eLogos

David

«Dāwid» (דָּוִד), entendido habitualmente como «amado», del mismo campo semántico que dôd, «amado», «tío».

432 Citas enlazadas

David es el personaje del que más páginas escribió la Biblia y también el que peor sale retratado por sus propios cronistas. Llega como el hermano menor al que nadie llamó a la mesa y sale de Belén ungido en secreto mientras el rey legítimo todavía reina. Entre esa unción y su trono pasan años de fuga: la corte de Saúl, el duelo del valle de Ela, la cueva de Adulam con cuatrocientos hombres endeudados, la mentira ante un rey filisteo y dos ocasiones en que tuvo a su perseguidor a tiro y no lo mató, porque seguía siendo «el ungido de Jehová». Reina primero solo sobre Judá, siete años y medio en Hebrón, y solo después sobre las doce tribus; entonces toma una fortaleza jebusea que no pertenecía a ninguna tribu, la convierte en capital, sube allí el arca y recibe por boca del profeta Natán la promesa que gobernará el resto de la Biblia: no será él quien edifique una casa a Dios, sino Dios quien le edifique una casa a él, y su trono será estable para siempre. En la cima de ese éxito ocurre lo que el relato llama «desagradable ante los ojos de Jehová»: manda traer a la mujer de un oficial suyo y después manda matar al oficial. Desde ahí la historia cambia de signo — la violación de Tamar, el asesinato de Amnón, la rebelión de Absalón, la huida descalzo del rey por el monte de los Olivos — y termina con un anciano que ya no calienta en la cama y una sucesión decidida a última hora. Su nombre, sin embargo, no se apaga: la promesa dinástica, los salmos que se le atribuyen y la expectativa de un rey «hijo de David» atraviesan el resto del Antiguo Testamento y llegan a la última página del Nuevo.

Cronología

Su vida en 9 etapas. Toca una para ver sus hitos y de dónde sale cada dato.

Cómo leer las fechas y las procedencias
Fecha anclada
Fijada por un dato de fuera de la Biblia que se puede fechar.
Intervalo del texto
Duración o distancia en el tiempo que da el propio texto, sin año.
Aproximada
Estimación habitual; el texto no da la fecha.

Procedencia de cada hito: Antiguo Testamento · Fuente externa · Evangelios.

  1. Sin edad en el texto

    Pastor en Belén

    Aproximada Sin edad en el texto

    • Bisnieto de Booz y Rut. Rut 4:17 — antiguo testamento
    • «Jehová mira el corazón»: Samuel lo unge, el menor de los hijos de Isaí. 1 Samuel 16:7-13 — antiguo testamento

    01 Samuel unge a David, el menor de los hijos de Isaí · Lugares →

  2. Sin edad en el texto

    En la corte de Saúl

    Aproximada Sin edad en el texto

    • Entra al servicio de Saúl como músico y escudero. 1 Samuel 16:21-23 — antiguo testamento
    • Vence al filisteo de Gat en el valle de Ela; su estatura varía según los manuscritos. 1 Samuel 17:49-50 — antiguo testamento
    • Jonatán hace pacto con él. 1 Samuel 18:3 — antiguo testamento
    • Saúl, celoso, le arroja la lanza; se casa con Mical. 1 Samuel 18:11-27 — antiguo testamento

    02 David y Goliat en el valle de Ela · 03 La amistad de David y Jonatán y los celos de Saúl · Lugares →

  3. Sin edad en el texto

    Fugitivo de Saúl

    Aproximada Sin edad en el texto

    • En Nob recibe los panes consagrados; en Gat se finge loco. 1 Samuel 21:6-13 — antiguo testamento
    • En la cueva de Adulam reúne a unos cuatrocientos hombres. 1 Samuel 22:1-2 — antiguo testamento
    • Perdona la vida a Saúl en En-gadi y otra vez en el desierto de Zif. 1 Samuel 26:9-12 — antiguo testamento
    • Se casa con Abigail tras la muerte de Nabal. 1 Samuel 25:39-42 — antiguo testamento

    04 David huye de Saúl y le perdona la vida dos veces · Lugares →

  4. Un año y cuatro meses

    Con los filisteos en Siclag

    Intervalo del texto Un año y cuatro meses (1 Samuel 27:7)

    • 1 año y 4 meses Aquis, rey de Gat, le da Siclag. 1 Samuel 27:6-7 — antiguo testamento
    • Recupera todo lo que los amalecitas se habían llevado de Siclag. 1 Samuel 30:18-19 — antiguo testamento
    • Llora a Saúl y a Jonatán. 2 Samuel 1:17-27 — antiguo testamento

    05 David con los filisteos en Siclag y la muerte de Saúl · Lugares →

  5. Siete años y medio

    Rey en Hebrón

    Intervalo del texto Siete años y medio (2 Samuel 5:5)

    • Ungido rey de Judá en Hebrón. 2 Samuel 2:4 — antiguo testamento
    • Larga guerra con la casa de Saúl; Joab mata a Abner. 2 Samuel 3:1-27 — antiguo testamento
    • 30 años Ungido rey de todo Israel. 2 Samuel 5:3-4 — antiguo testamento

    06 David reina en Hebrón y la guerra con la casa de Saúl · Lugares →

  6. 33 años en Jerusalén

    Jerusalén, el arca y la promesa

    Intervalo del texto 33 años en Jerusalén (2 Samuel 5:5)

    • Toma la fortaleza de Sion a los jebuseos: la ciudad de David. 2 Samuel 5:6-9 — antiguo testamento
    • Sube el arca y danza ante ella. 2 Samuel 6:14-17 — antiguo testamento
    • Natán le anuncia una casa y un trono para siempre. 2 Samuel 7:12-16 — antiguo testamento
    • Sienta a su mesa a Mefiboset, el hijo de Jonatán. 2 Samuel 9:7 — antiguo testamento
    • s. IX a.C. La estela de Tel Dan menciona «la casa de David» un siglo largo después de su muerte. — fuente externa

    07 David toma Jerusalén y lleva el arca a la ciudad · 08 El pacto de Dios con David: una casa para siempre · Lugares →

  7. Durante la guerra con Amón

    Betsabé y Natán

    Intervalo del texto Durante la guerra con Amón

    • Toma a Betsabé, la mujer de Urías. 2 Samuel 11:2-5 — antiguo testamento
    • Manda poner a Urías donde la batalla es más dura. 2 Samuel 11:14-17 — antiguo testamento
    • Natán: «tú eres aquel hombre». 2 Samuel 12:7 — antiguo testamento
    • Muere el niño; después nace Salomón. 2 Samuel 12:18-24 — antiguo testamento

    09 David y Betsabé: el pecado del rey y la parábola de Natán · Lugares →

  8. Sin fecha en el texto

    Amnón, Tamar y Absalón

    Aproximada Sin fecha en el texto

    • Amnón viola a Tamar; David se enoja y no lo castiga. 2 Samuel 13:14-21 — antiguo testamento
    • Absalón hace matar a Amnón. 2 Samuel 13:28-29 — antiguo testamento
    • Absalón se rebela y David huye de Jerusalén. 2 Samuel 15:13-14 — antiguo testamento
    • Muere Absalón: «¡hijo mío Absalón!». 2 Samuel 18:33 — antiguo testamento

    10 La rebelión de Absalón contra David: Amnón y Tamar · Lugares →

  9. Reinó 40 años

    El censo, la sucesión y la muerte

    Intervalo del texto Reinó 40 años (1 Reyes 2:11)

    • Tras el censo y la peste, compra la era de Arauna. 2 Samuel 24:10-25 — antiguo testamento
    • Hace ungir a Salomón frente a la intriga de Adonías. 1 Reyes 1:28-40 — antiguo testamento
    • 40 años de reinado Muere tras cuarenta años de reinado: siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. 1 Reyes 2:10-11 — antiguo testamento
    • «Jesucristo, hijo de David». Mateo 1:1 — evangelios

    11 El censo de David, la peste y la era de Arauna · 12 La muerte de David y Salomón ungido rey · Lugares →

Biografía

Samuel unge a David, el menor de los hijos de Isaí

1 Samuel 16:1-13 Leer esta escena aparte →

Samuel sigue llorando por Saúl cuando recibe la orden de dejar de hacerlo: que llene su cuerno de aceite y vaya a Belén, a casa de un tal Isaí, porque entre sus hijos hay ya un rey escogido 1 Samuel 16:1. La respuesta del profeta no es piadosa sino práctica: si Saúl se entera, lo matará 1 Samuel 16:2. La instrucción que recibe es llevar una becerra y decir que viene a sacrificar 1 Samuel 16:2-3. Cuando llega, los ancianos del pueblo salen a su encuentro temblando y le preguntan si viene en paz 1 Samuel 16:4-5: la visita de un profeta a una aldea pequeña no era una buena noticia por sí misma.

