eLogos

Jacob

También llamado Israel El texto relaciona «Jacob» (Yaʿaqov) con ʿaqev, «talón», porque nació agarrado al talón de su hermano (Génesis 25:26), y con el verbo ʿaqav, «suplantar» (Génesis 27:36). «Israel» lo explica como «has luchado con Dios» (Génesis 32:28). Las dos etimologías gramaticales están discutidas: ver la escena de Peniel.

225 Citas enlazadas

Jacob nace segundo, agarrado al talón de Esaú, con un oráculo que anuncia que el mayor servirá al menor. Consigue la primogenitura con un plato de comida y la bendición de su padre con un disfraz, y tiene que huir a Harán, donde su tío Labán lo engaña con la misma moneda. Allí se casa con dos hermanas, tiene once de sus doce hijos y se enriquece. De vuelta, la noche antes de enfrentarse a Esaú, lucha con un desconocido junto al río Jaboc y sale cojo, bendecido y con un nombre nuevo: Israel. Sus últimos años los marcan la pérdida de José, la bajada de toda la familia a Egipto y las bendiciones a sus hijos, de las que salen las doce tribus. Por eso la Biblia llama al pueblo con los dos nombres del patriarca: Jacob e Israel.

Cronología

Su vida en 7 etapas. Toca una para ver sus hitos y de dónde sale cada dato.

Cómo leer las fechas y las procedencias
Intervalo del texto
Duración o distancia en el tiempo que da el propio texto, sin año.
Aproximada
Estimación habitual; el texto no da la fecha.

Procedencia de cada hito: Antiguo Testamento · Evangelios.

  1. Nace cuando Isaac tiene 60 años

    En casa de Isaac: la primogenitura y la bendición

    Intervalo del texto Nace cuando Isaac tiene 60 años (Génesis 25:26)

    • Nace agarrado al talón de Esaú; el oráculo: «el mayor servirá al menor». Génesis 25:23-26 — antiguo testamento
    • Compra a Esaú la primogenitura por un guiso de lentejas. Génesis 25:31-34 — antiguo testamento
    • Disfrazado de Esaú, se lleva la bendición de su padre ciego. Génesis 27:18-29 — antiguo testamento
    • Esaú decide matarlo; Rebeca lo envía a Harán. Génesis 27:41-45 — antiguo testamento

    01 Nacimiento de Jacob y Esaú: el gemelo que agarró el talón · 02 Esaú vende la primogenitura a Jacob por un plato de lentejas · 03 Jacob engaña a Isaac y le roba la bendición a Esaú · Lugares →

  2. Sin edad en el texto

    La huida: el sueño de Bet-el

    Aproximada Sin edad en el texto

    • Sueña con una escalera entre la tierra y el cielo; Dios le repite la promesa de Abraham. Génesis 28:12-15 — antiguo testamento
    • Llama al lugar Bet-el, «casa de Dios», y hace un voto con condiciones. Génesis 28:19-22 — antiguo testamento
    • Jesús retoma la imagen de los ángeles que suben y bajan. Juan 1:51 — evangelios

    04 La escalera de Jacob: el sueño en Bet-el · Lugares →

  3. Veinte años

    Veinte años con Labán en Harán

    Intervalo del texto Veinte años (Génesis 31:41)

    • 7 años Sirve siete años por Raquel y Labán le entrega a Lea. Génesis 29:18-25 — antiguo testamento
    • 14 años Otros siete años por Raquel. Génesis 29:27-30 — antiguo testamento
    • Nacen once hijos y una hija de cuatro madres. Génesis 29:31—30:24 — antiguo testamento
    • Huye con su familia y sus rebaños; Raquel roba los ídolos de su padre. Génesis 31:17-21 — antiguo testamento
    • 20 años Pacta con Labán sobre un montón de piedras: «Atalaya sea Jehová entre tú y yo». Génesis 31:44-49 — antiguo testamento

    05 Jacob trabaja siete años por Raquel y Labán lo casa con Lea · 06 Nacen los hijos de Jacob: Lea, Raquel, Bilha y Zilpa · 07 Jacob se enriquece con las ovejas manchadas y huye de Labán · Lugares →

  4. Al volver de Harán

    Peniel y el reencuentro con Esaú

    Intervalo del texto Al volver de Harán

    • Por miedo a Esaú divide su campamento y ora por primera vez con una oración larga. Génesis 32:7-12 — antiguo testamento
    • Lucha hasta el alba junto al Jaboc y recibe el nombre de Israel. Génesis 32:24-28 — antiguo testamento
    • Oseas lo recuerda: luchó con el ángel, lloró y le rogó. Oseas 12:3-4 — antiguo testamento
    • Esaú corre a abrazarlo y lloran los dos. Génesis 33:4 — antiguo testamento
    • Compra un campo frente a Siquem y levanta un altar. Génesis 33:18-20 — antiguo testamento

    08 Jacob lucha con Dios en Peniel y recibe el nombre de Israel · 09 Jacob y Esaú se reconcilian · Lugares →

  5. Sin edad en el texto

    Siquem, Bet-el y la muerte de Raquel

    Aproximada Sin edad en el texto

    • Siquem deshonra a Dina; Simeón y Leví matan a los varones de la ciudad. Génesis 34:2-30 — antiguo testamento
    • En Bet-el, Dios le confirma el nombre de Israel. Génesis 35:9-12 — antiguo testamento
    • Raquel muere al dar a luz a Benjamín en el camino de Efrata. Génesis 35:16-19 — antiguo testamento
    • Muere Isaac y lo entierran Esaú y Jacob. Génesis 35:28-29 — antiguo testamento

