La iglesia de Antioquía envía a Bernabé y Saulo
Hechos 13:1-3Todo empieza en Antioquía de Siria, la ciudad donde, pocos años antes, algunos creyentes dispersados por la persecución habían empezado a hablar de Jesús a los griegos y no solo a los judíos, y donde a los discípulos se los llamó «cristianos» por primera vez Hechos 11:19-26.
Hechos nombra a los profetas y maestros de esa iglesia: Bernabé; Simón, al que llamaban Níger; Lucio de Cirene; Manaén, que se había criado con Herodes el tetrarca, y Saulo Hechos 13:1.
Mientras celebraban el culto al Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les ordenó apartar a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los había llamado. Después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los despidieron Hechos 13:2-3.
Los dos enviados ya habían trabajado juntos. Bernabé —cuyo nombre, explica Hechos, quiere decir «hijo de consolación»— fue quien presentó a Saulo a los apóstoles en Jerusalén cuando todos le tenían miedo Hechos 4:36 Hechos 9:26-27, y quien después fue a buscarlo a Tarso para traerlo a Antioquía Hechos 11:25-26. Acababan de volver de llevar a Jerusalén una ayuda para el hambre Hechos 11:29-30, y con ellos había venido Juan Marcos Hechos 12:25, hijo de una María en cuya casa se reunía la iglesia de Jerusalén Hechos 12:12 y pariente de Bernabé Colosenses 4:10.
Hasta aquí, en Hechos, el orden siempre es «Bernabé y Saulo». Él es el veterano; Saulo, el que él trajo. En este relato ese orden va a cambiar.
Bernabé y Saulo predican en Chipre
Hechos 13:4-5Bajaron a Seleucia, el puerto de Antioquía, a unos 25 km de la ciudad cerca de la desembocadura del Orontes, y de allí navegaron a Chipre Hechos 13:4. Chipre queda a unos 200 km de mar, y era la tierra de origen de Bernabé Hechos 4:36; el texto no dice si eso pesó en la elección.
Desembarcaron en Salamina, en la costa oriental de la isla, y anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Juan Marcos iba con ellos como ayudante Hechos 13:5.
El texto habla de «sinagogas», en plural: en Salamina había más de una.
Pablo, el mago Elimas y el procónsul Sergio Paulo en Pafos
Hechos 13:6-12Atravesaron toda la isla, unos 150 km de este a oeste, hasta Pafos, la capital romana de Chipre Hechos 13:6. Allí se encontraron con un mago judío, un falso profeta llamado Barjesús, que estaba con el procónsul Sergio Paulo, al que Hechos describe como un hombre inteligente. El procónsul mandó llamar a Bernabé y a Saulo porque quería oír la palabra de Dios Hechos 13:6-7.
El mago, al que el texto llama también Elimas, se les opuso y trató de apartar al procónsul de la fe Hechos 13:8. Entonces el texto hace algo que no había hecho nunca: «Saulo, que también es Pablo». Lleno del Espíritu Santo, lo miró fijamente y lo llamó hijo del diablo y enemigo de toda justicia, que no dejaba de torcer los caminos rectos del Señor; le anunció que quedaría ciego por un tiempo. Al instante cayó sobre él una niebla oscura, y andaba buscando quién lo llevara de la mano Hechos 13:9-11.
El procónsul, al ver lo ocurrido, creyó, asombrado de la enseñanza del Señor Hechos 13:12.
Desde este momento el relato cambia de centro. El versículo siguiente ya no dice «Bernabé y Saulo», sino «Pablo y sus compañeros» Hechos 13:13, y en adelante casi siempre nombra primero a Pablo Hechos 13:43 Hechos 13:46.
Juan Marcos se separa de Pablo y Bernabé en Perge
Hechos 13:13-14Zarparon de Pafos y llegaron a Perge de Panfilia, en la costa sur de Asia Menor, unos 280 km al noroeste. Allí Juan Marcos los dejó y regresó a Jerusalén Hechos 13:13.
