La creación de Eva del costado de Adán
Génesis 2:18-25 Leer esta escena aparte →En el segundo relato de la creación, Dios ha formado al hombre del polvo y lo ha puesto en el huerto de Edén para que lo labre y lo guarde. Entonces dice por primera vez que algo no es bueno: que el hombre esté solo. Le hará «ayuda idónea para él» Génesis 2:18. Primero forma los animales y se los presenta al hombre, que les pone nombre, pero entre ellos no encuentra esa ayuda Génesis 2:19-20.
Dios hace caer sobre el hombre un sueño profundo, toma una de sus costillas, cierra la carne en su lugar y de ella hace una mujer, que trae al hombre Génesis 2:21-22. Él la recibe con las primeras palabras humanas en verso de la Biblia: «Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada» Génesis 2:23. El narrador añade la consecuencia: por eso el hombre deja a su padre y a su madre, se une a su mujer y los dos son una sola carne. Estaban desnudos y no se avergonzaban Génesis 2:24-25.
La serpiente engaña a Eva en el huerto de Edén
Génesis 3:1-7 Leer esta escena aparte →Dios había dado al hombre un único límite: podía comer de todo árbol del huerto, menos del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque el día que comiera de él moriría Génesis 2:16-17. La serpiente, la más astuta de los animales del campo, se dirige a la mujer con una pregunta que exagera la prohibición: «¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?» Génesis 3:1.
Ella corrige a la serpiente: pueden comer de los árboles, salvo del que está en medio del huerto, del que Dios dijo «no comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis» Génesis 3:2-3. La serpiente le responde que no morirán, sino que se les abrirán los ojos y serán como Dios, conocedores del bien y del mal Génesis 3:4-5.
La mujer mira el árbol y ve tres cosas: que es bueno para comer, agradable a los ojos y codiciable para alcanzar sabiduría. Toma del fruto, come y da también a su marido, «el cual comió así como ella». El texto precisa que él estaba con ella. Se les abren los ojos, descubren que están desnudos y se cubren con hojas de higuera Génesis 3:6-7.
Dios llama a Adán y a Eva: «La serpiente me engañó»
Génesis 3:8-19 Leer esta escena aparte →Al oír a Dios que se pasea por el huerto al aire del día, el hombre y su mujer se esconden entre los árboles. Dios llama al hombre, y él responde que tuvo miedo porque estaba desnudo Génesis 3:8-10. Preguntado si comió del árbol, el hombre culpa a la mujer, y a Dios con ella: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol». Dios pregunta entonces a la mujer qué ha hecho, y ella responde: «La serpiente me engañó, y comí» Génesis 3:11-13.
Dios habla primero a la serpiente: andará sobre su pecho, y pondrá enemistad entre ella y la mujer, entre su simiente y la simiente de la mujer; esta le herirá en la cabeza, y ella le herirá en el calcañar Génesis 3:14-15. A la mujer le anuncia que multiplicará los dolores de sus preñeces, que con dolor dará a luz a los hijos, que su deseo será para su marido y que él se enseñoreará de ella Génesis 3:16. Al hombre, que la tierra le dará espinos y que comerá el pan con el sudor de su rostro hasta volver al polvo Génesis 3:17-19.
Adán la llama Eva, «madre de todos los vivientes», y salen del Edén
Génesis 3:20-24 Leer esta escena aparte →Después de la sentencia, Adán pone nombre a su mujer: Eva, «por cuanto ella era madre de todos los vivientes» Génesis 3:20. El nombre llega en el momento en que acaba de oír que volverá al polvo: la mujer queda asociada a la vida que continúa.
Dios hace al hombre y a su mujer túnicas de pieles y los viste Génesis 3:21. Luego, para que no tomen también del árbol de la vida y vivan para siempre, los saca del huerto de Edén y pone al oriente querubines y una espada encendida para guardar el camino Génesis 3:22-24. Ver los querubines.
Eva, madre de Caín, Abel y Set
Génesis 4:1-26 Leer esta escena aparte →Fuera del huerto, Eva concibe y da a luz a Caín, y dice: «Por voluntad de Jehová he adquirido varón». Después da a luz a su hermano Abel; Abel es pastor de ovejas y Caín labrador de la tierra Génesis 4:1-2. Son sus primeras palabras después del huerto, y en ellas nombra a Dios.
El relato sigue con la ofrenda de los dos hermanos y la muerte de Abel a manos de Caín, que termina desterrado Génesis 4:3-16. Eva no aparece en esa escena. Vuelve a aparecer al final del capítulo: da a luz otro hijo y lo llama Set, «porque Dios me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín» Génesis 4:25. La genealogía siguiente añade que Adán tuvo después más hijos e hijas, sin nombrarlos, y ya no menciona a Eva Génesis 5:3-4.
Cómo la recuerda el Nuevo Testamento
La Biblia hebrea no vuelve a nombrar a Eva después del Génesis; solo el libro de Tobías, que forma parte del Antiguo Testamento en las Biblias católicas y ortodoxas pero no en la Reina-Valera, la recuerda en la oración de bodas de Tobías: Dios dio a Adán a Eva como ayuda y apoyo (Tobías 8:6). En el Nuevo Testamento, solo Pablo la menciona, dos veces, y siempre a propósito del engaño de la serpiente.
A los corintios les dice que teme que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, sus pensamientos se aparten de la sincera fidelidad a Cristo 2 Corintios 11:3: Eva sirve aquí de ejemplo para toda la comunidad, varones y mujeres. En la primera carta a Timoteo, al dar instrucciones sobre la enseñanza en la iglesia, recuerda que Adán fue formado primero y que no fue Adán el engañado, sino la mujer 1 Timoteo 2:13-14. En cambio, cuando explica cómo entró el pecado en el mundo, Pablo no nombra a Eva, sino a Adán: «por un hombre» Romanos 5:12.
Pablo usa también el relato de la creación para el orden entre varón y mujer en el culto, y en la misma frase lo equilibra: la mujer procede del varón, pero el varón nace de la mujer, y todo procede de Dios 1 Corintios 11:8-12.
Su papel dentro de la Biblia
Eva aparece en muy pocos capítulos, pero en ellos el Génesis plantea preguntas que recorren toda la Biblia: qué significa que hombre y mujer se correspondan, qué se rompe con la desobediencia, cómo continúa la vida fuera del huerto. Es la primera que pone nombre a un hijo y la primera madre que pierde a uno. Su nombre, puesto por Adán, la presenta como origen de todos los vivientes.