Tres evangelios que se parecen mucho
Si se ponen los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas en tres columnas, se ve enseguida algo que no pasa con Juan: cuentan en gran parte los mismos episodios, en un orden muy parecido y, a menudo, con frases casi idénticas. Por eso se les llama «sinópticos», los que se pueden mirar juntos.
Un ejemplo es la curación del paralítico que bajan por el techo. Los tres la cuentan, y los tres interrumpen la frase de Jesús en el mismo lugar extraño para dirigirse al enfermo: «Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate…» Marcos 2:1-12 Mateo 9:1-8 Lucas 5:17-26. Una coincidencia así, en el paréntesis mismo, es difícil de explicar si cada autor escribió sin conocer a los otros.
Parecidos, pero no iguales
Los sinópticos también tienen diferencias claras. Cada uno añade material propio, cambia detalles o cuenta desde otro ángulo. La llamada de los primeros discípulos lo muestra bien: Marcos y Mateo cuentan que Jesús, caminando junto al mar, llama a Simón y Andrés y luego a Jacobo y Juan, que lo dejan todo Marcos 1:16-20 Mateo 4:18-22. Lucas sitúa la llamada después de una pesca milagrosa, con Jesús enseñando desde la barca de Simón Lucas 5:1-11.
En términos generales:
- Marcos es el más breve y rápido; casi todo lo que cuenta aparece también en Mateo o en Lucas.
- Mateo y Lucas tienen además mucho material en común que Marcos no tiene, sobre todo dichos de Jesús (como el Padrenuestro o las bienaventuranzas).
- Cada uno tiene episodios solo suyos: los magos están solo en Mateo; el buen samaritano y el hijo pródigo, solo en Lucas.
Juan es distinto: la mayoría de sus episodios no aparecen en los otros, Jesús habla con largos discursos y no con parábolas, y el ministerio transcurre en varias Pascuas y viajes a Jerusalén. El propio Juan dice que eligió lo que escribió con un propósito Juan 20:30-31.
El «problema sinóptico»
Explicar por qué los tres se parecen tanto y a la vez se diferencian se llama el «problema sinóptico». Lucas ya da una pista: dice que antes que él «muchos» habían escrito sobre Jesús y que él investigó y ordenó lo transmitido por los testigos Lucas 1:1-4. Es decir, usó fuentes.