El texto no da ninguna razón. Pero el episodio no se cierra aquí: años después, cuando Bernabé quiera llevar otra vez a Marcos, Pablo se negará a llevar a quien los había dejado en Panfilia, y la discusión será tan fuerte que los dos se separarán Hechos 15:37-39.
De Perge siguieron hacia el interior, hasta Antioquía de Pisidia Hechos 13:14. Hechos no cuenta nada del camino, pero el camino no era poca cosa.
El sermón de Pablo en Antioquía de Pisidia
Hechos 13:14-43El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron decir: hermanos, si tienen alguna palabra de aliento para el pueblo, hablen Hechos 13:14-15.
Pablo se puso de pie y, pidiendo silencio con la mano, repasó la historia de Israel Hechos 13:16. Dios eligió a los padres, engrandeció al pueblo en Egipto y lo sacó de allí con brazo poderoso; lo soportó unos cuarenta años en el desierto, destruyó siete naciones en Canaán y les dio su tierra en herencia Hechos 13:17-19. Es, en tres frases, lo que cuentan la salida de Egipto y el camino a la tierra prometida.
Siguió con los jueces hasta el profeta Samuel; el pueblo pidió rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín —la misma tribu del orador Filipenses 3:5, aunque Pablo no lo menciona aquí—, y después lo quitó y puso como rey a David, de quien dijo que era un hombre conforme a su corazón Hechos 13:20-22. De la descendencia de David, concluye, Dios trajo a Israel un salvador, Jesús Hechos 13:23.
Luego habló de Juan el Bautista, que anunció a uno que venía detrás de él Hechos 13:24-25, y de cómo los habitantes de Jerusalén y sus jefes, sin reconocer a Jesús ni entender a los profetas que se leían cada sábado, cumplieron esas mismas palabras al condenarlo; pidieron a Pilato que lo matara, lo bajaron del madero y lo pusieron en un sepulcro Hechos 13:27-29. Pero Dios lo resucitó, y se apareció durante muchos días a los que habían subido con él desde Galilea Hechos 13:30-31. Pablo apoya la resurrección en tres textos: el Salmo 2, Isaías 55 y el Salmo 16, y sobre este último argumenta que David murió y su cuerpo se corrompió, así que la promesa de no ver corrupción no hablaba de él Hechos 13:33-37.
El discurso termina con un anuncio y una advertencia. Por medio de Jesús se anuncia el perdón de los pecados, y todo el que cree queda justificado de todo aquello de lo que la ley de Moisés no podía justificar Hechos 13:38-39; y que tengan cuidado de que no les pase lo que dijo el profeta Habacuc sobre una obra que no creerían aunque se la contaran Hechos 13:40-41.
Al salir, les pidieron que el sábado siguiente les hablaran de lo mismo. Muchos judíos y prosélitos siguieron a Pablo y a Bernabé, que los animaban a perseverar Hechos 13:42-43.
«Nos volvemos a los gentiles»: Pablo y Bernabé en Antioquía de Pisidia
Hechos 13:44-52El sábado siguiente se reunió casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. Al ver la multitud, los judíos se llenaron de celos y contradecían lo que Pablo decía, e insultaban Hechos 13:44-45.
Aquí está el punto de giro de todo el relato. Pablo y Bernabé respondieron con valentía: a ustedes había que anunciarles primero la palabra de Dios; pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la vida eterna, nos dirigimos a los gentiles Hechos 13:46. Y lo justificaron con Isaías: Dios había puesto a su siervo como luz de las naciones, para llevar la salvación hasta el extremo de la tierra Hechos 13:47 Isaías 49:6.
La expresión «hasta el extremo de la tierra» no es nueva en el libro: es la misma con la que Jesús, al principio de Hechos, había trazado el recorrido de sus testigos, desde Jerusalén hasta allí Hechos 1:8.