    10 La violación de Dina y la matanza de Siquem por Simeón y Leví · 11 Jacob vuelve a Bet-el y Raquel muere al dar a luz a Benjamín · Lugares →

  6. Sin edad en el texto

    La pérdida de José y la bajada a Egipto

    Aproximada Sin edad en el texto

    • Ama a José más que a sus otros hijos. Génesis 37:3 — antiguo testamento
    • Ante la túnica manchada cree que una fiera lo ha devorado. Génesis 37:33-35 — antiguo testamento
    • Retiene a Benjamín; solo lo deja ir cuando Judá responde por él. Génesis 43:8-14 — antiguo testamento
    • En Beerseba: «No temas de descender a Egipto». Génesis 46:1-4 — antiguo testamento
    • Bajan setenta personas de su casa; Esteban dirá setenta y cinco. Génesis 46:27 — antiguo testamento

    12 Jacob llora a José por muerto y se reencuentra con él en Egipto · Lugares →

  7. De los 130 a los 147 años

    Últimos años en Egipto

    Intervalo del texto De los 130 a los 147 años (Génesis 47:9; 47:28)

    • 130 años Bendice al faraón: «pocos y malos han sido los días de los años de mi vida». Génesis 47:7-10 — antiguo testamento
    • Adopta a Efraín y Manasés y pone la derecha sobre el menor. Génesis 48:5-19 — antiguo testamento
    • Reúne a los doce y les dice lo que les acontecerá: las doce tribus. Génesis 49:1-28 — antiguo testamento
    • 147 años Muere; lo embalsaman y lo entierran en Macpela. Génesis 50:2-13 — antiguo testamento

    13 Las bendiciones de Jacob: Efraín, Manasés y los doce hijos · 14 Muerte y entierro de Jacob en la cueva de Macpela · Lugares →

Biografía

Nacimiento de Jacob y Esaú: el gemelo que agarró el talón

Génesis 25:19-28 Leer esta escena aparte →

Isaac tiene cuarenta años cuando se casa con Rebeca, una mujer de su familia traída desde Padan-aram, en la Alta Mesopotamia, donde vivía la rama de Abraham que no emigró Génesis 25:20. Ella es estéril; Isaac ora por ella y queda embarazada Génesis 25:21. La promesa hecha a Abraham dependía otra vez de un hijo que no llegaba, igual que en la generación anterior.

Los niños luchan dentro de ella, y Rebeca va a consultar a Dios. La respuesta no habla de dos hijos sino de dos pueblos: «Dos naciones hay en tu seno… y el mayor servirá al menor» Génesis 25:22-23. El primero sale rojizo y velludo, y lo llaman Esaú; el segundo sale agarrado a su talón, y lo llaman Jacob, por ʿaqev, «talón». Isaac tiene sesenta años Génesis 25:24-26.

Crecen distintos. Esaú es cazador, hombre del campo; Jacob, un hombre tranquilo que vive en tiendas, es decir, junto al campamento y los rebaños. Y los padres toman partido: Isaac prefiere a Esaú porque le gusta comer de su caza; Rebeca prefiere a Jacob Génesis 25:27-28. Esa división de la casa explica casi todo lo que sigue.

Esaú vende la primogenitura a Jacob por un plato de lentejas

Génesis 25:29-34 Leer esta escena aparte →

Un día Jacob está cocinando un guiso y Esaú llega del campo agotado. Le pide «de ese guiso rojo», y el narrador aprovecha la palabra: por eso a Esaú lo llamaron Edom, «rojo» Génesis 25:29-30. Jacob pone precio: que le venda primero su primogenitura. Esaú responde que se está muriendo y que de qué le sirve; Jacob le exige un juramento, y Esaú jura y vende Génesis 25:31-33.

Jacob le da pan y el guiso, que era de lentejas, y Esaú come, bebe, se levanta y se va. El narrador, que casi nunca juzga, cierra con un veredicto: «Así menospreció Esaú la primogenitura» Génesis 25:34. No dice nada a favor ni en contra de Jacob, que aprovechó el hambre de su hermano.

Jacob engaña a Isaac y le roba la bendición a Esaú

Génesis 27:1—28:9 Leer esta escena aparte →

Isaac, viejo y casi ciego, llama a Esaú: que salga a cazar, le prepare su guiso favorito y reciba su bendición antes de que él muera Génesis 27:1-4. Rebeca lo oye y monta un plan para que la bendición sea para Jacob. Él no objeta el engaño, sino el riesgo: Esaú es velludo y él no, y si su padre lo toca podría maldecirlo. Ella responde: «Hijo mío, sea sobre mí tu maldición» Génesis 27:5-13.

Rebeca cocina dos cabritos, viste a Jacob con la ropa de Esaú y le cubre las manos y el cuello con las pieles Génesis 27:14-17. Ante su padre, Jacob miente tres veces: dice que es Esaú, que la caza la encontró rápido porque Dios se la puso delante y, cuando Isaac vuelve a preguntar, repite que sí, que es Esaú Génesis 27:18-24. Isaac duda —«La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú»—, pero el olor de la ropa lo convence. Lo bendice con la fertilidad de la tierra y el dominio sobre sus hermanos Génesis 27:22 Génesis 27:27-29.

