Casi todo lo que cuenta la Biblia hebrea pasa por este pueblo, y por eso es fácil no verlo como un pueblo más. Visto desde fuera, Israel es un grupo humano de las tierras altas de Canaán, con vecinos, lengua, dioses rivales y reyes, igual que Moab o Edom. Visto desde dentro, que es como lo cuenta el texto, es la familia de Jacob convertida en nación por un pacto. Esta ficha no resume la Biblia entera: cuenta quiénes eran los israelitas, cómo se formaron, cómo se organizaban, en qué creían, qué fue de ellos y cómo cambió lo que significaba ser israelita.
El nombre de los israelitas
Israel es primero el nombre de un hombre. Jacob lo recibe después de luchar toda una noche junto al Jaboc, y el texto lo explica porque ha luchado con Dios y con los hombres Génesis 32:28. Como nombre hebreo, Yiśrā’ēl combina un verbo con ‘ēl, «Dios», y lo más probable es que signifique «Dios lucha» o «que Dios luche»; el sentido exacto del verbo se discute. Sus descendientes son los «hijos de Israel» Génesis 35:22-26, la forma habitual de nombrar al pueblo en el Pentateuco.
Hebreo (‘ibrî) funciona de otra manera. Casi siempre lo usan los extranjeros para hablar de los israelitas, o los propios israelitas para presentarse ante ellos. La mujer de Potifar acusa al «hebreo» Génesis 39:14, el faraón manda matar a los niños «hebreos» Éxodo 1:15-16 y Jonás, ante los marineros, se presenta como hebreo Jonás 1:9. Abram es el primero al que se llama así Génesis 14:13. El origen de la palabra es incierto; la tradición la relaciona con Heber, un antepasado de Abraham que Génesis menciona Génesis 10:21, aunque el texto no hace esa conexión.
Judío llega más tarde. Primero designa a los del reino de Judá y, después del exilio, a todo el pueblo, porque lo que sobrevivió fue sobre todo Judá Ester 3:6. En el Nuevo Testamento conviven las tres formas: Pablo se llama a sí mismo «hebreo de hebreos» e israelita Filipenses 3:5.
Origen de los israelitas
El origen de Israel según la Biblia
Israel nace de una familia. Abraham sale de Mesopotamia, su nieto Jacob tiene doce hijos y la familia entera, setenta personas según Génesis Génesis 46:27, baja a Egipto huyendo del hambre; Hechos, como la traducción griega de los Setenta, cuenta setenta y cinco Hechos 7:14. Allí se multiplica hasta llenar la tierra, y un faraón nuevo la ve como una amenaza y la somete a trabajos forzados Éxodo 1:7-11. La salida de Egipto convierte a esa masa de esclavos en un pueblo. En el Sinaí, Dios les propone ser su «especial tesoro» y «reino de sacerdotes» si guardan el pacto Éxodo 19:5-6, y el pueblo responde que hará todo lo dicho Éxodo 24:3-8.
La pertenencia, según el relato, no es solo cuestión de sangre. Con los israelitas sale de Egipto una multitud mezclada Éxodo 12:38, y Rahab, de Jericó Josué 6:25 y Rut la moabita Rut 1:16 quedan dentro del pueblo.
El origen de Israel según la arqueología
Cómo se organizaban los israelitas
Por familias y tribus. La base era la casa del padre; varias casas formaban un clan, y los clanes, una tribu, cada una descendiente de un hijo de Jacob. Leví no recibe territorio y queda dedicada al culto; José se desdobla en Efraín y Manasés, y así los territorios siguen siendo doce. Josué reparte la tierra por sorteo Josué 14:1-2. Los ancianos juzgaban en la puerta de la ciudad Rut 4:1-2.
Sin rey, y después con rey. Durante los jueces no hay gobierno común: cada tribu se defiende sola y solo algunas se juntan ante un peligro. El libro lo resume con una frase que se repite: en aquellos días no había rey en Israel Jueces 21:25. Los ancianos piden un rey «como tienen todas las naciones» 1 Samuel 8:5, y el texto relaciona después la monarquía con la amenaza filistea 1 Samuel 9:16 y amonita 1 Samuel 12:12. Con la monarquía llegan el ejército, la corte, los impuestos y los trabajos forzados que Samuel había anunciado 1 Samuel 8:11-17.
Sacerdotes y profetas. Junto al rey, dos figuras marcan la vida del pueblo: los sacerdotes, que atienden el culto y enseñan la ley, y los profetas, que hablan en nombre de Dios y a menudo contra el rey, como Natán ante David 2 Samuel 12:7 o Elías ante Acab 1 Reyes 18:17-18.
La religión de los israelitas
Lo que distingue a Israel es su Dios. Yahvé se revela a Moisés Éxodo 3:14-15 y el pacto del Sinaí exige culto exclusivo: no tendrás otros dioses delante de mí Éxodo 20:3. De ahí salen las señales de identidad del pueblo: la circuncisión Génesis 17:10-11, el sábado Éxodo 20:8-11, las fiestas anuales de peregrinación Deuteronomio 16:16, las leyes de pureza y, con Salomón, el templo de Jerusalén.
