Capernaúm no era la capital de nada. Era una aldea de casas de basalto negro en la orilla noroeste del lago de Galilea, sin murallas, sin acrópolis y sin más edificio público que su sinagoga. El Nuevo Testamento la menciona por una sola razón: cuando Jesús dejó Nazaret, se fue a vivir allí Mateo 4:13, y desde entonces el evangelio la llama «su ciudad» Mateo 9:1. En sus calles y en sus casas ocurre buena parte de lo que se cuenta del ministerio en Galilea.
Significado y etimología
El nombre es una construcción hebrea corriente para designar una aldea: kefar («aldea») más un nombre propio. Quién fue ese Nahúm no lo dice ninguna fuente, y la coincidencia con el profeta Nahúm no tiene ningún respaldo: no hay tradición antigua que los relacione ni razón para hacerlo. El griego de los evangelios vacila entre dos formas —Καφαρναούμ, más cercana al hebreo, y Καπερναούμ, la que pasó al latín y de ahí al castellano—, y esa vacilación explica que en español convivan «Cafarnaúm» y «Capernaúm».
Ubicación y contexto
La aldea se extendía a lo largo de la orilla, a unos doscientos metros bajo el nivel del mar, en un terreno de basalto volcánico que da al lugar su color oscuro. Dos rasgos de su posición explican casi todo lo demás. El primero es el agua: el lago era la despensa y la vía de transporte de la región, y Capernaúm vivía de la pesca —de allí salen Pedro, Andrés y los hijos de Zebedeo Marcos 1:16-20—. El segundo es la frontera.
Alrededor, el horizonte inmediato: Betsaida al otro lado de la desembocadura del Jordán, a unos cinco kilómetros; Corazín en la altura, a tres; Magdala más al sur, y Tiberias —fundada por Antipas hacia el año 20 y capital de Galilea— a unos dieciséis. Las tres ciudades que el evangelio nombra juntas en su reproche son precisamente las vecinas: Corazín, Betsaida y Capernaúm Mateo 11:20-24.
Historia bíblica del lugar
La mudanza desde Nazaret
El traslado no se presenta como un dato biográfico, sino como el comienzo del ministerio público: Jesús deja Nazaret, se instala en Capernaúm «junto al mar» y desde allí empieza a predicar Mateo 4:13-17. El evangelio de Mateo lee ese movimiento como cumplimiento de un anuncio antiguo sobre Zabulón y Neftalí, la «Galilea de los gentiles» Mateo 4:14-16, Isaías 9:1-2.
Un sábado completo
Marcos dedica un bloque entero a describir un solo día en la aldea, y ese día funciona como muestra de todo lo demás: enseña en la sinagoga y la gente se admira porque lo hace «como quien tiene autoridad» Marcos 1:21-22; expulsa un espíritu inmundo delante de todos Marcos 1:23-27; sale de allí a la casa de Simón y Andrés y levanta a la suegra de Simón Marcos 1:29-31; y al ponerse el sol —terminado el sábado, cuando ya se podía transportar a un enfermo— «toda la ciudad» se agolpa a la puerta Marcos 1:32-34.
El techo abierto
De vuelta en Capernaúm días después, la casa se llena hasta la puerta y cuatro hombres que llevan a un paralítico no consiguen entrar; suben al techo, lo abren y descuelgan la camilla Marcos 2:1-4. La escena termina con la primera acusación de blasfemia del relato, por haber declarado perdonados los pecados del enfermo Marcos 2:5-12.
La aduana y el impuesto
Junto al lago, Jesús llama a Leví —Mateo en la lista del primer evangelio— sentado en el banco de los tributos públicos, y luego come en su casa con recaudadores y pecadores Marcos 2:13-17, Mateo 9:9-13. En la misma aldea, los cobradores del impuesto del templo abordan a Pedro para preguntarle si su maestro paga el didracma Mateo 17:24-27. Los dos episodios ocurren aquí por la misma razón: Capernaúm era punto de cobro.