Apenas sale Jacob, entra Esaú. Isaac se estremece «grandemente», pero no retira lo dicho: «lo bendije, y será bendito». Esaú grita amargamente y hace el juego de palabras: con razón se llama Jacob, porque «ya me ha suplantado dos veces» Génesis 27:30-36. Isaac solo puede darle una palabra menor: vivirá de su espada, servirá a su hermano y algún día romperá su yugo Génesis 27:38-40.

Esaú decide matar a Jacob en cuanto muera su padre. Rebeca se entera y lo manda a casa de su hermano Labán, en Harán, «algunos días», hasta que se le pase el enojo Génesis 27:41-45. A Isaac le da otra razón: no quiere que Jacob se case con una mujer hitita, como hizo Esaú Génesis 26:34-35 Génesis 27:46. Isaac lo despide bendiciéndolo esta vez a sabiendas, con «la bendición de Abraham» Génesis 28:1-5. Rebeca no volverá a verlo: el texto no registra otro encuentro, y cuando Jacob vuelve solo menciona la muerte de su nodriza Génesis 35:8.

La escalera de Jacob: el sueño en Bet-el

Génesis 28:10-22 Leer esta escena aparte →

Jacob sale de Beerseba hacia Harán, más de setecientos kilómetros al norte en línea recta. Se le hace de noche en un lugar cualquiera, toma una piedra por almohada y se duerme Génesis 28:10-11. Sueña una escalera —o una rampa— apoyada en la tierra y que llega al cielo, con ángeles de Dios que suben y bajan por ella Génesis 28:12.

Arriba está el Señor, que le repite a él, el fugitivo, la promesa de Abraham: la tierra donde está acostado, una descendencia como el polvo de la tierra, y que en él serán benditas todas las familias de la tierra. Y le añade algo personal: «Yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra» Génesis 28:13-15.

Jacob despierta asustado: «Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía». Lo llama «casa de Dios» y «puerta del cielo» Génesis 28:16-17. Levanta la piedra como señal, la unge con aceite y le cambia el nombre al sitio: antes se llamaba Luz, ahora Bet-el, «casa de Dios» Génesis 28:18-19.

Luego hace un voto con condiciones: si Dios está con él, le da pan y ropa y lo hace volver en paz a casa de su padre, entonces el Señor será su Dios, esa piedra será casa de Dios y le dará el diezmo de todo Génesis 28:20-22. Es el primer trato de Jacob con Dios, y lo plantea como lo plantea todo: negociando.

Jacob trabaja siete años por Raquel y Labán lo casa con Lea

Génesis 29:1-30 Leer esta escena aparte →

Jacob llega a un pozo en el campo, cerca de Harán, donde esperan tres rebaños; los pastores le dicen que conocen a Labán y que ahí viene su hija Raquel con las ovejas Génesis 29:1-6. Jacob quita él solo la piedra del pozo, da de beber al rebaño de su tío, besa a Raquel y llora Génesis 29:10-11. Labán lo recibe como a «hueso mío y carne mía» Génesis 29:13-14.

Labán tiene dos hijas: Lea, la mayor, de ojos «delicados», y Raquel, «de lindo semblante» Génesis 29:16-17. Jacob no trae dote ni regalos, así que ofrece siete años de trabajo por Raquel. Y «le parecieron como pocos días, porque la amaba» Génesis 29:18-20.

Cumplido el plazo, Labán celebra la boda, pero de noche le entrega a Lea. Jacob se da cuenta por la mañana: «¿Por qué, pues, me has engañado?». Labán contesta que en su tierra no se casa a la menor antes que a la mayor Génesis 29:21-26. Le da a Raquel una semana después, a cambio de otros siete años. Jacob ama a Raquel más que a Lea Génesis 29:27-30.

Nacen los hijos de Jacob: Lea, Raquel, Bilha y Zilpa

Génesis 29:31—30:24 Leer esta escena aparte →

El Señor ve que Lea es menospreciada y le da hijos, mientras Raquel es estéril. Lea pone a cada hijo un nombre que habla de su situación: Rubén, porque Dios vio su aflicción y «ahora me amará mi marido»; Simeón, porque «oyó Jehová que yo era menospreciada»; Leví, porque ahora su marido se uniría a ella; y Judá, «esta vez alabaré a Jehová» Génesis 29:31-35.

Raquel, celosa, le exige a Jacob: «Dame hijos, o si no, me muero». Él se enoja: «¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre?» Génesis 30:1-2. Ella le da a su sierva Bilha, y los hijos de Bilha —Dan y Neftalí— cuentan como suyos. Lea responde igual con su sierva Zilpa, que da a luz a Gad y Aser Génesis 30:3-13.

La rivalidad llega a las mandrágoras, una planta a la que se atribuía poder para favorecer la fertilidad: Raquel se las cambia a Lea por una noche con Jacob Génesis 30:14-16. Lea tiene entonces a Isacar, a Zabulón y a una hija, Dina Génesis 30:17-21. Al final, «se acordó Dios de Raquel», y nace José Génesis 30:22-24.

Once hijos varones nacen en Harán, de cuatro madres, en un clima de competencia abierta. De ellos saldrán las tribus de Israel, y de esas rivalidades, buena parte de los conflictos de la familia, empezando por la historia de José.

Jacob se enriquece con las ovejas manchadas y huye de Labán

Génesis 30:25—31:55 Leer esta escena aparte →

Nacido José, Jacob pide volver a su tierra. Labán reconoce que lo ha bendecido por causa de él y le pide que fije su salario Génesis 30:25-28. Jacob pide algo que parece poco: las cabras y ovejas manchadas, salpicadas o de color oscuro, que eran las menos comunes Génesis 30:31-33. Labán acepta y ese mismo día aparta a sus hijos todos los animales de esos colores, a tres días de camino Génesis 30:34-36.