El desfile de los hijos empieza por el mayor. Al ver a Eliab, Samuel da el asunto por resuelto, y ahí recibe la frase que gobierna toda la escena: que no mire su apariencia ni lo alto de su estatura, porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos y Jehová mira el corazón 1 Samuel 16:6-7. Pasan siete hijos y ninguno es 1 Samuel 16:8-10. Samuel pregunta si están todos y la respuesta deja ver el lugar que ocupaba el último en aquella casa: queda el menor, que está con las ovejas, y nadie lo había llamado 1 Samuel 16:11.

Lo traen. El texto lo describe rubio, de hermosos ojos y de buen parecer, y la orden llega sin rodeos: ése es 1 Samuel 16:12. Samuel lo unge con el cuerno de aceite en medio de sus hermanos, y desde aquel día el Espíritu de Jehová viene sobre David 1 Samuel 16:13. Después el profeta se vuelve a Ramá y no pasa nada más: no hay proclamación, ni corte, ni ejército. Hay un rey ungido que vuelve a las ovejas mientras otro rey sigue sentado en el trono.

David y Goliat en el valle de Ela

1 Samuel 16:14—17:58 Leer esta escena aparte →

La unción de David y la caída de Saúl se cuentan como un solo movimiento: el Espíritu de Jehová se aparta de Saúl y un espíritu malo de parte de Jehová lo atormenta 1 Samuel 16:14. Sus criados proponen buscar un tañedor de arpa 1 Samuel 16:15-16, y uno de ellos describe al hijo de Isaí con una lista de cinco cosas que resultará ser el resumen de su vida: sabe tocar, es valiente y vigoroso, hombre de guerra, prudente en sus palabras, de buen aspecto, y Jehová está con él 1 Samuel 16:18. Saúl lo manda llamar, lo quiere mucho y lo hace su paje de armas 1 Samuel 16:21; cuando el espíritu venía sobre el rey, David tomaba el arpa y Saúl tenía alivio 1 Samuel 16:23. El futuro sucesor entra en palacio por la puerta de servicio.

La guerra vuelve. Los filisteos acampan entre Soco y Azeca, en Efes-damim, e Israel se asienta enfrente, con el valle de Ela de por medio 1 Samuel 17:1-3. Del campamento filisteo sale un hombre de Gat al que el texto describe con detalle de inventario: casco de bronce, cota de malla que pesaba cinco mil siclos, grebas de bronce, jabalina al hombro, un asta como el rodillo de un telar y una punta de hierro de seiscientos siclos, y un escudero delante 1 Samuel 17:4-7. Su propuesta no es una batalla sino un trato: que elijan un hombre, que peleen los dos, y que el pueblo del perdedor sirva al del ganador 1 Samuel 17:8-9. La oferta se repite mañana y tarde durante cuarenta días 1 Samuel 17:16.

David llega por encargo doméstico: llevar pan y grano a sus hermanos y diez quesos al jefe de mil 1 Samuel 17:17-18. Oye el desafío y hace dos preguntas seguidas, una por el premio y otra por el insulto: qué se hará al hombre que lo mate, y quién es este filisteo incircunciso para provocar a los escuadrones del Dios viviente 1 Samuel 17:26. Su hermano mayor le responde con desprecio y le pregunta con quién ha dejado aquellas pocas ovejas 1 Samuel 17:28. La frase es de las que el libro no explica y no hace falta que explique.

Saúl lo viste con su propia armadura y David no puede andar con ella, porque nunca la ha usado; se la quita 1 Samuel 17:38-39. Baja al arroyo, escoge cinco piedras lisas, y va al encuentro con el cayado, la honda y el zurrón 1 Samuel 17:40. El filisteo lo maldice por sus dioses y le promete darlo a las aves 1 Samuel 17:43-44; David le responde que él viene con espada, lanza y jabalina, y que el otro viene en el nombre de Jehová de los ejércitos 1 Samuel 17:45. La piedra se hunde en la frente 1 Samuel 17:49; el narrador subraya que no había espada en la mano de David 1 Samuel 17:50, y que la cabeza se la cortó con la del propio gigante 1 Samuel 17:51.

La amistad de David y Jonatán y los celos de Saúl

1 Samuel 18:1—19:24 Leer esta escena aparte →

El día siguiente al duelo ocurre lo más importante del capítulo y no tiene que ver con la guerra: el alma de Jonatán, hijo del rey y heredero, queda ligada a la de David, hace un pacto con él y le entrega su manto, sus ropas, su espada, su arco y su talabarte 1 Samuel 18:1-4. El heredero al trono está desvistiéndose delante del hombre que va a ocuparlo.

El ascenso es inmediato y el problema llega con él. Las mujeres salen a cantar en las ciudades con una copla que cuenta de a miles: Saúl hirió a sus miles y David a sus diez miles 1 Samuel 18:6-7. Saúl se enoja, calcula lo que falta —«no le queda más que el reino»— y desde aquel día lo mira con recelo 1 Samuel 18:8-9. Dos veces le arroja la lanza estando David tocando 1 Samuel 18:10-11. Como no puede matarlo de frente, lo aleja: lo hace jefe de mil, y el resultado es el contrario del buscado, porque todo Israel y Judá lo amaban al verlo salir y entrar delante de ellos 1 Samuel 18:13-16.

Entonces prueba con el matrimonio. Le ofrece a su hija mayor, Merab, con la condición de que pelee las batallas de Jehová, pensando que caiga a manos de los filisteos; a la hora de la boda se la da a otro 1 Samuel 18:17-19. Mical, la hija menor, ama a David, y Saúl ve una segunda oportunidad: pide como dote cien prepucios de filisteos, «para que David caiga en manos de los enemigos» 1 Samuel 18:20-25. David vuelve con doscientos y se convierte en yerno del rey 1 Samuel 18:27.

La persecución se vuelve abierta. Saúl ordena matarlo, Jonatán intercede y el rey jura que no morirá 1 Samuel 19:1-6; poco después vuelve a lanzarle la lanza y David huye de noche 1 Samuel 19:9-10. Mical lo descuelga por la ventana y pone en la cama una estatua doméstica con una almohada de pelo de cabra a la cabecera para ganar tiempo; cuando su padre la increpa, ella dice que David la amenazó 1 Samuel 19:11-17. David llega hasta Samuel en Ramá, y allí ocurre una escena que el libro cuenta casi con humor: los mensajeros enviados a prenderlo se ponen a profetizar, y después el propio Saúl, que acaba tendido en el suelo desnudo todo aquel día y aquella noche 1 Samuel 19:18-24.

David huye de Saúl y le perdona la vida dos veces

1 Samuel 20:1—26:25 Leer esta escena aparte →

La huida empieza con una despedida. David y Jonatán acuerdan una señal con unas flechas para saber si el rey está decidido, y sellan un pacto que mira más allá de los dos: que David no corte su misericordia de la casa de Jonatán, nunca 1 Samuel 20:14-17. La señal confirma lo peor y se separan llorando 1 Samuel 20:41-42.

