeroboam, un efrateo al que Salomón había puesto al frente de los trabajos forzados de la casa de José 1 Reyes 11:26-28.
El profeta Ahías de Silo lo encuentra en el camino, rasga su manto nuevo en doce pedazos y le da diez: Dios va a arrancar el reino de la mano de Salomón y le dará diez tribus 1 Reyes 11:29-31. Salomón intenta matarlo, y Jeroboam huye a Egipto 1 Reyes 11:40. Después de cuarenta años de reinado, Salomón muere y es sepultado en la ciudad de David, y le sucede su hijo Roboam 1 Reyes 11:42-43. En Siquem, las tribus del norte piden a Roboam que aligere el yugo de su padre; él se niega, y el reino se divide 1 Reyes 12:4 1 Reyes 12:16. Ver la división del reino.
Su papel dentro de la Biblia
Salomón es el rey de la promesa cumplida y el rey del principio de la ruina. En él se cumple la palabra de Natán a David: un hijo construye la casa de Dios y el trono de David queda establecido 2 Samuel 7:12-13. Con él Israel alcanza su mayor extensión, desde el Éufrates hasta la frontera de Egipto, según el texto 1 Reyes 4:21, y Jerusalén se convierte en el centro del culto. Pero el narrador de Reyes lo juzga con la misma medida que a los demás reyes: su corazón no fue perfecto con Dios como el de David su padre 1 Reyes 11:4, y de su reinado sale la división.
Su nombre quedó unido a la literatura sapiencial. La Biblia le atribuye los Proverbios, el Eclesiastés, que se presenta como palabras del «hijo de David, rey en Jerusalén», el Cantar de los Cantares y dos salmos Proverbios 1:1 Eclesiastés 1:1 Cantares 1:1 Salmos 72:1 Salmos 127:1.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
En Crónicas. El cronista cuenta el reinado casi sin sombras: subraya la preparación del templo, que David le deja planeada y financiada 1 Crónicas 28:9-12, y omite el capítulo de la idolatría (ver la armonía de esta ficha).
En Nehemías. Salomón es la advertencia contra los matrimonios con mujeres extranjeras: si cayó el rey más amado, cualquiera puede caer Nehemías 13:26.
En los evangelios. Jesús lo nombra dos veces. Los lirios del campo están mejor vestidos que «Salomón con toda su gloria» Mateo 6:28-29, y la reina del Sur vino de lejos a oír su sabiduría, «y he aquí más que Salomón en este lugar» Mateo 12:42. En el templo de Herodes, uno de los pórticos llevaba su nombre, y allí enseña Jesús y se reúnen los primeros creyentes Juan 10:23 Hechos 5:12. Mateo lo incluye en la genealogía de Jesús Mateo 1:6-7.
Historia y evidencia
Otros con el mismo nombre
En la Biblia no hay otro Salomón. Sí se habla de los «siervos de Salomón», descendientes de los trabajadores que puso al servicio del templo, que volvieron del exilio con Zorobabel Esdras 2:55-58.