Los gentiles, al oírlo, se alegraron y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna. La palabra se difundía por toda la región Hechos 13:48-49. Pero los judíos que se oponían movilizaron a mujeres piadosas de posición alta y a los hombres principales de la ciudad; se levantó una persecución y expulsaron a Pablo y a Bernabé de su territorio Hechos 13:50.
Ellos se sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio Hechos 13:51. Es el gesto que Jesús había mandado hacer a sus enviados en los pueblos que no los recibieran Lucas 9:5 Lucas 10:10-11. Y, sin embargo, lo último que dice el texto de Antioquía no es la expulsión: los discípulos que quedaron allí estaban llenos de alegría y del Espíritu Santo Hechos 13:52.
Pablo y Bernabé en Iconio: la ciudad dividida
Hechos 14:1-7Iconio —la actual Konya, en Turquía— estaba unos 125 km al sureste. Allí volvió a pasar lo mismo. Entraron juntos en la sinagoga y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos y de griegos Hechos 14:1. Los judíos que no creyeron indispusieron a los gentiles contra ellos Hechos 14:2.
Esta vez no se fueron enseguida. Se quedaron mucho tiempo, hablando con valentía, y el Señor confirmaba su mensaje con señales y prodigios Hechos 14:3. La ciudad se dividió: unos estaban con los judíos y otros con los apóstoles Hechos 14:4.
Cuando gentiles y judíos, con sus autoridades, se pusieron de acuerdo para maltratarlos y apedrearlos, se enteraron y huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a la región de alrededor, y allí siguieron anunciando el evangelio Hechos 14:5-7.
En Listra toman a Bernabé y Pablo por Zeus y Hermes
Hechos 14:8-18Listra, unos 30 km al sur de Iconio, era una colonia romana pequeña. A diferencia de las ciudades anteriores, Hechos no menciona allí ninguna sinagoga.
Había en la ciudad un hombre que no podía mover los pies: era cojo de nacimiento y nunca había caminado. Escuchaba hablar a Pablo, y Pablo, mirándolo fijamente y viendo que tenía fe para ser sanado, le dijo en voz alta que se pusiera derecho sobre sus pies. El hombre dio un salto y echó a andar Hechos 14:8-10.
La multitud reaccionó a gritos, en su lengua licaonia: los dioses han bajado hasta nosotros en forma de hombres. A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo Hermes, porque era el que llevaba la palabra Hechos 14:11-12. El sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba a la entrada de la ciudad, llevó toros y guirnaldas a las puertas, y con la gente quería ofrecerles un sacrificio Hechos 14:13.
Cuando Bernabé y Pablo se dieron cuenta, se rasgaron la ropa y se lanzaron entre la gente gritando Hechos 14:14. Rasgarse la ropa era, entre los judíos, el gesto ante una blasfemia o una desgracia. Les dijeron que ellos eran hombres de la misma condición que ellos, que venían a anunciarles que dejaran esas cosas vanas y se volvieran al Dios vivo, el que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos Hechos 14:15. En el pasado, dijeron, ese Dios había dejado que cada nación siguiera su camino, pero no había dejado de dar testimonio de sí mismo: hacía el bien, mandaba la lluvia y las estaciones de cosecha, y llenaba de comida y de alegría sus corazones Hechos 14:16-17.
Aun diciendo esto, a duras penas lograron impedir que les ofrecieran el sacrificio Hechos 14:18.
Pablo es apedreado en Listra
Hechos 14:19-20Entonces llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio, convencieron a la multitud, apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, creyendo que estaba muerto Hechos 14:19. Antioquía de Pisidia queda a unos 130 km de Listra en línea recta: los que venían de allí habían hecho un viaje largo para seguirlos.
La misma multitud que poco antes quería ofrecerle sacrificios ahora lo apedreaba. Hechos no se detiene a comentarlo; tampoco recuerda que, años antes, Saulo había cuidado la ropa de los que apedrearon a Esteban Hechos 7:58. El lector del libro sí puede recordarlo.
