Los arameos están en los dos extremos de la historia de Israel. Al principio son la familia: los parientes de Abraham que se quedaron en Harán. En tiempos de los reyes, el reino arameo de Damasco es el enemigo más persistente del reino del norte. Al final, su lengua es la que se habla en las calles de Jerusalén cuando llega Jesús. Nunca formaron un imperio, pero su lengua conquistó todo el Oriente.
El nombre de los arameos
En hebreo, ‘Ărām, y el gentilicio, ‘ărammî. Génesis hace de Aram un hijo de Sem Génesis 10:22. El nombre aparece en fuentes asirias desde el siglo XII a.C. como Aramu o Ahlamu-Aramu; su significado no se conoce. La Septuaginta tradujo a menudo «Aram» por «Siria», y así lo hicieron después las versiones castellanas clásicas, que dicen «sirios» donde el hebreo dice «arameos»: es el mismo pueblo con dos nombres.
Origen de los arameos
El origen de los arameos según la Biblia: la familia de Labán
Los parientes de Abraham que se quedan en Harán son arameos. Isaac se casa con Rebeca, hija de Betuel el arameo, de Padán-aram Génesis 25:20, y Jacob pasa veinte años sirviendo a Labán el arameo, de quien toma a Lea y Raquel Génesis 31:20. Por eso, cuando el israelita lleva sus primicias al santuario, empieza su confesión diciendo que su padre fue un arameo errante que bajó a Egipto Deuteronomio 26:5. El pueblo recuerda sus raíces fuera de la tierra.
Los arameos en las inscripciones asirias
Cómo vivían los arameos
Los arameos fueron primero pastores y luego pueblos de ciudad. Damasco vivía de su oasis y de estar en el cruce de las rutas entre Mesopotamia, Arabia, Egipto y la costa: Ben-adad ofrece a Acab abrir calles comerciales en Damasco a cambio de paz 1 Reyes 20:34. Su dios principal era Hadad, el dios de la tormenta, que aparece en los nombres de sus reyes (Ben-adad, Hadad-ezer) y que suele identificarse con el Rimón de la Biblia: Naamán se inclina en su templo en Damasco 2 Reyes 5:18. Los consejeros del rey arameo explican sus derrotas diciendo que los dioses de Israel son dioses de los montes y que en la llanura vencerán 1 Reyes 20:23.
Arameos e Israel
David, Ben-adad, Hazael y el reino arameo de Damasco
David vence a Hadad-ezer, rey de Soba, y a los arameos de Damasco que acuden en su ayuda, y pone guarniciones en Damasco 2 Samuel 8:5-6. Ya con Salomón, Rezón se hace con Damasco y es adversario de Israel todos sus días 1 Reyes 11:23-25. Tras la división del reino, Damasco se convierte en la gran potencia de la zona. Asa de Judá paga a Ben-adad para que ataque a Israel 1 Reyes 15:18-20; otro Ben-adad sitia Samaria en tiempos de Acab 1 Reyes 20:1, y la guerra por Ramot de Galaad cuesta la vida a Acab 1 Reyes 22:29-37. Más tarde, Hazael somete a Israel 2 Reyes 10:32-33, 2 Reyes 13:3 y amenaza Jerusalén, que el rey Joás de Judá salva pagándole tributo 2 Reyes 12:17-18.
No todo fue guerra. En Qarqar (853 a.C.), según los anales asirios, Damasco e Israel lucharon en el mismo bando contra Salmanasar III, y Acab y Ben-adad firman un tratado tras su enfrentamiento 1 Reyes 20:34.
Naamán el sirio, curado por Eliseo
Entre las guerras, Reyes cuenta una historia de otro tipo. Naamán, general del rey de Aram, está leproso. Una muchacha israelita cautiva en su casa le habla del profeta de Samaria, y Eliseo lo manda bañarse siete veces en el Jordán. Naamán se indigna, porque los ríos de Damasco le parecen mejores, pero obedece y queda limpio 2 Reyes 5:1-14. Jesús recuerda el episodio en Nazaret: había muchos leprosos en Israel, y solo Naamán el sirio fue limpiado Lucas 4:27. Eliseo llega incluso a anunciar en Damasco que Hazael será rey 2 Reyes 8:7-13.
El fin de los arameos
En el siglo VIII a.C., Damasco se alía con Israel contra Judá. Acaz de Judá pide ayuda a Asiria, y Tiglat-pileser III toma Damasco en 732 a.C., mata a su rey Rezín y deporta a sus habitantes 2 Reyes 16:5-9. Los reinos arameos desaparecen uno tras otro absorbidos por Asiria. Isaías lo había anunciado: Damasco dejará de ser ciudad Isaías 17:1.
Pero los arameos no desaparecen: se dispersan por todo el imperio, y su lengua con ellos. Los asirios, los babilonios y los persas usan el arameo como lengua de administración y de comercio. Ya en tiempos de Ezequías, los funcionarios de Judá lo entienden y el pueblo no 2 Reyes 18:26, y partes de Esdras y de Daniel están escritas en arameo.
En tiempos de Jesús, el arameo es la lengua de la vida diaria en Palestina. Los evangelios conservan algunas de sus palabras: talitá cum Marcos 5:41, effatá Marcos 7:34 y el grito de la cruz Marcos 15:34. El siríaco, una forma de arameo, fue durante siglos la lengua de las iglesias de Oriente, y todavía hoy hay comunidades que hablan arameo en Siria, Irak y Turquía.