El libro de Malaquías se presenta como «profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías» Malaquías 1:1, y no da ningún otro dato sobre él. Por su contenido se sabe cuándo habló: el templo reconstruido está en funcionamiento, con sus sacrificios y sus diezmos, y en Judá gobierna un funcionario persa, al que el texto llama simplemente «tu príncipe» o gobernador Malaquías 1:8. Ha pasado casi un siglo desde el regreso, las grandes promesas de Hageo y Zacarías no se han visto cumplidas, y lo que Malaquías encuentra es desgana.
Malaquías: el amor de Dios y el culto despreciado
Malaquías 1:1-14 Leer esta escena aparte →El libro está construido como una serie de debates. Dios afirma algo, el pueblo responde con una pregunta escéptica, y el profeta la contesta. El primero marca el tono: «Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste?» Malaquías 1:2. La respuesta recurre a la historia de dos hermanos: Esaú era hermano de Jacob, y sin embargo Dios amó a Jacob y aborreció a Esaú, cuyas montañas ahora están desoladas Malaquías 1:2-3.
El segundo debate va contra los sacerdotes. Si Dios es padre, ¿dónde está su honra? Si es señor, ¿dónde está su temor? Ellos preguntan en qué lo han menospreciado, y el profeta responde con ejemplos concretos: ofrecen en el altar animales ciegos, cojos y enfermos. Presentadlos a vuestro gobernador, dice, a ver si os acepta Malaquías 1:6-8. Y hasta se quejan: «¡Oh, qué fastidio es esto!» Malaquías 1:13. Mejor sería que alguien cerrara las puertas del templo para que no se encendiera en vano el altar Malaquías 1:10.
Malaquías contra los sacerdotes y el divorcio
Malaquías 2:1-17 Leer esta escena aparte →Malaquías recuerda a los sacerdotes cómo debía ser su oficio. Dios hizo un pacto con Leví, de vida y de paz; la ley de verdad estuvo en su boca, y los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, porque es mensajero de Jehová Malaquías 2:4-7. Pero ellos se han apartado del camino y han hecho tropezar a muchos en la ley Malaquías 2:8.
Luego el reproche se dirige a todo el pueblo, por su trato en el matrimonio. ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos creó un mismo Dios? Judá se ha casado con hija de dios extraño Malaquías 2:10-11. Y otros han sido desleales con la mujer de su juventud, su compañera y la mujer de su pacto; Jehová ha sido testigo entre ellos Malaquías 2:14. Por eso, dice Dios, él aborrece el repudio Malaquías 2:16.
El mensajero que prepara el camino y los diezmos en Malaquías
Malaquías 2:17—3:18 Leer esta escena aparte →El pueblo se queja de que Dios no hace justicia: «todo el que hace mal agrada a Jehová», dicen, y «¿dónde está el Dios de justicia?» Malaquías 2:17. La respuesta es un anuncio. Dios enviará a su mensajero, que preparará el camino delante de él, y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien buscan, el ángel del pacto. Pero ¿quién podrá soportar el día de su venida? Será como fuego purificador y como jabón de lavadores, y limpiará a los hijos de Leví como se refina el oro y la plata Malaquías 3:1-3.
Otro debate trata de los diezmos. ¿Robará el hombre a Dios? Vosotros me habéis robado. ¿En qué? En los diezmos y las ofrendas. Traed todos los diezmos al alfolí, y probadme en esto, a ver si no os abro las ventanas de los cielos Malaquías 3:8-10. Y el último, contra los que dicen que servir a Dios no sirve de nada Malaquías 3:14. Frente a ellos, los que temen a Jehová hablan entre sí, y Dios escucha y manda escribir un libro de memoria para ellos Malaquías 3:16-17.
El final de Malaquías: el sol de justicia y la vuelta de Elías
Malaquías 4:1-6 Leer esta escena aparte →El libro termina con el día que viene ardiendo como un horno, en el que los soberbios serán como estopa; pero a los que temen el nombre de Dios nacerá el Sol de justicia, con salvación en sus alas Malaquías 4:1-2. Siguen dos frases finales que miran hacia atrás y hacia delante. Hacia atrás: acordaos de la ley de Moisés, mi siervo Malaquías 4:4. Hacia delante: Dios enviará al profeta Elías antes de que venga el día grande y terrible de Jehová, y él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres Malaquías 4:5-6.
El final de una colección
Malaquías es el último de los doce profetas menores y, en las Biblias cristianas, el último libro del Antiguo Testamento; su promesa de Elías queda como la última palabra antes de los evangelios. En la Biblia hebrea, en cambio, cierra la sección de los Profetas, y el canon sigue con los Escritos, que terminan con Crónicas.
Cómo lo recuerda la Biblia
Los evangelios abren con Malaquías. Marcos empieza citando «he aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz», unido a Isaías, para presentar a Juan el Bautista Marcos 1:2-4. El ángel anuncia a Zacarías que su hijo irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos Lucas 1:17. Jesús dice de Juan que él es el mensajero del que está escrito, y que, si lo quieren recibir, él es el Elías que había de venir Mateo 11:10 Mateo 11:14; después de la transfiguración, lo repite ante la pregunta de los discípulos Mateo 17:10-13. Juan, por su parte, niega ser Elías cuando se lo preguntan Juan 1:21, una diferencia que los intérpretes explican de varias maneras. Y Pablo cita «a Jacob amé, mas a Esaú aborrecí» al hablar de la elección Romanos 9:13 Malaquías 1:2-3.