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Salvación

También: Salvar · Salvador · Sōtēría · Yeshuá · Salvo · Ser salvo

La acción de Dios que libra a su pueblo o a una persona de un peligro del que no podía salir por sí misma. En el Antiguo Testamento es casi siempre concreta: victoria sobre enemigos, liberación de Egipto, curación, rescate de la muerte. En el Nuevo Testamento se centra en Jesús, cuyo nombre significa «Jehová salva», y abarca el perdón del pecado, la vida nueva y la salvación final.

En la Biblia

En el mar Rojo, Moisés dice al pueblo: «estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy» (Éxodo 14:13). El ángel explica a José el nombre del niño: «él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mateo 1:21). Pedro proclama que «en ningún otro hay salvación» (Hechos 4:12).

Etimología

Del latín salvatio, de salvus, «sano, entero». El hebreo usa la raíz יָשַׁע yashá, «librar, salvar», de donde yeshuá, «salvación», y los nombres Josué, Isaías y Oseas; Yehoshúa, en su forma breve Yeshúa, es el nombre de Jesús. El griego σῴζω sṓzō significa también «sanar» y «conservar sano», y de ahí sōtēría, «salvación», y sōtḗr, «salvador».

Salvar es librar

En el Antiguo Testamento «salvar» es un verbo de rescate: alguien está acorralado, en peligro de muerte, y otro lo saca. El modelo es el mar Rojo. Con el ejército egipcio a la espalda y el agua delante, Moisés dice: «No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros» Éxodo 14:13-14. Y el canto de la otra orilla: «Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación» Éxodo 15:2.

Durante los jueces el esquema se repite: Israel se aparta, cae en manos de sus enemigos, clama, y Dios levanta a un libertador que lo salva Jueces 2:16-18. Los salmos piden salvación de enemigos, enfermedad y muerte, y llaman a Dios «roca», «castillo» y «fuerza de mi salvación» Salmos 18:1-3. El sujeto de la salvación es siempre Dios, aunque use a personas.

Hasta lo último de la tierra

Los profetas amplían el horizonte. Isaías pone en boca de Dios una invitación a todos los pueblos: «Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra» Isaías 45:22; y al siervo de Jehová le encarga ser luz de las naciones para que su salvación llegue «hasta lo postrero de la tierra» Isaías 49:6. La salvación deja de ser solo victoria de Israel y pasa a ser la restauración que Dios ofrece al mundo.

Jesús, «Jehová salva»

El nombre de Jesús es la misma palabra: Yeshúa, forma breve de Josué. Mateo lo explica en la anunciación: «llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» Mateo 1:21. El peligro del que salva ya no es solo un enemigo externo.

Pero los evangelios conservan el sentido concreto. El mismo verbo griego significa «sanar»: a la mujer que toca su manto, Jesús le dice «tu fe te ha hecho salva» Marcos 5:34, y las traducciones vacilan entre «salvado» y «sanado». En casa de Zaqueo, la salvación es un cambio de vida: devuelve lo robado, y Jesús dice «hoy ha venido la salvación a esta casa» Lucas 19:9-10.

Ya y todavía no

En los Hechos y en Pablo, la salvación es obra de Dios en Cristo y se recibe por la fe: «en ningún otro hay salvación» Hechos 4:12; el evangelio es «poder de Dios para salvación a todo aquel que cree» Romanos 1:16; «por gracia sois salvos por medio de la fe» Efesios 2:8-9.

El Nuevo Testamento habla de ella en tres tiempos: los creyentes han sido salvados, están siendo salvados y serán salvados. Pablo puede decir que «ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos» Romanos 13:11: la salvación plena queda en el futuro.

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