Sin escolta y sin provisiones, David se detiene en Nob, donde está el santuario. El sacerdote Ahimelec sale temblando a su encuentro porque lo ve solo 1 Samuel 21:1; David le miente diciendo que va en una misión del rey 1 Samuel 21:2, y consigue dos cosas: los panes consagrados, porque no había otro pan 1 Samuel 21:3-6, y la espada del filisteo de Gat, que estaba envuelta en un paño detrás del efod 1 Samuel 21:8-9. El relato desliza un detalle en una sola línea: aquel día estaba allí Doeg, edomita, el principal de los pastores de Saúl 1 Samuel 21:7.

De Nob pasa a Gat, la ciudad del hombre al que mató, y el error se nota enseguida: los siervos de Aquis lo reconocen y repiten la copla de los diez miles 1 Samuel 21:10-11. David tiene mucho miedo, y se finge loco: garabatea en las puertas y deja correr la saliva por la barba, hasta que el rey pregunta a sus hombres si le faltaban locos 1 Samuel 21:12-15.

Escapa a la cueva de Adulam, y allí se le junta su familia y una tropa que el texto describe sin adornos: todo el que estaba afligido, todo el que tenía deudas, todo el que estaba amargado de espíritu. Cuatrocientos hombres 1 Samuel 22:1-2. Pone a salvo a sus padres con el rey de Moab 1 Samuel 22:3-4 y empieza a moverse por el desierto de Judá.

Entonces llega la consecuencia de Nob. Doeg cuenta lo que vio, Saúl manda ejecutar a los sacerdotes y sus propios siervos se niegan a tocarlos; el edomita mata aquel día a ochenta y cinco hombres que vestían efod de lino, y después pasa a cuchillo la ciudad entera, con mujeres, niños y animales 1 Samuel 22:18-19. Solo escapa Abiatar, hijo de Ahimelec, que llega hasta David con el efod, y David le dice una frase que no intenta repartir culpas: yo he ocasionado la muerte de todos los de la casa de tu padre 1 Samuel 22:20-22.

Con el efod en el campamento, la fuga cambia de método: ahora consulta antes de moverse. Así libera Keila de los filisteos 1 Samuel 23:1-5 y así se entera, a tiempo, de que los propios vecinos de Keila lo entregarían 1 Samuel 23:9-13. En el bosque de Zif, Jonatán lo visita por última vez y le dice lo que nadie más dirá en voz alta: tú reinarás sobre Israel y yo seré segundo después de ti 1 Samuel 23:16-18. Los zifeos lo delatan dos veces 1 Samuel 23:19, 1 Samuel 26:1, y una persecución en el monte se interrumpe porque llega aviso de que los filisteos han invadido 1 Samuel 23:26-28.

Y llega la escena que define al personaje. En una cueva de En-gadi, Saúl entra solo a hacer sus necesidades sin saber que David y sus hombres están al fondo; ellos le dicen que es el día que Dios le ha entregado a su enemigo, y David se acerca y corta en silencio la orilla del manto real 1 Samuel 24:3-4. Después le pesa incluso eso 1 Samuel 24:5 y contiene a sus hombres con una razón que repetirá: no extenderá la mano contra su señor, porque es el ungido de Jehová 1 Samuel 24:6. Sale de la cueva, le muestra el trozo de tela desde lejos y le expone el argumento entero 1 Samuel 24:8-15. Saúl llora, lo llama hijo, reconoce que David es más justo que él y le pide que jure no exterminar su descendencia 1 Samuel 24:16-22.

Entre las dos escenas de clemencia, el libro coloca una en la que David sí iba a matar. Muere Samuel 1 Samuel 25:1. En Carmelo, un hombre rico llamado Nabal responde con desprecio a la petición de provisiones de quien había protegido a sus pastores 1 Samuel 25:10-11, y David sale con cuatrocientos hombres ceñidos de espada a acabar con toda la casa 1 Samuel 25:13. Lo detiene Abigail, la mujer de Nabal, que sale a su encuentro con la provisión negada y un discurso que mezcla diplomacia y teología: le pide que no cargue con sangre derramada sin causa, y le recuerda que Jehová le hará casa firme 1 Samuel 25:18-31. David bendice su buen sentido y reconoce lo que estuvo a punto de hacer 1 Samuel 25:32-34. Nabal muere diez días después 1 Samuel 25:37-38, y David toma por mujeres a Abigail y a Ahinoam de Jezreel; mientras tanto, Saúl había dado a Mical a otro hombre 1 Samuel 25:42-44.

La segunda oportunidad llega de noche, en el desierto de Zif. David y Abisai bajan al campamento dormido y encuentran a Saúl con la lanza clavada en tierra a su cabecera; Abisai pide permiso para clavarlo de un solo golpe y David se lo niega con la misma frase: quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová y será inocente 1 Samuel 26:7-9. Se llevan la lanza y la vasija de agua, y desde la cima de enfrente David le grita al general Abner que ha cuidado mal a su señor 1 Samuel 26:11-16. Saúl vuelve a llamarlo hijo, reconoce que ha hecho neciamente y lo bendice 1 Samuel 26:21-25. Es la última vez que se ven.

David con los filisteos en Siclag y la muerte de Saúl

1 Samuel 27:1—2 Samuel 1:27 Leer esta escena aparte →

Después de dos perdones y ninguna garantía, David hace un cálculo frío: algún día perecerá a manos de Saúl, así que lo mejor es salir del país 1 Samuel 27:1. Cruza a Gat con seiscientos hombres y sus familias y se pone al servicio del mismo rey Aquis ante el que se había fingido loco 1 Samuel 27:2-3. Saúl deja de perseguirlo 1 Samuel 27:4. Pide una ciudad en el campo para no vivir en la capital y recibe Siclag, donde se queda un año y cuatro meses 1 Samuel 27:5-7.

Lo que hace desde allí el texto lo cuenta sin suavizar. Ataca a gesuritas, gezritas y amalecitas, y no deja con vida a hombre ni mujer para que nadie pueda dar noticia, mientras informa a Aquis de que ha saqueado el Neguev de Judá, es decir, a los suyos 1 Samuel 27:8-11. El engaño funciona tan bien que Aquis concluye que David se ha hecho odioso a su propio pueblo y que será su siervo para siempre 1 Samuel 27:12. La situación desemboca donde tenía que desembocar: cuando los filisteos se concentran para la campaña que acabará en Gilboa, David marcha en la retaguardia del rey de Gat 1 Samuel 29:2. Son los demás jefes filisteos los que se niegan a llevarlo, por miedo a que se vuelva contra ellos en mitad de la batalla, y lo mandan de vuelta 1 Samuel 29:3-11. El futuro rey de Israel se salva de tener que elegir bando gracias a la desconfianza de sus aliados.

Vuelve a Siclag y la encuentra quemada: los amalecitas se han llevado a las mujeres y a los hijos, las suyas incluidas 1 Samuel 30:1-5. Sus propios hombres, con el alma amargada, hablan de apedrearlo; el texto dice entonces que David se fortaleció en Jehová su Dios 1 Samuel 30:6. Consulta con el efod, recibe respuesta y sale 1 Samuel 30:7-8; en el camino encuentran a un esclavo egipcio abandonado por su amo, lo alimentan y él los guía hasta el campamento 1 Samuel 30:11-15. Lo recuperan todo 1 Samuel 30:18-19.

Al repartir el botín aparece un conflicto que dejará norma. Doscientos hombres se habían quedado atrás por agotamiento, junto al bagaje, y los que pelearon no quieren darles nada; David responde que la parte del que baja a la batalla y la del que queda con el bagaje serán iguales, y el texto añade que aquello quedó como estatuto y ordenanza desde entonces 1 Samuel 30:21-25. Después reparte una porción entre los ancianos de Judá, ciudad por ciudad, con una frase que es al mismo tiempo cortesía y campaña: un presente del botín de los enemigos de Jehová 1 Samuel 30:26-31. La lista de pueblos que recibe regalo es, meses más tarde, la lista de quienes lo harán rey.

