eLogos

La transfiguración de Jesús

Mateo 16:13 – 17:13

48 Citas enlazadas

«Este es mi Hijo amado; a él oíd.» Días después de anunciar su muerte, Jesús sube a un monte alto con tres discípulos y su aspecto cambia ante ellos; aparecen Moisés y Elías, una nube los cubre y se oye una voz. Bajan con una orden: no contarlo hasta la resurrección.

Cronología

El relato en 3 etapas. Toca una para ver sus hitos y de dónde sale cada dato.

Cómo leer las fechas y las procedencias
Intervalo del texto
Duración o distancia en el tiempo que da el propio texto, sin año.
Discutida
Hay propuestas enfrentadas entre especialistas.

Procedencia de cada hito: Evangelios · Tradición.

  1. Durante el ministerio en Galilea, antes de subir a Jerusalén

    La confesión de Pedro

    Intervalo del texto Durante el ministerio en Galilea, antes de subir a Jerusalén

    • Pedro responde: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Mateo 16:13-16 — evangelios
    • Jesús anuncia que debe padecer, morir y resucitar; Pedro lo reprende. Mateo 16:21-23 — evangelios
    • Habla de tomar la cruz y de ver al Hijo del Hombre venir en su reino. Mateo 16:24-28 — evangelios

    01 Pedro confiesa en Cesarea de Filipo que Jesús es el Cristo · Cesarea de Filipo

  2. Seis días después (Mateo 17:1); «como ocho días» en Lucas

    En el monte alto

    Intervalo del texto Seis días después (Mateo 17:1); «como ocho días» en Lucas

    • Ante Pedro, Jacobo y Juan, su rostro resplandece como el sol. Mateo 17:1-2 — evangelios
    • Aparecen Moisés y Elías hablando con él. Mateo 17:3 — evangelios
    • Una nube de luz los cubre y la voz dice: «Este es mi Hijo amado; a él oíd». Mateo 17:5 — evangelios
    • Desde el siglo IV la tradición sitúa la escena en el Tabor; muchos prefieren el Hermón. — tradición

    02 Jesús se transfigura en el monte ante Pedro, Jacobo y Juan · 03 Las tres enramadas de Pedro y la voz desde la nube

  3. Al bajar y en los días siguientes

    La bajada del monte

    Intervalo del texto Al bajar y en los días siguientes

    • Jesús les manda no contarlo hasta que el Hijo del Hombre resucite. Mateo 17:9 — evangelios
    • Les dice que Elías ya vino; entienden que habla de Juan el Bautista. Mateo 17:10-13 — evangelios
    • Al pie del monte cura al muchacho que los discípulos no pudieron curar. Mateo 17:14-18 — evangelios
    • En Galilea anuncia por segunda vez su muerte y su resurrección. Mateo 17:22-23 — evangelios

    04 Jesús manda callar la visión y habla de Elías y de Juan el Bautista

El relato

Pedro confiesa en Cesarea de Filipo que Jesús es el Cristo

Mateo 16:13-28

El relato empieza lejos del monte, en la región de Cesarea de Filipo, al pie del Hermón, en el extremo norte de Galilea. Jesús pregunta a sus discípulos qué dice la gente de él, y luego qué dicen ellos. Pedro responde: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente» Mateo 16:13-16.

Desde ese momento, dice Mateo, Jesús empieza a anunciarles que debe ir a Jerusalén, padecer mucho a manos de los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, morir y resucitar al tercer día. Pedro lo lleva aparte y lo reprende, y Jesús le responde con la frase más dura del evangelio: «¡Quítate de delante de mí, Satanás!» Mateo 16:21-23. Luego habla a todos de tomar la cruz y seguirlo, y termina con un anuncio: algunos de los que están allí no morirán sin ver al Hijo del Hombre venir en su reino Mateo 16:24-28.

Jesús se transfigura en el monte ante Pedro, Jacobo y Juan

Mateo 17:1-3

Seis días después, Jesús toma consigo a Pedro, a Jacobo y a su hermano Juan, y los lleva aparte a un monte alto. Allí «se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz» Mateo 17:1-2. Marcos lo dice a su manera: tan blancos «que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos» Marcos 9:2-3.

Aparecen Moisés y Elías hablando con él Mateo 17:3.

Las tres enramadas de Pedro y la voz desde la nube

Mateo 17:4-8

Pedro toma la palabra: «Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías» Mateo 17:4. Marcos y Lucas añaden que no sabía lo que decía, porque estaban asustados Marcos 9:5-6 Lucas 9:33.

Mientras todavía habla, una nube de luz los cubre, y desde la nube se oye una voz: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd» Mateo 17:5. Es la misma voz y casi las mismas palabras que en el bautismo de Jesús Mateo 3:17; esta vez se añade una orden para los discípulos: «a él oíd».

Los discípulos caen rostro en tierra, llenos de miedo. Jesús se acerca, los toca y les dice: «Levantaos, y no temáis». Cuando alzan los ojos, ya no ven a nadie sino a Jesús solo Mateo 17:6-8.

Jesús manda callar la visión y habla de Elías y de Juan el Bautista

Mateo 17:9-13

Al bajar del monte, Jesús les manda que no cuenten a nadie lo que han visto «hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos» Mateo 17:9. Marcos anota que guardaron la orden, pero discutían entre ellos qué sería eso de resucitar de los muertos Marcos 9:9-10, y Lucas, que por aquellos días no dijeron nada a nadie Lucas 9:36.

Los discípulos preguntan entonces por qué dicen los escribas que Elías tiene que venir primero. Jesús responde que Elías ya vino, y no lo reconocieron, sino que hicieron con él lo que quisieron; y que lo mismo padecerá el Hijo del Hombre. Entonces entendieron que les hablaba de Juan el Bautista Mateo 17:10-13.

Lo que pasó después

Al pie del monte los espera una multitud y un padre cuyo hijo los demás discípulos no han podido curar; Jesús lo cura Mateo 17:14-18. Poco después, en Galilea, anuncia por segunda vez que lo entregarán, lo matarán y resucitará, y los discípulos se entristecen mucho Mateo 17:22-23. Lucas marca a partir de aquí el camino hacia Jerusalén: Jesús «afirmó su rostro para ir» allí Lucas 9:51.

La orden de callar tenía un plazo. Después, la segunda carta de Pedro recuerda la escena como un testimonio: «habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad», cuando oyeron la voz «estando con él en el monte santo» 2 Pedro 1:16-18.

En el monte, la voz dijo quién es Jesús, y lo dijo desde la nube que en Israel significaba la presencia de Dios. El Nuevo Testamento lo resume con una sola frase: en Jesucristo, «Dios fue manifestado en carne» 1 Timoteo 3:16, y quien lo ve a él ve al Padre Juan 14:9. La gloria que los discípulos vieron por un momento en su rostro era la de Dios mismo; por eso Juan puede escribir: «vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre» Juan 1:14.

Por dónde seguir

Fichas del relato