Jacob responde con varas peladas a tiras que pone en los abrevaderos cuando los animales fuertes se aparean, y las crías salen rayadas y manchadas. Se hace muy rico: rebaños, siervos, camellos y asnos Génesis 30:37-43. El texto no explica el mecanismo, y más adelante Jacob mismo lo atribuye a otra causa: en un sueño, el ángel de Dios le muestra que los machos eran manchados «porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho» Génesis 31:10-12.

Los hijos de Labán murmuran, y el rostro de Labán ya no es el de antes. El Señor le dice a Jacob que vuelva Génesis 31:1-3. Jacob llama a Raquel y Lea al campo, lejos de oídos ajenos, y les cuenta que su padre le cambió el salario diez veces. Ellas no dudan: ya no tienen parte en la casa de su padre Génesis 31:4-16.

Se van sin avisar mientras Labán esquila sus ovejas. Raquel roba los ídolos de su padre, los terafim. Jacob cruza el Éufrates y se dirige a los montes de Galaad Génesis 31:19-21.

Labán lo alcanza al cabo de siete días, pero Dios le advierte en sueños que no le haga daño Génesis 31:22-24. Reclama sus dioses. Jacob, que no sabe nada, promete la muerte de quien los tenga. Raquel los ha escondido en la montura del camello y se sienta encima; se excusa de no levantarse diciendo que tiene la menstruación, y Labán no los encuentra Génesis 31:30-35.

Entonces estalla Jacob, después de veinte años: catorce por las hijas, seis por el ganado, el calor del día, la helada de la noche, los animales perdidos que pagaba de su bolsillo. Si el Dios de su padre, «el temor de Isaac», no hubiera estado con él, lo habría despedido con las manos vacías Génesis 31:36-42.

Hacen un pacto y levantan un montón de piedras como testigo y frontera. Labán lo llama en arameo y Jacob en hebreo, los dos con el mismo sentido: «montón del testimonio». También lo llaman Mizpa, «atalaya»: «Atalaya sea Jehová entre tú y yo, cuando nos apartemos el uno del otro» Génesis 31:44-52. A la mañana, Labán besa a sus hijas y nietos y vuelve a su casa Génesis 31:55.

Jacob lucha con Dios en Peniel y recibe el nombre de Israel

Génesis 32:1-32 Leer esta escena aparte →

En el camino le salen al encuentro ángeles de Dios, y Jacob llama al lugar Mahanaim, «dos campamentos» Génesis 32:1-2. Envía mensajeros a Esaú, que vive en Seir, tierra de Edom, con un mensaje humilde: «tu siervo Jacob» busca hallar gracia ante «mi señor». Los mensajeros vuelven con una noticia: Esaú viene a su encuentro con cuatrocientos hombres Génesis 32:3-6.

Jacob tiene mucho miedo. Divide su gente y sus rebaños en dos campamentos, para que si Esaú ataca uno se salve el otro Génesis 32:7-8. Luego ora, por primera vez en el relato con una oración larga: le recuerda a Dios su promesa, reconoce que es «menor que todas las misericordias» recibidas —cruzó el Jordán con solo un cayado y ahora vuelve con dos campamentos— y le pide que lo libre de su hermano Génesis 32:9-12.

También se prepara a su manera: envía por delante un regalo enorme en oleadas separadas —doscientas cabras, doscientas ovejas, treinta camellas con sus crías, cuarenta vacas, veinte asnas, con sus machos— para aplacar a Esaú antes de verle la cara Génesis 32:13-20.

Esa noche hace cruzar el vado del Jaboc a sus mujeres, sus hijos y todo lo que tiene, y se queda solo. «Y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba» Génesis 32:22-24. Al ver que no puede vencerlo, el hombre le toca el encaje del muslo y se lo disloca. Le pide que lo suelte porque amanece; Jacob se niega: «No te dejaré, si no me bendices» Génesis 32:25-26.

El hombre le pregunta su nombre, y Jacob tiene que decirlo: Jacob, el que agarra el talón, el suplantador. Y recibe otro: «No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido». Cuando Jacob pide a su vez el nombre del otro, no se lo da: solo lo bendice Génesis 32:27-29.

Jacob llama al lugar Peniel, «rostro de Dios», «porque vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma». Sale el sol mientras cruza, cojeando. El narrador añade que por eso los israelitas no comen el tendón del muslo Génesis 32:30-32.

El texto dice «un varón» Génesis 32:24, Oseas dice que Jacob luchó con Dios y venció «al ángel», y que el que habló allí era «Jehová Dios de los ejércitos» Oseas 12:3-5, y Jacob concluye que vio a Dios cara a cara Génesis 32:30. No son tres seres distintos: es el único Dios Deuteronomio 6:4 que se deja ver en forma humana, como el que siglos después se manifestaría en carne 1 Timoteo 3:16.

Jacob y Esaú se reconcilian

Génesis 33:1-20 Leer esta escena aparte →

Al ver venir a Esaú con sus cuatrocientos hombres, Jacob ordena la familia: las siervas y sus hijos delante, Lea y sus hijos detrás, Raquel y José al final Génesis 33:1-2. El orden dice, sin palabras, a quién quería proteger más. Él se adelanta y se inclina siete veces hasta el suelo Génesis 33:3.

