Para el Antiguo Testamento, los griegos son un pueblo lejano, al otro lado del mar. Para el Nuevo Testamento, son el mundo entero: la lengua en que se escribe, la cultura que rodea a las primeras iglesias y, en boca de Pablo, la otra mitad de la humanidad. Entre una cosa y otra está Alejandro Magno, que en diez años llevó la cultura griega hasta Egipto y la India y cambió para siempre el mundo en que vivían los judíos.
El nombre de los griegos
El hebreo llama a los griegos Yāwān, Javán Génesis 10:2, un nombre que viene de los jonios, los griegos de la costa de Asia Menor con los que los pueblos del Oriente tuvieron más contacto. Los griegos se llamaban a sí mismos helenos (Héllēnes), y así los llama el Nuevo Testamento. «Griego» viene del latín Graecus, el nombre que les dieron los romanos. De Héllēn salen «helenismo» y «helenista»: la cultura griega y quien la adopta.
Origen de los griegos
La Tabla de las naciones hace de Javán un hijo de Jafet, y de sus hijos (Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim) los pueblos de las costas y las islas Génesis 10:2-5: una forma de decir que los griegos eran gente del mar y de las islas del occidente.
Cómo vivían los griegos
La vida griega giraba en torno a la ciudad: la asamblea de ciudadanos, el mercado (ágora), el teatro, el gimnasio y los templos de los dioses del Olimpo. La filosofía y la retórica tenían un prestigio enorme. Hechos lo retrata en Atenas: una ciudad llena de ídolos, donde Pablo discute cada día en el ágora con filósofos epicúreos y estoicos, que se pasan el tiempo en decir u oír algo nuevo Hechos 17:16-21. Pablo se apoya en un altar dedicado «al dios no conocido» y cita a un poeta griego Hechos 17:23, Hechos 17:28.
Griegos y el pueblo judío
Javán, el país lejano de los profetas
En los profetas, Javán es un país remoto de comerciantes. Ezequiel lo cuenta entre los socios de Tiro, con los que comerciaban esclavos y utensilios de bronce Ezequiel 27:13, y Joel acusa a Tiro y Sidón de haber vendido a los hijos de Judá a los griegos Joel 3:6. Isaías anuncia que enviará mensajeros a Javán y a las costas lejanas Isaías 66:19.
Alejandro y sus sucesores en el libro de Daniel
Daniel describe en visiones la llegada de los griegos: el macho cabrío con un gran cuerno, el rey de Grecia, que derriba al carnero de Media y Persia, y cuyo reino se parte en cuatro Daniel 8:21-22; y un rey valiente cuyo reino será dividido hacia los cuatro vientos Daniel 11:3-4. Zacarías anuncia que Dios levantará a los hijos de Sion contra los hijos de Javán Zacarías 9:13.
Los griegos en el Nuevo Testamento
En tiempos de Jesús, el griego se oye en toda la región. Unos griegos que han subido a la fiesta en Jerusalén piden ver a Jesús Juan 12:20-21. En la primera iglesia de Jerusalén conviven «hebreos» y «griegos» o helenistas, judíos de lengua aramea y judíos de lengua griega, y de ahí sale el primer conflicto interno Hechos 6:1. En Antioquía, algunos empiezan a anunciar el evangelio directamente a los griegos Hechos 11:20.
Para Pablo, «judíos y griegos» es la forma de nombrar a toda la humanidad Romanos 1:16. Los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría 1 Corintios 1:22-23, pero en Cristo ya no hay judío ni griego Gálatas 3:28.
Qué fue de los griegos
Los griegos no desaparecieron. Bajo Roma, el griego siguió siendo la lengua de la cultura en el Oriente, y la mitad oriental del imperio, con capital en Constantinopla, fue en la práctica un imperio griego durante mil años más. De la lengua de la koiné desciende el griego moderno que se habla hoy en Grecia y Chipre, y el Nuevo Testamento se sigue leyendo en griego en la liturgia de las iglesias ortodoxas.