Al tercer día llega un hombre desgarrado y con tierra en la cabeza. Trae la corona y el brazalete de Saúl y cuenta que fue él quien lo remató a petición del propio rey, herido en Gilboa 2 Samuel 1:1-10. David y sus hombres rasgan sus ropas, lloran y ayunan hasta la tarde 2 Samuel 1:11-12; y después manda ejecutar al mensajero, porque su propia boca ha testificado que extendió la mano contra el ungido de Jehová 2 Samuel 1:13-16. Luego compone el lamento y ordena que se enseñe a los hijos de Judá: cómo han caído los valientes, que no se anuncie en Gat, que los montes de Gilboa no reciban rocío ni lluvia, que Saúl y Jonatán —más ligeros que águilas, más fuertes que leones— no fueron separados ni en su muerte 2 Samuel 1:17-27. Es el elogio fúnebre del hombre que lo persiguió durante años.

David reina en Hebrón y la guerra con la casa de Saúl

2 Samuel 2:1—5:5 Leer esta escena aparte →

Con Saúl muerto, David no se proclama: pregunta. Consulta si debe subir a alguna de las ciudades de Judá y adónde, y la respuesta es Hebrón 2 Samuel 2:1. Allí los hombres de Judá lo ungen rey sobre su tribu 2 Samuel 2:4. Su primer acto de gobierno es un mensaje a los hombres de Jabes de Galaad, que habían rescatado el cuerpo de Saúl: los bendice por su lealtad al rey muerto y les recuerda, en la misma carta, que Judá ya lo ha ungido a él 2 Samuel 2:5-7.

El resto de Israel toma otro camino. Abner, general y pariente de Saúl, lleva a Is-boset, hijo del rey, al otro lado del Jordán y lo hace rey en Mahanaim sobre las demás tribus 2 Samuel 2:8-10. David reina en Hebrón sobre Judá siete años y seis meses 2 Samuel 2:11.

La guerra entre las dos casas empieza casi como un juego y termina como una matanza. En el estanque de Gabaón, doce hombres de cada bando salen a pelear y caen los veinticuatro; el lugar quedó con nombre propio por aquello 2 Samuel 2:12-17. En la persecución, Asael, hermano de Joab, corre tras Abner sin desviarse; Abner le pide dos veces que se aparte y acaba matándolo con el regatón de la lanza 2 Samuel 2:18-23. Esa muerte quedará pendiente de cobro. La guerra dura mucho tiempo, y la casa de David se va haciendo fuerte mientras la de Saúl se debilita 2 Samuel 3:1; en Hebrón le nacen seis hijos de seis mujeres 2 Samuel 3:2-5.

El vuelco lo provoca una acusación doméstica: Is-boset reprocha a Abner haberse acercado a una concubina de su padre —un gesto que en aquel mundo equivalía a reclamar el trono— y Abner cambia de bando 2 Samuel 3:7-12. David acepta negociar con una condición: que le devuelvan a Mical, la hija de Saúl que fue su mujer 2 Samuel 3:13-14. Se la quitan a Paltiel, que la sigue llorando por el camino hasta que Abner lo manda volverse 2 Samuel 3:15-16. Abner trabaja entonces a los ancianos de Israel para que hagan rey a David 2 Samuel 3:17-19.

No llega a verlo. Joab lo hace volver con engaño y lo mata en la puerta de Hebrón, «por la sangre de Asael su hermano» 2 Samuel 3:26-27. La reacción de David es pública y minuciosa: maldice a la casa de Joab, manda rasgar las ropas y hacer duelo, camina detrás del féretro, llora junto al sepulcro, jura no probar bocado hasta la puesta del sol y pronuncia un lamento breve —¿había de morir Abner como muere un villano?— 2 Samuel 3:28-35. El narrador anota el efecto exacto de todo aquello: todo el pueblo entendió que el rey no había tenido parte en la muerte de Abner 2 Samuel 3:36-37. Y añade la confesión de debilidad del propio David: hoy soy débil, aunque ungido rey, y estos hijos de Sarvia son más duros que yo 2 Samuel 3:39.

Poco después, dos capitanes asesinan a Is-boset mientras duerme y le llevan la cabeza a Hebrón esperando premio; David los manda matar y cuelga sus cuerpos junto al estanque 2 Samuel 4:5-12. Ya no queda nadie de la casa de Saúl en condiciones de reinar. Entonces todas las tribus vienen a Hebrón con tres argumentos —somos tu hueso y tu carne; ya sacabas y traías a Israel cuando Saúl reinaba; Jehová te dijo que apacentarías a su pueblo—, hacen pacto con él y lo ungen rey sobre Israel 2 Samuel 5:1-3. Tenía treinta años y reinó cuarenta: siete años y seis meses en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén 2 Samuel 5:4-5.

David toma Jerusalén y lleva el arca a la ciudad

2 Samuel 5:6—6:23 Leer esta escena aparte →

Lo primero que hace el rey de las doce tribus es tomar una ciudad que las doce tribus habían dejado sin tomar. Los jebuseos, confiados en sus murallas, lo reciben con una burla —hasta los ciegos y los cojos te echarán de aquí— y David toma la fortaleza de Sion, que pasa a llamarse la ciudad de David 2 Samuel 5:6-7. El relato menciona un detalle técnico que sigue discutiéndose: la orden de subir por el tsinnor, palabra que las versiones traducen por «canal», «conducto» o «garfio» 2 Samuel 5:8. Luego edifica alrededor, desde el Milo hacia dentro, y el narrador cierra el episodio con su fórmula habitual: iba engrandeciéndose, porque Jehová estaba con él 2 Samuel 5:9-10.

Llega enseguida el reconocimiento internacional. Hiram, rey de Tiro, le envía madera de cedro, carpinteros y canteros, y le construyen una casa; David entiende por eso que Dios lo ha confirmado como rey sobre Israel 2 Samuel 5:11-12. Toma más mujeres y concubinas en Jerusalén y le nacen más hijos 2 Samuel 5:13-16. Los filisteos reaccionan al enterarse de la unción y suben dos veces; las dos veces David consulta antes de pelear, y la segunda recibe una instrucción rara y concreta: no subir de frente, sino rodear por detrás de las balsameras y esperar a oír «estruendo como de marcha» por las copas de los árboles 2 Samuel 5:17-25.

Con la capital asegurada, va por el arca. Reúne treinta mil hombres escogidos y la trae en un carro nuevo desde la casa de Abinadab 2 Samuel 6:1-4. En el camino los bueyes tropiezan, Uza extiende la mano para sostenerla y muere allí mismo junto al arca 2 Samuel 6:6-7. David se enoja y tiene miedo, y la deja tres meses en casa de Obed-edom, a quien Dios bendice durante ese tiempo 2 Samuel 6:8-11.

El segundo intento se hace de otra manera: con un sacrificio tras los seis primeros pasos y con el rey danzando con toda su fuerza, ceñido de un efod de lino, entre gritos y sonido de trompeta 2 Samuel 6:13-15. Desde una ventana, Mical, la hija de Saúl, lo ve saltar y lo menosprecia en su corazón 2 Samuel 6:16. Cuando él vuelve a bendecir a su casa, ella le sale al paso con ironía —qué honrado ha quedado hoy el rey de Israel descubriéndose delante de las criadas— y él le responde recordándole delante de quién danzaba y quién lo eligió a él en lugar de su padre 2 Samuel 6:20-22. El capítulo termina con una frase seca: Mical no tuvo hijos hasta el día de su muerte 2 Samuel 6:23. Con ella se cierra la posibilidad de una descendencia que uniera las dos casas.