Esaú corre a su encuentro, lo abraza, se echa sobre su cuello, lo besa, y lloran los dos Génesis 33:4. Al principio no quiere aceptar el regalo —«suficiente tengo yo, hermano mío»—, pero Jacob insiste hasta que lo toma Génesis 33:8-11. Jacob le ofrece una «bendición» (berakah) en ese regalo: la misma palabra de la bendición que le quitó Génesis 33:11.

Esaú le propone viajar juntos; Jacob se excusa con la lentitud de los niños y los animales y promete alcanzarlo en Seir Génesis 33:12-14. No va. Esaú vuelve a Seir y Jacob toma otra dirección: a Sucot, al este del Jordán, donde se construye una casa y cobertizos para el ganado, y después cruza a Canaán y acampa frente a Siquem Génesis 33:16-18. Allí compra el campo donde planta su tienda y levanta un altar, al que llama El-Elohe-Israel, «Dios, el Dios de Israel» Génesis 33:19-20.

Los gemelos no vuelven a coincidir sino en el entierro de su padre Génesis 35:29. Más tarde Esaú se va con sus bienes a Seir, porque la tierra no podía sostener a los dos con tanto ganado Génesis 36:6-8.

La violación de Dina y la matanza de Siquem por Simeón y Leví

Génesis 34:1-31 Leer esta escena aparte →

Dina, la hija de Lea, sale a ver a las mujeres del país. Siquem, hijo de Hamor, príncipe de la ciudad, la toma, se acuesta con ella y la deshonra. Después se enamora de ella y pide a su padre que la consiga como esposa Génesis 34:1-4. Jacob se entera, pero calla hasta que sus hijos vuelven del campo Génesis 34:5.

Hamor propone una alianza: matrimonios entre los dos grupos, tierra para vivir y comerciar Génesis 34:8-12. Los hijos de Jacob responden «con engaño»: aceptarán si todos los varones de la ciudad se circuncidan. Los siquemitas aceptan Génesis 34:13-24. Al tercer día, cuando están doloridos, Simeón y Leví, hermanos de Dina por madre y padre, entran en la ciudad y matan a todos los varones. Los demás hermanos saquean la ciudad Génesis 34:25-29.

La reacción de Jacob es de miedo a las consecuencias: lo han hecho odioso a los cananeos, él tiene pocos hombres y pueden destruir a toda la casa. Los hijos responden con una pregunta que cierra el capítulo sin resolverlo: «¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?» Génesis 34:30-31.

El juicio de Jacob llega mucho después, en su lecho de muerte: maldice la ira de Simeón y Leví y anuncia que serán dispersados en Israel Génesis 49:5-7. Jacob, que empezó su historia engañando, ve ahora a sus hijos usar el engaño para matar.

Jacob vuelve a Bet-el y Raquel muere al dar a luz a Benjamín

Génesis 35:1-29 Leer esta escena aparte →

Dios le dice a Jacob que suba a Bet-el, donde se le apareció cuando huía. Jacob ordena a su casa quitar los dioses extraños, purificarse y cambiarse de ropa. Le entregan los ídolos y los zarcillos, y él los entierra bajo una encina cerca de Siquem Génesis 35:1-4. Es el cumplimiento de su voto: el Señor ha sido su Dios y lo ha traído de vuelta Génesis 28:20-21. En el camino, un terror de Dios cae sobre las ciudades y nadie los persigue Génesis 35:5.

En Bet-el levanta un altar. Dios se le aparece otra vez, le confirma el nombre de Israel y se presenta como «el Dios omnipotente» (El Shadday): de él saldrán una nación, un conjunto de naciones y reyes, y suya será la tierra prometida a Abraham e Isaac Génesis 35:6-12. Jacob vuelve a levantar una piedra y la unge, como veinte años antes Génesis 35:14-15.

Siguiendo hacia el sur, cerca de Efrata, Raquel tiene un parto difícil. Muriendo, llama a su hijo Benoni, «hijo de mi dolor»; Jacob lo llama Benjamín, que suele entenderse como «hijo de la mano derecha». Raquel es sepultada en el camino de Efrata, que es Belén, y Jacob pone una piedra sobre su tumba Génesis 35:16-20. Al final de su vida todavía lo recordará Génesis 48:7.

Poco después, Rubén se acuesta con Bilha, concubina de su padre, «y lo supo Israel». El texto no dice más Génesis 35:22, pero Jacob se lo recordará al morir, y Rubén perderá por eso el derecho de primogénito Génesis 49:3-4 1 Crónicas 5:1. Jacob llega por fin a Mamre, en Hebrón, donde vive Isaac. Isaac muere a los ciento ochenta años, y lo entierran sus dos hijos, Esaú y Jacob Génesis 35:27-29.

Jacob llora a José por muerto y se reencuentra con él en Egipto

Génesis 37:1—46:34 Leer esta escena aparte →

Jacob se establece en Canaán, la tierra donde su padre había sido extranjero. Ama a José más que a sus otros hijos, porque es el hijo de su vejez, y le hace una túnica especial; los hermanos lo odian por eso Génesis 37:1-4. El favoritismo que dividió la casa de Isaac se repite en la suya. Cuando José cuenta un sueño en el que hasta su padre se inclina ante él, Jacob lo reprende, «mas su padre meditaba en esto» Génesis 37:10-11.

Es Jacob quien envía a José a buscar a sus hermanos Génesis 37:13-14. Ellos lo venden y le traen la túnica manchada con sangre de cabrito. Jacob, que engañó a su padre con pieles de cabrito, es engañado por sus hijos con la sangre de un cabrito. Rasga sus vestidos, se niega a ser consolado y dice que bajará de luto a la tumba (Seol) con su hijo Génesis 37:31-35. La historia de lo que pasó con José se cuenta en su ficha.