La propia Biblia deja claro que esa fe exclusiva fue más un ideal que una realidad durante siglos. Los jueces repiten que Israel se iba tras los baales Jueces 2:11-13, Elías tiene que desafiar a los profetas de Baal 1 Reyes 18:21 y Josías, todavía en el siglo VII a.C., saca del templo los objetos dedicados a Baal y a Asera 2 Reyes 23:4.
Historia del pueblo de Israel
Doce tribus en la tierra (c. siglos XII–XI a.C.). Las tribus se asientan y conviven, no siempre en guerra, con cananeos y otros pueblos. Jueces enumera las ciudades que no pudieron tomar Jueces 1:27-28.
El reino unido (siglo X a.C.). Saúl es aclamado por todo el pueblo 1 Samuel 10:24; David une el norte y el sur desde Jerusalén, y Salomón levanta el templo. A su muerte, las tribus del norte rechazan a su hijo Roboam y proclaman rey a Jeroboam 1 Reyes 12:16-20.
Dos reinos (931 – 722 a.C.). Desde entonces «Israel» tiene dos sentidos: el pueblo entero o solo el reino del norte, con capital en Samaria, frente al reino de Judá, con capital en Jerusalén. Conviene saber cuál se usa en cada texto.
El final del reino del norte (722 a.C.). Asiria conquista Samaria y deporta a sus habitantes 2 Reyes 17:6, y trae en su lugar a gente de otros pueblos 2 Reyes 17:24. Las tribus del norte desaparecen como tales.
Judá, exilio y regreso (722 – 332 a.C.). Judá sobrevive siglo y medio más, hasta que Babilonia destruye Jerusalén en 587/586 a.C. y lleva a buena parte de la población al exilio 2 Reyes 25:21. Con el edicto de Ciro, una parte vuelve y reconstruye el templo Esdras 1:1-3. El pueblo que vuelve ya no es un reino: es una comunidad organizada en torno al templo y la ley, dentro del imperio persa.
Bajo griegos y romanos (332 a.C. – 70 d.C.). Tras Alejandro, Judea pasa por los Ptolomeos y los seléucidas; la revuelta de los macabeos (167 a.C.) da lugar a un reino judío independiente, que Roma absorbe en el 63 a.C. Es el mundo del Nuevo Testamento.
Dónde aparece el lugar en el texto, agrupado por el papel que cumple en cada tramo del relato. No es la historia de lo que ocurrió allí, sino en qué contextos lo nombra la Biblia.
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Jacob y sus doce hijos
GénesisJacob recibe el nombre de Israel; sus doce hijos son los antepasados epónimos de las tribus.
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Israel esclavo en Egipto
ÉxodoEn Egipto la familia se vuelve multitud, y un nuevo faraón la somete a trabajos forzados.
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La alianza del Sinaí
Éxodo – DeuteronomioEn el Sinaí, Israel pasa a ser el pueblo de la alianza, con una ley y un santuario propios.
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Las doce tribus en Canaán
Josué – JuecesLas tribus reciben territorios por sorteo y viven sin rey, unidas solo en momentos de crisis.
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Saúl, David, Salomón y la división del reino
Samuel – ReyesSaúl, David y Salomón reinan sobre todo Israel; a la muerte de Salomón las tribus del norte se separan de Judá.
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El exilio asirio y babilónico y el regreso con Ciro
Reyes – EsdrasAsiria destierra al reino del norte; Babilonia, a Judá. Con Ciro, una parte vuelve y reconstruye el templo.
Los israelitas y sus vecinos
La Biblia define a Israel en buena medida por contraste y por parentesco con sus vecinos. Con Edom, Moab y Amón se reconoce familia (por Esaú y por Lot), y la ley protege sus tierras Deuteronomio 2:4-19. Con los pueblos de Canaán, los mandatos son de separación Deuteronomio 7:1-3, aunque la convivencia fue la norma. Los grandes imperios (Egipto, Asiria, Babilonia, Persia, Roma) marcan cada etapa de su historia, y los profetas leen esa historia como parte de la relación entre Israel y su Dios.
Qué fue de Israel
El pueblo no termina, pero cambia de forma varias veces. Las diez tribus del norte se pierden con la deportación asiria. Lo que continúa es sobre todo Judá, y por eso sus miembros pasan a llamarse judíos. En el Nuevo Testamento, «Israel» sigue siendo el nombre del pueblo de la alianza: los evangelios hablan de las ovejas perdidas de la casa de Israel Mateo 10:5-6, y Pablo dedica tres capítulos de Romanos a preguntarse qué será de él Romanos 11:1. En el año 70 d.C., Roma destruye el templo; desde entonces la vida judía se organiza en torno a la sinagoga y la Torá.