El pacto de Dios con David: una casa para siempre

2 Samuel 7:1—10:19 Leer esta escena aparte →

La escena más importante del reinado empieza con una comodidad incómoda. David se ha asentado en su casa de cedro, Dios le ha dado reposo de sus enemigos, y el contraste le molesta: él vive en cedro y el arca de Dios habita entre cortinas 2 Samuel 7:1-2. El profeta Natán le da la respuesta obvia —ve y haz todo lo que está en tu corazón— y aquella misma noche recibe otra 2 Samuel 7:3-4.

La palabra que llega invierte la propuesta entera. Empieza con una pregunta: ¿tú me vas a edificar casa a mí? 2 Samuel 7:5. Sigue con un recordatorio de origen: te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueras príncipe sobre mi pueblo 2 Samuel 7:8. Y llega al giro: Jehová te hará casa a ti 2 Samuel 7:11. Después de sus días, su descendiente edificará el templo y el trono de ese reino quedará afirmado 2 Samuel 7:12-13. El oráculo añade una cláusula que suele pasarse por alto: si el heredero comete iniquidad, será castigado con vara de hombres, pero la misericordia no le será retirada como le fue retirada a Saúl 2 Samuel 7:14-15. Y cierra con la frase que el resto de la Biblia no dejará de citar: tu casa y tu reino serán firmes para siempre 2 Samuel 7:16. David entra entonces, se sienta delante de Jehová —el texto subraya la postura— y responde con una oración que empieza preguntando quién es él y qué es su casa 2 Samuel 7:18-29.

Lo que sigue es la parte del reinado que el resumen suele comprimir en una línea: las guerras que convierten un reino tribal en una potencia regional. Derrota a los filisteos y les quita el control de la frontera; somete a Moab, midiendo a los vencidos con cordel en un pasaje tan escueto como brutal; vence a Hadad-ezer de Soba y a los sirios de Damasco; pone guarniciones en Edom 2 Samuel 8:1-14. El balance del narrador tiene dos mitades que conviene leer juntas: reinó sobre todo Israel y hacía derecho y justicia a todo su pueblo 2 Samuel 8:15, y a continuación viene la lista de su gobierno —Joab sobre el ejército, Josafat como cronista, Sadoc y Ahimelec como sacerdotes, Seraías como escriba, Benaía sobre la guardia extranjera— 2 Samuel 8:16-18: un estado con oficinas, no una jefatura de clan.

En medio de esas campañas, el libro intercala una escena doméstica que vale por un retrato. David pregunta si ha quedado alguien de la casa de Saúl a quien pueda hacer misericordia «por amor de Jonatán», y le traen a Mefi-boset, hijo de Jonatán, lisiado de ambos pies desde niño 2 Samuel 9:1-3. Le devuelve todas las tierras de su abuelo, le asigna a Siba y a sus hijos para trabajarlas y lo sienta a su propia mesa 2 Samuel 9:7-13. El pacto con Jonatán 1 Samuel 20:14-17 sigue produciendo efectos veinte años después.

La última guerra de este tramo empieza con una humillación. David manda embajadores a consolar al nuevo rey amonita por la muerte de su padre; los consejeros convencen al rey de que son espías, y a los enviados les rapan media barba y les cortan las ropas por la mitad 2 Samuel 10:1-4. Los amonitas contratan mercenarios sirios, Joab divide sus fuerzas entre los dos frentes y vence 2 Samuel 10:6-14; la campaña se reanuda al año siguiente y termina con los sirios negándose a seguir ayudando a Amón 2 Samuel 10:15-19. El sitio de la capital amonita, Rabá, queda pendiente. De ahí arranca el capítulo siguiente.

David y Betsabé: el pecado del rey y la parábola de Natán

2 Samuel 11:1—12:31 Leer esta escena aparte →

El capítulo empieza situando al rey donde no debía estar. En el tiempo en que los reyes salen a la guerra, David envía a Joab y a todo Israel a sitiar Rabá, y él se queda en Jerusalén 2 Samuel 11:1. Una tarde, paseando por la azotea de su casa, ve a una mujer que se estaba bañando, muy hermosa 2 Samuel 11:2. Pregunta por ella y la respuesta que recibe contiene ya todo el problema: es Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías heteo 2 Samuel 11:3. Los verbos del versículo siguiente son todos del rey: envió mensajeros, la tomó, se llegó a ella; el texto anota además que ella se estaba purificando de su impureza, y que después volvió a su casa 2 Samuel 11:4. La única frase que el relato pone en boca de Betsabé en todo el episodio son dos palabras: estoy encinta 2 Samuel 11:5.

A partir de ahí el capítulo es un encubrimiento que falla tres veces. David manda traer a Urías del frente, le pregunta por la marcha de la guerra como excusa y lo despide a su casa a lavarse los pies; Urías duerme a la puerta del palacio con los siervos 2 Samuel 11:6-9. Cuando el rey le pregunta por qué, la respuesta es una lección sin saberlo: el arca, Israel y Judá están en tiendas, y su señor Joab y los siervos acampan en el campo, ¿y él va a entrar en su casa a comer, a beber y a dormir con su mujer? 2 Samuel 11:10-11. David lo retiene un día más y lo emborracha; Urías vuelve a dormir con los siervos 2 Samuel 11:12-13.

Entonces viene la orden escrita. David envía una carta a Joab, y la lleva el propio Urías: poned a Urías en lo más recio de la batalla, y retiraos de él para que sea herido y muera 2 Samuel 11:14-15. Joab lo cumple con una variante propia que cuesta más vidas, y el mensajero recibe instrucciones de dar la noticia de Urías al final, cuando el rey se enoje por las bajas 2 Samuel 11:16-21. La respuesta de David al mensajero es de las frases más frías del Antiguo Testamento: que no le parezca mal este asunto, porque la espada consume, ora a uno, ora a otro 2 Samuel 11:25. Betsabé hace duelo por su marido; pasado el luto, David la manda traer y ella le da un hijo. El capítulo cierra con la única valoración del narrador, y es lapidaria: esto que David había hecho fue desagradable ante los ojos de Jehová 2 Samuel 11:26-27.

La sentencia llega disfrazada de pleito. Natán le presenta un caso: un hombre rico con muchos rebaños y un hombre pobre con una sola corderita que había criado con sus hijos; llegó un huésped al rico y, para no gastar de lo suyo, tomó la corderita del pobre 2 Samuel 12:1-4. David se enciende, dicta sentencia de muerte contra ese hombre y añade que pagará la cordera cuatro veces 2 Samuel 12:5-6. Y recibe la frase: tú eres aquel hombre 2 Samuel 12:7. La acusación completa no es el adulterio sino el uso del poder: te di la casa de tu señor, te di Israel y Judá, y si fuera poco te habría añadido más; heriste a Urías con la espada de los hijos de Amón y tomaste a su mujer 2 Samuel 12:7-9. El castigo se anuncia en la misma moneda: no se apartará jamás la espada de su casa 2 Samuel 12:10, y lo que él hizo en secreto otro lo hará con sus mujeres delante de todo Israel y a la luz del sol 2 Samuel 12:11-12.

David responde con tres palabras: pequé contra Jehová 2 Samuel 12:13. Natán le dice que no morirá, pero que el hijo nacido sí 2 Samuel 12:14. Durante siete días el rey ayuna y pasa las noches acostado en tierra; cuando el niño muere, sus siervos temen decírselo, y él se levanta, se lava, se unge, entra a adorar y pide de comer 2 Samuel 12:16-20. Su explicación es de una lucidez que desconcierta a los que lo rodean: mientras vivía ayunaba por si Dios tenía misericordia; ahora que ha muerto, ¿para qué?, yo voy a él, mas él no volverá a mí 2 Samuel 12:21-23. Después consuela a Betsabé y de ella nace Salomón, a quien Jehová amó, y manda por medio de Natán que lo llamen también Jedidías 2 Samuel 12:24-25. El capítulo termina volviendo a la guerra que había quedado en pausa: Joab toma Rabá y llama al rey para que se lleve el crédito de la victoria 2 Samuel 12:26-31.

