Labán engaña a Jacob y le da a Lea en lugar de Raquel
Génesis 29:15-30 Leer esta escena aparte →Jacob llega a Harán huyendo de su hermano Esaú y se queda en casa de su tío Labán. Labán tiene dos hijas: la mayor, Lea, y la menor, Raquel. El texto las presenta en una frase que lo dice todo: los ojos de Lea eran delicados, y Raquel era de lindo semblante y hermoso parecer; Jacob ama a Raquel Génesis 29:16-18. Se ofrece a trabajar siete años por ella, y le parecen pocos días Génesis 29:18-20.
La noche de la boda, Labán le lleva a Lea. Por la mañana Jacob descubre el engaño y se queja; Labán responde que en su tierra no se da a la menor antes que a la mayor, y le ofrece a Raquel a cambio de otros siete años Génesis 29:21-27. Jacob se casa también con Raquel, y la ama más que a Lea Génesis 29:28-30.
Lea, la menos amada, da a luz a Rubén, Simeón, Leví y Judá
Génesis 29:31-35 Leer esta escena aparte →«Vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril» Génesis 29:31. Los nombres que Lea pone a sus cuatro primeros hijos cuentan su historia. A Rubén, porque Jehová ha mirado su aflicción, y «ahora me amará mi marido»; a Simeón, porque Jehová ha oído que era menospreciada; a Leví, porque «ahora se unirá mi marido conmigo». Al cuarto lo llama Judá: «esta vez alabaré a Jehová», y deja de dar a luz Génesis 29:32-35.
Las mandrágoras, Zilpa y los últimos hijos de Lea
Génesis 30:9-21 Leer esta escena aparte →Cuando Raquel da a Jacob a su sierva Bilha para tener hijos por medio de ella, Lea hace lo mismo con la suya, Zilpa, que da a luz a Gad y a Aser Génesis 30:9-13. La rivalidad llega a un trato doméstico: Rubén encuentra en el campo unas mandrágoras, una planta que se creía que favorecía la fecundidad, y Raquel se las pide a Lea a cambio de que Jacob duerma esa noche con ella. «¿Es poco que hayas tomado mi marido?», responde Lea Génesis 30:14-16.
Lea concibe de nuevo y da a luz a Isacar, después a Zabulón —«ahora morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos»— y por último a una hija, Dina Génesis 30:17-21. Ver Isacar, Zabulón, Gad y Aser.
Lea y Raquel dejan Harán con Jacob
Génesis 31:4-16 Leer esta escena aparte →Después de veinte años, Jacob llama a sus dos mujeres al campo y les explica que su padre lo ha engañado y le ha cambiado el salario diez veces, y que Dios le ha mandado volver a su tierra Génesis 31:4-13. Las dos hermanas, por una vez, responden juntas: ya no tienen parte ni herencia en la casa de su padre, que las ha tratado como extrañas y se ha comido el precio de su dote; que haga Jacob todo lo que Dios le ha dicho Génesis 31:14-16.
Al encontrarse con Esaú, Jacob coloca a su familia en un orden revelador: delante las siervas con sus hijos, después Lea y los suyos, y al final Raquel y José Génesis 33:1-2. La historia de su hija Dina, en Siquem, es una de las más oscuras del Génesis Génesis 34:1-2.
Muerte y memoria
El Génesis no cuenta la muerte de Lea. Solo la menciona Jacob en su lecho, al pedir que lo entierren en la cueva de Macpela, junto a Abraham y Sara, Isaac y Rebeca: «allí también sepulté yo a Lea» Génesis 49:29-31. La mujer menos amada es la que descansa junto a Jacob; Raquel quedó enterrada en el camino de Efrata. Ver Hebrón.
Su descendencia pesa más que su historia. De Lea vienen Leví, la tribu de los sacerdotes, y Judá, la de David y, según los evangelios, la de Jesús Mateo 1:2-3. Cuando los ancianos de Belén bendicen el matrimonio de Booz con Rut, la ponen junto a su hermana como fundadora del pueblo: que Dios haga a la mujer «como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel» Rut 4:11.