Salvar es librar
En el Antiguo Testamento «salvar» es un verbo de rescate: alguien está acorralado, en peligro de muerte, y otro lo saca. El modelo es el mar Rojo. Con el ejército egipcio a la espalda y el agua delante, Moisés dice: «No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros» Éxodo 14:13-14. Y el canto de la otra orilla: «Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación» Éxodo 15:2.
Durante los jueces el esquema se repite: Israel se aparta, cae en manos de sus enemigos, clama, y Dios levanta a un libertador que lo salva Jueces 2:16-18. Los salmos piden salvación de enemigos, enfermedad y muerte, y llaman a Dios «roca», «castillo» y «fuerza de mi salvación» Salmos 18:1-3. El sujeto de la salvación es siempre Dios, aunque use a personas.
Hasta lo último de la tierra
Los profetas amplían el horizonte. Isaías pone en boca de Dios una invitación a todos los pueblos: «Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra» Isaías 45:22; y al siervo de Jehová le encarga ser luz de las naciones para que su salvación llegue «hasta lo postrero de la tierra» Isaías 49:6. La salvación deja de ser solo victoria de Israel y pasa a ser la restauración que Dios ofrece al mundo.
Jesús, «Jehová salva»
El nombre de Jesús es la misma palabra: Yeshúa, forma breve de Josué. Mateo lo explica en la anunciación: «llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» Mateo 1:21. El peligro del que salva ya no es solo un enemigo externo.
Pero los evangelios conservan el sentido concreto. El mismo verbo griego significa «sanar»: a la mujer que toca su manto, Jesús le dice «tu fe te ha hecho salva» Marcos 5:34, y las traducciones vacilan entre «salvado» y «sanado». En casa de Zaqueo, la salvación es un cambio de vida: devuelve lo robado, y Jesús dice «hoy ha venido la salvación a esta casa» Lucas 19:9-10.
Ya y todavía no
En los Hechos y en Pablo, la salvación es obra de Dios en Cristo y se recibe por la fe: «en ningún otro hay salvación» Hechos 4:12; el evangelio es «poder de Dios para salvación a todo aquel que cree» Romanos 1:16; «por gracia sois salvos por medio de la fe» Efesios 2:8-9.
El Nuevo Testamento habla de ella en tres tiempos: los creyentes han sido salvados, están siendo salvados y serán salvados. Pablo puede decir que «ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos» Romanos 13:11: la salvación plena queda en el futuro.