La rebelión de Absalón contra David: Amnón y Tamar

2 Samuel 13:1—20:22 Leer esta escena aparte →

El anuncio de que la espada no se apartaría de su casa 2 Samuel 12:10 se cumple primero puertas adentro. Amnón, el hijo mayor, se obsesiona con su media hermana Tamar; un primo astuto le sugiere fingirse enfermo y pedir que sea ella quien le lleve la comida 2 Samuel 13:1-6. La viola pese a que ella le suplica que lo pida al rey y le advierte de la infamia 2 Samuel 13:12-14, y el texto anota lo que pasa inmediatamente después: el aborrecimiento con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado, y la echa a la calle 2 Samuel 13:15-17. Tamar se rasga la túnica de colores de las hijas vírgenes del rey, se pone ceniza en la cabeza y queda desconsolada en casa de su hermano Absalón 2 Samuel 13:18-20. El rey se enoja mucho 2 Samuel 13:21 y no hace nada más. Dos años después, Absalón invita a todos los hijos del rey a un esquileo y manda matar a Amnón 2 Samuel 13:23-29; luego huye a Gesur, con su abuelo materno, y se queda allí tres años 2 Samuel 13:37-38.

Joab consigue traerlo de vuelta con una escena montada —una mujer de Tecoa que le plantea al rey un caso inventado— pero David le impone una condición humillante: que no vea su rostro 2 Samuel 14:1-24. Absalón pasa dos años en Jerusalén sin ser recibido, y para forzar la entrevista manda prender fuego al campo de cebada de Joab 2 Samuel 14:28-31. El reencuentro termina en un beso 2 Samuel 14:33, y después de eso Absalón empieza a preparar la rebelión, que estalla años más tarde 2 Samuel 15:1-7.

El método es paciente y se describe con precisión: carros, caballos y cincuenta hombres corriendo delante; Absalón se levanta temprano, se pone junto al camino de la puerta, y a cada uno que llega con un pleito le dice que sus razones son buenas pero que no hay quien lo oiga de parte del rey; y añade la frase decisiva: quién me pusiera por juez en la tierra 2 Samuel 15:1-4. A quien se inclinaba lo abrazaba y lo besaba. Así robó el corazón de los de Israel 2 Samuel 15:5-6. Cuando está listo, pide permiso para ir a Hebrón —la vieja capital— y allí se proclama, con trompetas y con Ahitofel, el consejero del propio David, de su lado 2 Samuel 15:7-12.

La huida del rey es una de las escenas más despojadas del libro. Sale de Jerusalén a pie con su casa, dejando diez concubinas a cargo del palacio 2 Samuel 15:14-16; Itai de Gat, extranjero recién llegado, se niega a abandonarlo 2 Samuel 15:19-22; manda devolver el arca a la ciudad con una frase que lo resume entero —si hallo gracia, él me hará volver; y si no, aquí estoy, haga lo que bien le parezca— 2 Samuel 15:25-26; y sube la cuesta del monte de los Olivos llorando, con la cabeza cubierta y descalzo 2 Samuel 15:30. Lo único que pide es que el consejo de Ahitofel se vuelva locura, y acto seguido coloca a Husai en la corte de su hijo para lograrlo 2 Samuel 15:31-34. En el camino, un hombre de la casa de Saúl llamado Simei lo maldice y le tira piedras; Abisai pide permiso para cortarle la cabeza y David se lo niega: dejadlo que maldiga, porque Jehová se lo ha dicho 2 Samuel 16:5-12.

En Jerusalén, Ahitofel aconseja a Absalón lo más definitivo: que se llegue a las concubinas de su padre a la vista de todo Israel, para que el pueblo entienda que la ruptura no tiene marcha atrás. Levantan una tienda sobre el terrado y lo hace delante de todos 2 Samuel 16:21-22. El narrador no necesita comentar: es, palabra por palabra, lo que el profeta había anunciado 2 Samuel 12:11-12. El segundo consejo de Ahitofel —salir esa misma noche con doce mil hombres y matar solo al rey— era el bueno; Husai lo desbarata con un plan más vistoso y más lento, y gana el tiempo que David necesitaba 2 Samuel 17:1-14. Ahitofel, al ver que no siguieron su consejo, ensilla su asno, va a su ciudad, pone en orden su casa y se ahorca 2 Samuel 17:23.

La batalla se libra en el bosque de Efraín y la gana el terreno: mueren veinte mil hombres y el bosque consumió más gente que la espada 2 Samuel 18:6-8. Absalón, montado en un mulo, queda colgado de la cabeza en las ramas de una encina; un soldado se niega a tocarlo porque había oído la orden del rey de tratar benignamente al joven, y Joab lo atraviesa con tres dardos 2 Samuel 18:9-15. La noticia llega y el rey deja de ser rey por un rato: sube al aposento sobre la puerta y repite el nombre —hijo mío Absalón, quién me diera que muriera yo en lugar de ti— 2 Samuel 18:33. Joab entra y le habla con una dureza que nadie más se permite: has avergonzado hoy a los que te han salvado la vida, y si no sales a hablar a tus siervos no quedará contigo ni un hombre esta noche 2 Samuel 19:5-7. David sale y se sienta a la puerta.

La vuelta no arregla nada del todo. Perdona a Simei 2 Samuel 19:18-23, oye a Mefi-boset y parte sus tierras con el criado que lo había calumniado 2 Samuel 19:24-30, y encalla enseguida en una pelea entre Judá e Israel por quién tiene más derecho sobre el rey 2 Samuel 19:41-43. De esa disputa nace otra revuelta: un benjamita llamado Seba toca la trompeta y grita lo que volverá a oírse una generación después, «no tenemos parte en David» 2 Samuel 20:1-2. Termina en un asedio y en una negociación: una mujer sabia de Abel de Bet-maaca convence a la ciudad de entregar la cabeza del rebelde y evita la destrucción 2 Samuel 20:16-22. De las diez concubinas dejadas en el palacio, el texto dice que quedaron encerradas, mantenidas y sin ser visitadas, viudas en vida hasta el día de su muerte 2 Samuel 20:3.

El censo de David, la peste y la era de Arauna

2 Samuel 24:1-25 Leer esta escena aparte →

Casi al final del libro, David ordena contar al pueblo. Joab, que no suele tener escrúpulos, intenta disuadirlo y le pregunta para qué quiere hacer esto 2 Samuel 24:3. El recuento dura nueve meses y veinte días y devuelve cifras de hombres de guerra 2 Samuel 24:8-9. Cuando termina, al rey le pesa el corazón y reconoce que ha pecado gravemente 2 Samuel 24:10.

El profeta Gad le lleva tres castigos a elegir: años de hambre, meses de huida ante sus enemigos o días de peste 2 Samuel 24:11-13. David responde con un criterio y no con una opción: que caiga en manos de Jehová, cuyas misericordias son muchas, y no en manos de hombres 2 Samuel 24:14. Mueren setenta mil 2 Samuel 24:15. Cuando el ángel extiende la mano sobre Jerusalén, David lo ve junto a la era de Arauna jebuseo y dice la frase que cierra su trayectoria pública: yo pequé, yo hice la maldad; estas ovejas, ¿qué han hecho? 2 Samuel 24:16-17.

Gad le manda levantar allí un altar. Arauna quiere regalarle la era, los bueyes y hasta la madera de los trillos, y David se niega con un razonamiento que se ha citado desde entonces: no ofreceré a Jehová holocaustos que no me cuesten nada 2 Samuel 24:21-24. Compra el lugar, edifica el altar y la plaga se detiene 2 Samuel 24:25.

