Enón aparece una sola vez en la Biblia, en una frase del evangelio de Juan, pero en ella está una de las palabras más conocidas de Juan el Bautista. Es el lugar de su último testimonio sobre Jesús antes de la cárcel.
Significado y etimología
El nombre viene de ayin, «fuente» u «ojo de agua», la misma palabra que está en En-gadi o En-rogel, con una terminación que puede indicar plural o lugar: «las fuentes», «lugar de manantiales». El evangelio explica por qué Juan bautizaba allí: «porque había allí muchas aguas» Juan 3:22-24. El nombre y el motivo coinciden.
Historia bíblica del lugar
Después de la conversación con Nicodemo, Jesús va con sus discípulos a la tierra de Judea, se queda allí con ellos y bautiza. Al mismo tiempo, Juan bautiza en Enón, junto a Salim, y la gente sigue acudiendo a él. El evangelista añade: «Juan no había sido aún encarcelado» Juan 3:22-24.
Surge una discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación, y los discípulos van a decirle a Juan que aquel de quien él dio testimonio al otro lado del Jordán bautiza también, «y todos vienen a él». Juan responde que nadie puede recibir nada si no le es dado del cielo; recuerda que él mismo dijo que no era el Cristo, sino el enviado delante de él; y usa la imagen de una boda: el esposo es el que tiene a la esposa, y el amigo del esposo se alegra al oír su voz. «Así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe» Juan 3:25-30.
Ubicación
Importancia en la historia bíblica
Enón no tiene historia propia más allá de este episodio, pero el episodio es importante: muestra a Juan en el momento en que su movimiento empieza a ceder ante el de Jesús, y su respuesta resume cómo entendía su misión. El que había llenado el desierto de gente acepta quedarse atrás. Ver también Betábara, donde había señalado a Jesús por primera vez, y el río Jordán.