Adonías es el cuarto de los seis hijos que le nacieron a David en Hebrón, durante los años en que reinaba solo sobre Judá; su madre se llamaba Haguit 2 Samuel 3:2-5 1 Crónicas 3:1-4. Durante todo el reinado de su padre el texto no dice nada de él. Aparece de golpe al final, cuando David ya es un anciano que no entra en calor 1 Reyes 1:1, y toda su historia cabe en dos capítulos: los que cuentan quién heredó el trono.
Para entonces sus dos hermanos mayores con historia propia habían muerto. Absalón había mandado matar a Amnón, el primogénito 2 Samuel 13:28-29, y murió él mismo en su rebelión contra David 2 Samuel 18:14-15. Del segundo, Quileab, no se cuenta nada después de su nacimiento. Adonías, «nacido después de Absalón» 1 Reyes 1:6, era de hecho el mayor: el propio Salomón lo llamará «mi hermano mayor» 1 Reyes 2:22.
Adonías se proclama rey en En-rogel
1 Reyes 1:5-10 Leer esta escena aparte →Adonías no espera a que su padre muera ni a que lo designe. Se enaltece diciendo «yo reinaré», se hace con carros, jinetes y cincuenta hombres que corran delante de él 1 Reyes 1:5. El narrador añade tres datos que explican al personaje: David nunca lo había contrariado preguntándole por qué hacía lo que hacía; era muy bien parecido; y había nacido después de Absalón 1 Reyes 1:6.
Los tres datos remiten a Absalón. Absalón era el hombre más alabado por su hermosura en todo Israel 2 Samuel 14:25, y había preparado su rebelión exactamente con el mismo gesto: carros, caballos y cincuenta hombres que corrieran delante de él 2 Samuel 15:1. El lector que llega a Adonías ya ha visto esta escena.
No está solo. Tiene de su parte a Joab, el general de David, y a Abiatar, uno de los dos sacerdotes principales 1 Reyes 1:7. En contra, o al menos no con él, están el otro sacerdote, Sadoc; Benaía; el profeta Natán; y los valientes de David 1 Reyes 1:8. Las listas de la corte de David ya los ponían frente a frente: Joab sobre el ejército, Sadoc y Abiatar como sacerdotes, Benaía sobre la guardia de cereteos y peleteos 2 Samuel 20:23-25. La corte está partida por la mitad, y cada bando tiene un sacerdote y un hombre de armas.
Adonías lo celebra con un sacrificio y un banquete junto a la peña de Zohelet, al lado de la fuente de Rogel. Invita a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a los hombres de Judá que servían al rey; no invita a Natán, ni a Benaía, ni a los valientes, ni a su hermano Salomón 1 Reyes 1:9-10. La lista de excluidos dice a quién consideraba su rival.
Salomón es ungido rey y Adonías se agarra al altar
1 Reyes 1:11-53 Leer esta escena aparte →La respuesta se organiza desde el palacio. Natán avisa a Betsabé, la madre de Salomón, de que Adonías reina sin que David lo sepa, y le dice lo que tiene que decir al rey: recordarle que le había jurado que Salomón reinaría después de él 1 Reyes 1:11-14. Betsabé entra, habla del juramento y del banquete 1 Reyes 1:15-21; Natán entra detrás y confirma la noticia 1 Reyes 1:22-27. David repite el juramento y ordena ejecutarlo ese mismo día 1 Reyes 1:28-30.
Mientras Adonías come, Sadoc, Natán y Benaía bajan con la guardia real, montan a Salomón en la mula del rey y lo llevan a Gihón. Allí Sadoc lo unge con el aceite del tabernáculo, tocan la trompeta y el pueblo grita «¡Viva el rey Salomón!»; luego suben detrás de él tocando flautas, con una alegría que parecía partir la tierra 1 Reyes 1:38-40.
Los invitados de Adonías oyen el ruido cuando acaban de comer. Joab, el soldado, se fija en la trompeta y pregunta qué alboroto es ese 1 Reyes 1:41. Llega Jonatán, hijo de Abiatar, y Adonías lo recibe esperando buenas noticias: «tú eres hombre valiente, y traerás buenas nuevas» 1 Reyes 1:42. Jonatán le cuenta lo contrario, con todo detalle: la mula, la unción, el trono, la bendición de los siervos de David y la del propio rey desde su cama 1 Reyes 1:43-48. Los invitados se levantan asustados y cada uno se va por su camino 1 Reyes 1:49.
Adonías, solo, corre a agarrarse a los cuernos del altar y pide que Salomón le jure que no lo matará a espada 1 Reyes 1:50-51. Salomón no jura: pone una condición. Si se porta como hombre de bien, no caerá a tierra ni un cabello suyo; si se halla mal en él, morirá. Lo bajan del altar, Adonías se postra ante Salomón, y Salomón lo manda a su casa 1 Reyes 1:52-53.
Adonías pide a Abisag y Salomón lo manda matar
1 Reyes 2:13-25 Leer esta escena aparte →David muere y Salomón se sienta en su trono 1 Reyes 2:10-12. Entonces Adonías va a ver a Betsabé. Ella le pregunta si viene en paz, y él responde que sí 1 Reyes 2:13. Antes de pedir nada, dice cómo ve lo ocurrido: el reino era suyo y todo Israel lo esperaba, pero pasó a su hermano, «porque por Jehová era suyo» 1 Reyes 2:15. Luego hace una sola petición: que Betsabé le pida a Salomón que le dé por mujer a Abisag, la sunamita 1 Reyes 2:16-17.
Abisag era la joven que habían buscado para cuidar al rey anciano y dormir a su lado; el texto insiste en que David no la conoció 1 Reyes 1:3-4. Betsabé acepta hablar por él 1 Reyes 2:18. Salomón la recibe con honores, se levanta, se inclina y le pone un trono a su derecha, y le promete no negarle nada 1 Reyes 2:19-20.
Cuando oye la petición, Salomón estalla: «Demanda también para él el reino, porque él es mi hermano mayor», y nombra a los que habían estado con Adonías, Abiatar y Joab 1 Reyes 2:21-22. Jura que Adonías ha hablado contra su propia vida y que morirá ese mismo día 1 Reyes 2:23-24. Envía a Benaía, que lo mata 1 Reyes 2:25.
La caída de Adonías arrastra a sus aliados. Abiatar es desterrado a sus tierras de Anatot y apartado del sacerdocio; el texto lo presenta como cumplimiento de la palabra contra la casa de Elí 1 Reyes 2:26-27. Joab, al saberlo, huye al altar, «porque también Joab se había adherido a Adonías, si bien no se había adherido a Absalón», y Benaía lo mata allí 1 Reyes 2:28-34. Benaía queda al frente del ejército y Sadoc en lugar de Abiatar 1 Reyes 2:35. El capítulo termina con una frase: el reino quedó confirmado en la mano de Salomón 1 Reyes 2:46.
Lo que calla Crónicas
Otros con el mismo nombre
- Adonías, levita de Josafat — enviado a enseñar la ley por las ciudades de Judá.
- Adonías, firmante del pacto — uno de los jefes del pueblo que firmaron el compromiso de Nehemías.