La muerte de David y Salomón ungido rey

1 Reyes 1:1—2:12 Leer esta escena aparte →

El último capítulo de su vida empieza con una nota clínica: el rey era viejo, lo cubrían de ropas y no se calentaba 1 Reyes 1:1. Le buscan a una joven, Abisag, que lo atiende y duerme a su lado, y el texto aclara que él no la conoció 1 Reyes 1:2-4. Mientras tanto, Adonías —el mayor de los hijos vivos— se adelanta: se hace con carros y con cincuenta hombres que corran delante de él, se gana a Joab y al sacerdote Abiatar, y celebra un banquete de proclamación al que no invita ni a Natán ni a Salomón 1 Reyes 1:5-10.

La sucesión se decide en la habitación de un anciano. Natán y Betsabé entran por turnos, le recuerdan un juramento sobre Salomón y le informan de lo que está pasando fuera 1 Reyes 1:11-27. David reacciona por última vez como rey: manda que monten a Salomón en su propia mula, que lo bajen a Gihón, que el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo unjan y que toquen la trompeta 1 Reyes 1:32-35. El pueblo sube detrás tocando flautas, con una alegría que hace temblar la tierra, y el banquete de Adonías se deshace solo 1 Reyes 1:39-49.

Sus últimas instrucciones a Salomón tienen dos mitades que no siempre se leen juntas. La primera es un encargo religioso: esfuérzate y sé hombre, guarda los preceptos de Jehová para que la promesa sobre su descendencia se sostenga 1 Reyes 2:2-4. La segunda es un ajuste de cuentas: qué hacer con Joab, por las dos muertes que derramó sangre de guerra en tiempo de paz, y con Simei, a quien él había jurado no matar 1 Reyes 2:5-9. Después durmió con sus padres y fue sepultado en su ciudad; había reinado cuarenta años 1 Reyes 2:10-11.

El apéndice del libro de Samuel guarda dos piezas que completan el retrato. Una es el episodio del pozo de Belén: acosado por la nostalgia en la cueva de Adulam, David dice en voz alta que quisiera beber del agua del pozo de su pueblo; tres de sus valientes rompen el campamento filisteo para traérsela, y él no la bebe, sino que la derrama delante de Jehová porque es la sangre de unos hombres que fueron con riesgo de su vida 2 Samuel 23:15-17. La otra son «las últimas palabras de David», un poema que se presenta a sí mismo como el oráculo del dulce cantor de Israel y que describe al gobernante justo como la luz de la mañana tras la lluvia 2 Samuel 23:1-4.

Relato paralelo

Relato paralelo

Qué añade, omite o cuenta distinto cada fuente. Las diferencias marcadas no son erratas: son divergencias reales entre los textos.

¿Quién mató a Goliat?

Es la divergencia más conocida del Antiguo Testamento y no se resuelve leyendo más despacio: hay tres textos y no dicen lo mismo. La explicación tradicional es que Crónicas conserva la lectura correcta y que en Samuel se perdió por copia la palabra «hermano»; algunas traducciones castellanas añaden esa palabra en cursiva o en nota para avisarlo. Otra lectura propone que circulaban dos tradiciones sobre quién abatió al campeón de Gat y que el libro de Samuel conservó las dos sin unificarlas. Aquí se muestran los tres pasajes.

  • 1 Samuel 17:49-51 David derriba al filisteo con una piedra y lo remata con la espada del propio gigante.
  • 2 Samuel 21:19 En la lista de combates contra los gigantes de Gat, Elhanán hijo de Jaare-oregim, de Belén, mata a Goliat geteo, «el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar».
  • 1 Crónicas 20:5 El mismo combate, con otro nombre: Elhanán hijo de Jair mata a Lahmi, hermano de Goliat geteo.

¿Cómo llegó David a la corte de Saúl?

Una de las costuras visibles del libro. En un capítulo David ya es músico y paje de armas del rey, y Saúl «le amó mucho»; en el siguiente, tras el duelo, Saúl pregunta a su general de quién es hijo ese muchacho. Las salidas propuestas —que preguntaba por la familia y no por la persona, que el orden del relato no es cronológico, que el libro reúne dos tradiciones— siguen discutiéndose. Una versión griega antigua del pasaje es además bastante más corta que el texto hebreo, lo que añade una capa de transmisión al problema.

  • 1 Samuel 16:21-23 David entra al servicio de Saúl como músico y paje de armas, y el rey lo aprecia.
  • 1 Samuel 17:55-58 Al verlo salir contra el filisteo, Saúl pregunta a Abner de quién es hijo, y después se lo pregunta al propio David.

Lo que Crónicas decidió no contar

Los dos relatos largos de David no compiten en los detalles: compiten en lo que eligen contar. Crónicas sigue la misma campaña contra Rabá que el libro de Samuel, y en el punto exacto donde Samuel abre el episodio de Betsabé, Crónicas pasa de largo hasta la toma de la ciudad. Tampoco recoge la violación de Tamar, el asesinato de Amnón ni la rebelión de Absalón. No es un olvido: Crónicas escribe siglos después, para una comunidad que reconstruye el culto, y su David es sobre todo el organizador del templo que su hijo levantaría.

  • 2 Samuel 11:1 «En el tiempo que salen los reyes a la guerra», Joab sitia Rabá y David se queda en Jerusalén: es el pórtico del episodio de Betsabé y Urías.
  • 2 Samuel 12:26-31 La toma de Rabá se cuenta después del hijo muerto y del nacimiento de Salomón.
  • 1 Crónicas 20:1-3 Repite la misma frase de apertura y la misma toma de Rabá, y entre las dos no hay nada: el episodio entero falta.

¿Quién incitó el censo?

El mismo hecho con dos sujetos distintos en la primera línea. La diferencia importa porque es una de las pocas veces en que dos textos bíblicos explican de forma distinta el origen de una misma acción, y suele citarse al discutir cómo evolucionó dentro de la Biblia la figura del acusador.

  • 2 Samuel 24:1 «Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel», e incitó a David contra ellos a que hiciera el censo.
  • 1 Crónicas 21:1 «Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo del pueblo».

Los números del censo y el precio de la era

Dos cifras del mismo recuento y dos precios de la misma compra. Crónicas explica al menos una de sus diferencias: allí se dice expresamente que Leví y Benjamín no fueron contados porque la orden le repugnaba a Joab. El precio no se explica: son dos monedas, dos pesos y dos objetos distintos —los bueyes y la era en un texto, «el lugar» en el otro—, y quien quiera conciliarlos tendrá que suponer algo que ninguno de los dos dice.

  • 2 Samuel 24:9 Ochocientos mil hombres de guerra en Israel y quinientos mil en Judá.
  • 1 Crónicas 21:5 Un millón cien mil en Israel y cuatrocientos setenta mil en Judá.
  • 2 Samuel 24:24 David compra la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
  • 1 Crónicas 21:25 David da por el lugar seiscientos siclos de oro por peso.

Los hijos de David, con dos listas

Las listas de los hijos nacidos en Hebrón y en Jerusalén se repiten cuatro veces y no coinciden del todo. Las diferencias son del tipo que producen las copias y los nombres dobles —una persona con dos nombres, un nombre repetido en la misma lista—, no contradicciones sobre lo que ocurrió; se marcan igual, porque el criterio del sitio es mostrarlas.

  • 2 Samuel 3:2-5 Los seis nacidos en Hebrón, cada uno con su madre: Amnón, Quileab, Absalón, Adonías, Sefatías e Itream.
  • 1 Crónicas 3:1-4 La misma lista, pero el segundo hijo se llama Daniel en vez de Quileab.
  • 2 Samuel 5:14-16 Los nacidos en Jerusalén, empezando por Samúa, Sobab, Natán y Salomón, que 1 Crónicas 3:5 da como hijos de Betsabé.
  • 1 Crónicas 14:4-7 La lista paralela de Jerusalén añade dos nombres, Elpelet y Noga, que el libro de Samuel no trae.