Años después, con el hambre en toda la región, Jacob manda a diez hijos a comprar grano a Egipto, pero retiene a Benjamín, el otro hijo de Raquel Génesis 42:1-4. Vuelven sin Simeón, y con la exigencia de llevar a Benjamín. Jacob se niega: «José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis». Solo cede cuando se acaba el grano y Judá se ofrece como garantía, con una frase de resignación: «si he de ser privado de mis hijos, séalo» Génesis 42:36-38 Génesis 43:1-14.

Cuando los hijos vuelven con la noticia de que José vive y gobierna Egipto, su corazón se paraliza y no les cree. Solo al ver los carros que ha mandado José reacciona: «Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera» Génesis 45:25-28.

En Beerseba, la última parada en Canaán, ofrece sacrificios al Dios de su padre Isaac, y Dios le habla de noche: «No temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación. Yo descenderé contigo a Egipto, y yo también te haré volver» Génesis 46:1-4. Bajan setenta personas de su casa Génesis 46:27. En Gosén, José se echa sobre su cuello y llora largamente. Jacob dice: «Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro» Génesis 46:28-30.

Las bendiciones de Jacob: Efraín, Manasés y los doce hijos

Génesis 47:7—49:28 Leer esta escena aparte →

José presenta a su padre ante el faraón, y es Jacob, el pastor extranjero, quien bendice al rey de Egipto. Cuando el faraón le pregunta su edad, Jacob resume su vida: «Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida» Génesis 47:7-10. Vive diecisiete años más en Egipto Génesis 47:28.

Cerca de la muerte, hace jurar a José que no lo enterrará en Egipto, sino con sus padres Génesis 47:29-31. Cuando enferma, José le lleva a sus dos hijos, nacidos en Egipto. Jacob recuerda la promesa de Luz (Bet-el) y adopta a los dos nietos: Efraín y Manasés serán suyos, como Rubén y Simeón Génesis 48:1-6. Por eso, en las listas de las tribus, José no aparece como una tribu sino como dos.

José los coloca para que la mano derecha de su padre, la de la bendición principal, caiga sobre Manasés, el mayor. Jacob, casi ciego como lo estuvo Isaac, cruza los brazos y pone la derecha sobre Efraín. José intenta corregirlo, y Jacob se niega: «Lo sé, hijo mío, lo sé… pero su hermano menor será más grande que él» Génesis 48:10 Génesis 48:13-19. Bendice a los muchachos en nombre del Dios de sus padres, «el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el Ángel que me liberta de todo mal» Génesis 48:15-16.

Por último, reúne a los doce para decirles «lo que os ha de acontecer en los días venideros» Génesis 49:1. No son bendiciones iguales. Rubén pierde la preeminencia por acostarse con Bilha; Simeón y Leví reciben una maldición sobre su ira; Judá recibe la palabra más extensa: el cetro no se apartará de él «hasta que venga Siloh». José, «rama fructífera», recibe las bendiciones del Dios de su padre Génesis 49:3-12 Génesis 49:22-26. «Todos estos fueron las doce tribus de Israel» Génesis 49:28.

Muerte y entierro de Jacob en la cueva de Macpela

Génesis 49:29—50:14 Leer esta escena aparte →

Jacob ordena a sus hijos que lo entierren en la cueva de Macpela, frente a Mamre, que Abraham compró a Efrón el hitita. Allí están Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y allí enterró él a Lea Génesis 49:29-32. Raquel, la amada, quedó en el camino de Belén; Lea, la menospreciada, descansa con él. Luego recoge los pies en la cama y muere Génesis 49:33.

José ordena a los médicos egipcios que embalsamen a su padre; el proceso dura cuarenta días, y Egipto lo llora setenta Génesis 50:1-3. Con permiso del faraón, sube a Canaán una comitiva enorme: la familia, los siervos del faraón, los ancianos de Egipto, carros y jinetes Génesis 50:4-9. Al otro lado del Jordán, en la era de Atad, hacen siete días de duelo, tan grande que los cananeos llaman al lugar Abel-mizraim, «llanto de los egipcios» Génesis 50:10-11. Sus hijos lo entierran en Macpela, en Hebrón Génesis 50:12-13.

El hombre que había nacido agarrado al talón de su hermano muere en Egipto como padre de doce tribus. Su cuerpo vuelve a la única tierra de Canaán que su familia poseía de verdad: una tumba comprada.

Su papel dentro de la Biblia

Jacob es el patriarca que convierte a una familia en un pueblo. Abraham recibe la promesa; Isaac la transmite; con Jacob, la promesa se multiplica en doce hijos y recibe un nombre colectivo. Desde entonces «Israel» y «Jacob» son también el nombre del pueblo entero: los profetas y los salmos los usan como sinónimos Isaías 41:8 Salmos 46:7. Las tribus se ordenan y se nombran a partir de sus hijos Éxodo 1:1-5 Números 1:5-15, y el Dios de Israel se presenta ante Moisés como «el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob» Éxodo 3:6 Éxodo 3:15.

Su historia es, además, la de un elegido que no es ejemplar. Engaña, negocia, favorece a unos hijos sobre otros, tiene miedo y no lo oculta. La Biblia no lo presenta como modelo moral, sino como alguien a quien Dios sostiene a pesar de él mismo y a quien transforma poco a poco: del voto con condiciones en Bet-el a la oración humilde junto al Jaboc, del hijo que engaña a un padre ciego al padre ciego que bendice a sabiendas.