Pero cuando los discípulos lo rodearon, se levantó y volvió a entrar en la ciudad. Al día siguiente salió con Bernabé hacia Derbe Hechos 14:20.
Pablo y Bernabé vuelven a las iglesias y nombran ancianos
Hechos 14:21-25En Derbe anunciaron el evangelio e hicieron muchos discípulos Hechos 14:21. La ciudad estaba en el extremo oriental de Licaonia, cerca de la actual Karaman; dos inscripciones halladas en la zona en el siglo XX llevan su nombre, aunque el emplazamiento exacto se discute.
Regresaron a Listra, a Iconio y a Antioquía Hechos 14:21. Fortalecían el ánimo de los discípulos, los exhortaban a permanecer en la fe y les decían que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios Hechos 14:22. En cada iglesia designaron ancianos y, después de orar y ayunar, los encomendaron al Señor en quien habían creído Hechos 14:23.
Cruzaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Esta vez Hechos sí dice que predicaron en Perge, y bajaron al puerto de Atalia Hechos 14:24-25.
Pablo y Bernabé regresan a Antioquía de Siria
Hechos 14:26-28De Atalia navegaron a Antioquía, la ciudad donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la obra que ahora habían terminado Hechos 14:26. La palabra obra cierra el círculo: es la misma con la que el Espíritu los había apartado al principio Hechos 13:2. El relato empieza y termina en la misma ciudad y ante la misma iglesia.
Al llegar reunieron a la iglesia y contaron todo lo que Dios había hecho con ellos, y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe Hechos 14:27. Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos Hechos 14:28.
Lo que pasó después
La noticia no tardó en provocar la pregunta que el viaje había dejado abierta. Llegaron de Judea algunos que enseñaban a los hermanos de Antioquía que, si no se circuncidaban conforme a la costumbre de Moisés, no podían salvarse. Pablo y Bernabé discutieron duramente con ellos, y la iglesia los envió a Jerusalén a tratar la cuestión con los apóstoles y los ancianos Hechos 15:1-2. Por el camino iban contando la conversión de los gentiles Hechos 15:3, y en Jerusalén volvieron a relatar las señales que Dios había hecho entre ellos Hechos 15:12. La reunión resolvió que a los gentiles no se les exigiría la circuncisión, sino solo abstenerse de unas pocas cosas Hechos 15:19-20 Hechos 15:24 Hechos 15:28-29. La vida de Pablo en esa disputa se cuenta en su ficha.
La pareja que salió de Antioquía no volvió a viajar junta. Cuando Pablo propuso visitar las ciudades de este viaje, Bernabé quiso llevar a Juan Marcos y Pablo no, por haberlos dejado en Panfilia. Bernabé se fue con Marcos a Chipre, y Pablo con Silas Hechos 15:36-40. Marcos aparecerá más tarde junto a Pablo Colosenses 4:10 Filemón 1:24, y en 2 Timoteo, Pablo pide que se lo traigan porque le es útil 2 Timoteo 4:11.
Pablo sí volvió a Derbe y a Listra, y allí encontró a Timoteo, que se convertiría en su colaborador más cercano Hechos 16:1-3. Las iglesias fundadas en este viaje se afianzaban en la fe y crecían en número Hechos 16:5.
Por dónde seguir
- Quién: Pablo — su vida completa, con el mapa de todos sus viajes.
- Dónde: Antioquía · Seleucia · Salamina · Pafos · Perge · Antioquía de Pisidia · Iconio · Listra · Derbe · Atalia · Tarso
- La historia que Pablo resume en la sinagoga: La salida de Egipto · Rumbo a la tierra prometida · Samuel · Saúl · David
- Pueblos: Romanos · Griegos
- Después: El segundo viaje misionero, que empieza visitando estas iglesias y termina en Filipos, Tesalónica, Atenas y Corinto; el tercero se centra en Éfeso.