Viajes y lugares

13 lugares con ficha propia en el atlas. En el mapa, cada número lleva a la escena que cuenta lo que pasó allí. Cada nombre lleva a la ficha del lugar. Verlos en el atlas, sobre el mapa real →

Mapa de su vida

Trazado estilizado, no un mapa satelital: las costas y los cauces antiguos no coinciden con los actuales, y varias ubicaciones son aproximadas o debatidas.

  1. Belén — La casa de Isaí: Samuel unge al menor de los hermanos mientras el rey legítimo sigue reinando Ir a la escena ↓
  2. Valle de Ela — Entre Soco y Azeca, en la frontera con la llanura filistea: el duelo con el campeón de Gat Ir a la escena ↓
  3. Gat — La ciudad del gigante y, más tarde, el refugio de David con el rey Aquis Ir a la escena ↓
  4. Adulam — La cueva donde se le juntan cuatrocientos hombres afligidos, endeudados y amargados Ir a la escena ↓
  5. En-gadi — Junto al mar Muerto: tiene a Saúl a su merced y solo le corta la orilla del manto Ir a la escena ↓
  6. Hebrón — Ungido rey de Judá; siete años y medio de capital, y después de guerra entre dos casas Ir a la escena ↓
  7. Jerusalén — Toma la fortaleza jebusea de Sion, la hace su capital y sube allí el arca Ir a la escena ↓
  8. Rabá — Capital amonita sitiada por Joab mientras David se quedaba en Jerusalén Ir a la escena ↓
  9. Mahanaim — Al otro lado del Jordán: su refugio durante la rebelión de Absalón (identificación discutida) Ir a la escena ↓
  1. Pastor en Belén

    Sin edad en el texto
    1. Belén
  2. En la corte de Saúl

    Sin edad en el texto
    1. Valle de Ela
    2. Guibeá
  3. Fugitivo de Saúl

    Sin edad en el texto
    1. Nob
    2. Gat
    3. Adulam
    4. En-gadi
    5. Carmel de Judá
  4. Con los filisteos en Siclag

    Un año y cuatro meses (1 Samuel 27:7)
    1. Gat
    2. Siclag
  5. Rey en Hebrón

    Siete años y medio (2 Samuel 5:5)
    1. Hebrón
    2. Mahanaim
  6. Jerusalén, el arca y la promesa

    33 años en Jerusalén (2 Samuel 5:5)
    1. Jerusalén
    2. Rabá
  7. Betsabé y Natán

    Durante la guerra con Amón
    1. Jerusalén
    2. Rabá
  8. Amnón, Tamar y Absalón

    Sin fecha en el texto
    1. Jerusalén
    2. Mahanaim
  9. El censo, la sucesión y la muerte

    Reinó 40 años (1 Reyes 2:11)
    1. Jerusalén

Personas en su vida

22 personas, agrupadas según el momento en que se cruzan con él; 15 tienen ficha propia. Cada una dice qué clase de relación muestra el texto.

Su familia

Saúl y los suyos

Su corte

Extranjeros

  • Goliat Conflicto

    El campeón filisteo de Gat al que vence en el valle de Ela. 1 Samuel 17:49-50

  • Aquis, rey de Gat Ante la autoridad

    Ante él se finge loco y después le sirve como vasallo en Siclag. 1 Samuel 21:131 Samuel 27:6

  • Hiram Encuentro

    El rey de Tiro que le envía cedros y artesanos para su casa. 2 Samuel 5:11

  • Arauna el jebuseo Encuentro

    Le vende la era donde detiene la peste. 2 Samuel 24:18-24

Para entender la época

Grupos, instituciones y palabras que aparecen en su historia. La definición está en cada enlace; aquí, solo por qué importan en su vida.

Los pueblos

Filisteos
Su primer enemigo y, en Siclag, su señor (1 Samuel 17; 1 Samuel 27:6).
Jebuseos
Los dueños de Jerusalén antes de que la tome (2 Samuel 5:6).
Amonitas
La guerra durante la cual toma a Betsabé (2 Samuel 11:1).
Tribu de Judá
Su tribu; es rey de Judá antes que de todo Israel (2 Samuel 2:4).

El rey de la promesa

Rey
El modelo con que se medirá a todos los reyes después (1 Reyes 15:5).
Mesías
El ungido: la promesa de su casa alimenta la espera del Mesías (2 Samuel 7:16).
Templo
Quiere construirlo y Dios le responde que le edificará una casa a él (2 Samuel 7:5-13).
Salmo
«El dulce cantor de Israel»: muchos salmos llevan su nombre (2 Samuel 23:1).
Profeta
Natán, el profeta de su corte (2 Samuel 12:1).

Profecía y cumplimiento

Conexiones entre pasajes. Que dos textos se relacionen es una lectura, no una afirmación del relato: se muestran aparte por eso.

  • La bendición de Jacob dice que el cetro no se apartará de Judá. Cuando se pronuncia, Judá no es un reino ni tiene rey: es un hermano entre doce. El primer rey de Israel saldrá de Benjamín, no de Judá; el segundo, sí. Que las dos cosas se relacionen es una lectura del conjunto, y es la que hace el resto de la Biblia cuando llama a Jesús «el León de la tribu de Judá».

    Anuncio: Génesis 49:10 Cumplimiento: 2 Samuel 2:4

  • La sentencia contra Saúl no nombra a nadie: dice que Jehová se ha buscado «un varón conforme a su corazón». Dos capítulos después, el reino se ha dado «a un prójimo tuyo mejor que tú», y tampoco hay nombre. El nombre aparece tres capítulos más tarde, en una casa de Belén, y siglos después Pablo repetirá la frase citando a David.

    Anuncio: 1 Samuel 13:14 Cumplimiento: 1 Samuel 16:13

  • El oráculo de Natán invierte la propuesta del rey: David quería edificarle una casa a Dios y se le responde que Dios le edificará una casa a él. La promesa tiene dos filos que conviene leer juntos: el trono será estable para siempre, y si el heredero hace mal será corregido «con vara de hombres». El primer cumplimiento es inmediato y concreto: Salomón se sienta en el trono y construye el templo.

    Anuncio: 2 Samuel 7:12-16 Cumplimiento: 1 Reyes 8:20

  • Un profeta del siglo VIII anuncia que Dios levantará «el tabernáculo caído de David» y reparará sus portillos. Habla de una dinastía en decadencia, no de una tienda. El primer concilio de la iglesia en Jerusalén cita ese pasaje para justificar la entrada de los no judíos: es una lectura, y el texto de Hechos la presenta como tal argumento.

    Anuncio: Amós 9:11 Cumplimiento: Hechos 15:16

  • Isaías no dice «tronco de David» sino «tronco de Isaí»: nombra al padre, es decir, al punto anterior a la monarquía. La imagen supone un árbol cortado —la dinastía derribada— del que sale un renuevo. El Nuevo Testamento abre su primera página anclando a Jesús en esa misma línea.

    Anuncio: Isaías 11:1 Cumplimiento: Mateo 1:1

Familia

Familia

Judá Fares Booz y Rut Obed Isaí

Ahinoam de Jezreel

  • Amnón

Abigail, viuda de Nabal

  • Quileab (Daniel)

Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur

  • Absalón
  • Tamar

Haguit

  • Adonías

Abital

  • Sefatías

Egla

  • Itream

Betsabé, viuda de Urías

  • Un primer hijo, que murió
  • Simea
  • Sobab
  • Natán
  • Salomón

Salomón

  • Roboam

Relatos relacionados

Fuentes

De dónde sale lo que cuenta esta ficha. Cada afirmación del relato lleva su versículo; aquí se reúnen además las fuentes de fuera de la Biblia y los estudios que se nombran en las cajas, con un enlace al lugar donde se usan.

En la Biblia

Los pasajes principales. Todo enlace bíblico abre la Reina-Valera 1960 en Bible.com.

Fuentes antiguas fuera de la Biblia

Estudios modernos

Obras de los autores que la ficha nombra en sus debates.