Cómo lo recuerda el resto de la Biblia

En los profetas, como espejo del pueblo. Oseas repasa su vida para acusar a Israel: en el vientre tomó a su hermano por el talón, luchó con el ángel, lloró y le rogó, y en Bet-el Dios habló con él Oseas 12:2-4; huyó a Aram y sirvió por una mujer Oseas 12:12. Jeremías juega con su nombre para describir una sociedad donde «todo hermano engaña» —en hebreo, ʿaqov yaʿqov, «suplanta como Jacob» Jeremías 9:4.

En la confesión de fe de Israel. El israelita que llevaba sus primicias al santuario debía empezar diciendo: «Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto» Deuteronomio 26:5. La historia de Israel empieza así con un antepasado sin tierra, vinculado a la familia aramea de Labán.

En la elección. Malaquías abre su libro con una frase de Dios: «Amé a Jacob, y a Esaú aborrecí» Malaquías 1:2-3. Pablo la une al oráculo del nacimiento para mostrar que la elección de Dios no depende de las obras: se decidió «no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal» Romanos 9:10-13.

En el Nuevo Testamento. Jesús usa la fórmula «el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob» para argumentar la resurrección: Dios «no es Dios de muertos, sino de vivos» Mateo 22:32, y anuncia que muchos se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino Mateo 8:11. En Samaria, junto a Sicar, está el «pozo de Jacob», cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José, y la mujer samaritana le pregunta a Jesús si es mayor que «nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo» Juan 4:5-6 Juan 4:12. Génesis no menciona ese pozo: es memoria local que el evangelio recoge. La carta a los Hebreos lo incluye entre los que vivieron por fe: bendijo a los hijos de José y adoró al morir Hebreos 11:20-21, y pone a Esaú como advertencia de quien vende su herencia por una comida Hebreos 12:16-17.

Historia y evidencia

No hay ninguna mención de Jacob fuera de la Biblia, y no se espera encontrarla: era el jefe de un clan de pastores, no un rey que dejara inscripciones.

Otros con el mismo nombre

  • Jacob, padre de José, el esposo de María, en la genealogía de Jesús según Mateo Mateo 1:15-16. Lucas da otro nombre para el padre de José: Elí Lucas 3:23. No tiene ficha propia.
  • Santiago. El nombre griego Iákōbos, que en el Nuevo Testamento se traduce «Santiago», es la forma griega de Jacob. Lo llevan, entre otros, Santiago hijo de Zebedeo y Santiago hijo de Alfeo.

Relato paralelo

Relato paralelo

Qué añade, omite o cuenta distinto cada fuente. Las diferencias marcadas no son erratas: son divergencias reales entre los textos.

La lucha junto al Jaboc

Génesis no dice quién era el que luchó con Jacob; Oseas, siglos después, lo recuerda con detalles que Génesis no trae.

  • Génesis 32:24-30 «Un varón» lucha con Jacob hasta el alba; Jacob no lo suelta sin que lo bendiga y concluye que ha visto a Dios cara a cara.
  • Oseas 12:3-4 Lo llama «el ángel» y añade que Jacob «lloró, y le rogó». Lo une con el talón agarrado en el vientre y con Bet-el.

Cuántos bajaron con Jacob a Egipto

La diferencia viene de dos tradiciones del texto. La traducción griega de los Setenta (la Septuaginta) da 75 en Génesis 46:27 y en Éxodo 1:5, y un manuscrito hebreo de Qumrán también lee 75 en Éxodo; Esteban cita esa cifra.

  • Génesis 46:27 «Todas las personas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta», contando a José y sus dos hijos.
  • Éxodo 1:5 Setenta, de nuevo.
  • Deuteronomio 10:22 «Con setenta personas descendieron tus padres a Egipto».
  • Hechos 7:14 Esteban: José hizo venir a su padre y a toda su parentela, «en número de setenta y cinco personas».

La tierra de Siquem

Tres textos hablan del terreno de Siquem y no coinciden en cómo se obtuvo ni quién lo compró.

  • Génesis 33:18-19 Jacob compra la parcela donde acampa a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas.
  • Génesis 48:22 Jacob dice a José que le da «una parte» que tomó «de mano del amorreo con mi espada y con mi arco».
  • Josué 24:32 Los huesos de José se entierran en Siquem, en la parte del campo que Jacob compró a los hijos de Hamor.
  • Hechos 7:15-16 Esteban dice que los patriarcas fueron sepultados en Siquem, en el sepulcro que compró Abraham a los hijos de Hamor.

Sobre la cama o sobre el bastón

El hebreo mṭh se lee miṭṭah, «cama», o maṭṭeh, «bastón», según las vocales, que el texto original no escribía. Los masoretas leyeron «cama»; la Septuaginta, «bastón», y Hebreos cita la Septuaginta.

  • Génesis 47:31 Después del juramento de José, Israel «se inclinó sobre la cabecera de la cama».
  • Hebreos 11:21 Jacob, al morir, «adoró apoyado sobre el extremo de su bordón».

Viajes y lugares

11 lugares con ficha propia en el atlas. En el mapa, cada número lleva a la escena que cuenta lo que pasó allí. Cada nombre lleva a la ficha del lugar. Verlos en el atlas, sobre el mapa real →

Mapa de su vida

Trazado estilizado, no un mapa satelital: las costas y los cauces antiguos no coinciden con los actuales, y varias ubicaciones son aproximadas o debatidas.