El centurión y el oficial del rey
Dos peticiones llegan desde fuera del círculo judío. Un centurión de la guarnición pide por su criado y manda decir que no hace falta que entre en su casa, basta una palabra; los ancianos judíos interceden por él alegando que ama a la nación y les edificó la sinagoga Lucas 7:1-10. Y un oficial del rey —probablemente de la corte de Antipas— recorre los treinta kilómetros que separan Caná de Capernaúm para pedir por su hijo enfermo Juan 4:46-54.
El discurso de la sinagoga
Tras la multiplicación de los panes, la gente lo busca al otro lado del lago y el diálogo deriva en el discurso sobre el pan de vida, que termina con muchos discípulos retirándose; el evangelio anota expresamente dónde ocurrió: «esto dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaúm» Juan 6:24-59, Juan 6:66. Es la escena que precede a la pregunta de Jesús a los doce y a la respuesta de Pedro Juan 6:67-69.
La sentencia
El último papel de la aldea en los evangelios no es un milagro sino un reproche. Junto a Corazín y Betsaida, Capernaúm es señalada por no haber cambiado a pesar de todo lo que ocurrió en ella, y el texto usa contra ella una imagen que los profetas habían aplicado a Babilonia: levantada hasta el cielo, será abatida hasta el Hades Mateo 11:23-24, Lucas 10:15, Isaías 14:13-15.
Dónde aparece el lugar en el texto, agrupado por el papel que cumple en cada tramo del relato. No es la historia de lo que ocurrió allí, sino en qué contextos lo nombra la Biblia.
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Base del ministerio en Galilea
EvangeliosJesús deja Nazaret y se instala aquí; el evangelio termina llamándola «su ciudad», y las otras aldeas comparan con lo que oyeron que ocurrió en ella.
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La sinagoga
EvangeliosEscenario de su enseñanza en sábado, del primer exorcismo que narra Marcos y del discurso sobre el pan de vida.
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Casas, enfermos y multitudes
EvangeliosLa suegra de Pedro, la ciudad entera agolpada a la puerta al caer el sábado, el paralítico bajado por el techo y el criado del centurión.
Marcos 1:29-34 · Marcos 2:1-12 · Lucas 7:1-10 · Juan 4:46-54
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Aduana e impuestos
EvangeliosAldea de frontera: aquí Jesús llama a Leví en el banco de los tributos y aquí le preguntan a Pedro por el impuesto del templo.
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Discusiones dentro de la casa
EvangeliosDe camino habían discutido quién era el mayor; ya en Capernaúm, dentro de la casa, Jesús les pregunta por ello y pone a un niño en medio.
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La sentencia sobre la ciudad
EvangeliosJunto a Corazín y Betsaida, es reprochada por no haber cambiado pese a todo lo que vio: «hasta el Hades serás abatida».
Importancia teológica en la historia bíblica
Capernaúm funciona en los evangelios como el lugar donde el ministerio se vuelve cotidiano. Jerusalén es la ciudad del conflicto final y del templo; Capernaúm es la casa, la sinagoga de barrio, la puerta con la gente agolpada al atardecer. Buena parte de lo que el Nuevo Testamento muestra sobre cómo enseñaba, a quién atendía y con quién comía ocurre aquí, en una aldea sin importancia política.
Evolución histórica
La aldea sobrevivió a la generación que describen los evangelios. La comunidad judía siguió allí, y en algún momento entre los siglos IV y V se levantó la sinagoga de caliza blanca cuyas ruinas se ven hoy, muy distinta del basalto oscuro del resto del pueblo. A pocos metros, sobre una casa del siglo I, se construyó una iglesia octogonal: dos edificios de culto casi contiguos, señal de que en época bizantina convivían allí dos comunidades. Después de las conquistas islámicas el lugar fue decayendo y quedó abandonado, hasta que en el siglo XIX se identificó el montículo y empezaron las excavaciones, repartidas entre los franciscanos en el sector occidental y la iglesia ortodoxa griega en el oriental.