  1. Beerseba — Casa de Isaac; de aquí sale huyendo y aquí vuelve a sacrificar antes de bajar a Egipto Ir a la escena ↓
  2. Bet-el — El sueño de la escalera; vuelve años después a levantar un altar Ir a la escena ↓
  3. Harán — Veinte años con Labán; sus bodas y once de sus hijos Ir a la escena ↓
  4. Peniel — Junto al vado del Jaboc: la lucha y el nombre de Israel Ir a la escena ↓
  5. Siquem — Compra un campo; el episodio de Dina Ir a la escena ↓
  6. Hebrón (Mamre) — Entierra a Isaac; aquí, en la cueva de Macpela, lo entierran a él Ir a la escena ↓
  7. Gosén — Se reencuentra con José; sus últimos diecisiete años Ir a la escena ↓
  1. En casa de Isaac: la primogenitura y la bendición

    Nace cuando Isaac tiene 60 años (Génesis 25:26)
    1. Beerseba
  2. La huida: el sueño de Bet-el

    Sin edad en el texto
    1. Beerseba
    2. Bet-el
  3. Veinte años con Labán en Harán

    Veinte años (Génesis 31:41)
    1. Harán
  4. Peniel y el reencuentro con Esaú

    Al volver de Harán
    1. Mahanaim
    2. Peniel
    3. Sucot
    4. Siquem
    1. Siquem
    2. Bet-el
    3. Belén
    4. Hebrón
    1. Hebrón
    2. Beerseba
    3. Egipto
    4. Gosén
  5. Últimos años en Egipto

    De los 130 a los 147 años (Génesis 47:9; 47:28)
    1. Gosén
    2. Hebrón

Personas en su vida

18 personas, agrupadas según el momento en que se cruzan con él; 12 tienen ficha propia. Cada una dice qué clase de relación muestra el texto.

Padres y hermano

En Harán

Sus hijos

Encuentros

  • El varón de Peniel Encuentro

    Lucha con él hasta el alba y le da el nombre de Israel; quién era se discute en la escena. Génesis 32:24-30

  • Hamor y Siquem Conflicto

    El príncipe de la ciudad y su hijo, que deshonra a Dina. Génesis 34:2-8

  • El faraón de Egipto Encuentro

    El pastor extranjero bendice al rey. Génesis 47:7-10

Para entender la época

Grupos, instituciones y palabras que aparecen en su historia. La definición está en cada enlace; aquí, solo por qué importan en su vida.

Los pueblos

Arameos
La familia de Labán: «un arameo a punto de perecer fue mi padre» (Deuteronomio 26:5).
Edomitas
Los descendientes de Esaú: el oráculo habla de dos pueblos (Génesis 25:23).
Cananeos
Tras lo de Siquem teme que lo destruyan (Génesis 34:30).
Egipcios
Lo embalsaman y lo lloran setenta días (Génesis 50:3).

La familia y la herencia

Primogenitura
La compra a Esaú por un guiso (Génesis 25:31-34).
Bendición
La de su padre, que no se puede retirar aunque se diera con engaño (Génesis 27:33).
Tribu
De sus doce hijos salen las doce tribus de Israel (Génesis 49:28).

Su fe

Voto
El voto con condiciones de Bet-el (Génesis 28:20-22).
Diezmo
Promete dar el diezmo de todo (Génesis 28:22).
Idolatría
Manda quitar los dioses extraños antes de subir a Bet-el (Génesis 35:2-4).
Seol
Dice que bajará de luto al Seol con su hijo (Génesis 37:35).

Profecía y cumplimiento

Conexiones entre pasajes. Que dos textos se relacionen es una lectura, no una afirmación del relato: se muestran aparte por eso.

  • «Dos naciones hay en tu seno… y el mayor servirá al menor». El oráculo habla de pueblos, no solo de dos hermanos: Israel y Edom. David pone guarniciones en Edom y los edomitas quedan sometidos a él. Pablo lee el mismo versículo como ejemplo de que la elección de Dios no depende de las obras (Romanos 9:12).

    Anuncio: Génesis 25:23 Cumplimiento: 2 Samuel 8:14

  • A Esaú le toca servir a su hermano, pero «cuando fueres libre, descargarás su yugo de tu cerviz». En tiempos de Joram, rey de Judá, Edom se rebela y se da su propio rey.

    Anuncio: Génesis 27:40 Cumplimiento: 2 Reyes 8:20-22

  • «No temas de descender a Egipto, porque allí yo haré de ti una gran nación». El Éxodo empieza con esa promesa cumplida: los hijos de Israel se multiplican hasta llenar la tierra.

    Anuncio: Génesis 46:3 Cumplimiento: Éxodo 1:7

Familia

Familia

Taré Abraham Isaac

Lea

  • Rubén
  • Simeón
  • Leví
  • Judá
  • Isacar
  • Zabulón
  • Dina

Bilha (sierva de Raquel)

  • Dan
  • Neftalí

Zilpa (sierva de Lea)

  • Gad
  • Aser

Raquel

  • José
  • Benjamín

Otros personajes relacionados

Relatos relacionados

Fuentes

De dónde sale lo que cuenta esta ficha. Cada afirmación del relato lleva su versículo; aquí se reúnen además las fuentes de fuera de la Biblia y los estudios que se nombran en las cajas, con un enlace al lugar donde se usan.

Fuentes antiguas fuera de la Biblia