Tres sentidos de una palabra
Cuando la Biblia en español dice «mundo», conviene preguntarse cuál de estos sentidos está usando:
| Sentido | Qué significa | Ejemplo |
|---|---|---|
| El universo | todo lo creado | «El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay» Hechos 17:24 |
| La humanidad | las personas, a las que Dios ama y quiere salvar | «de tal manera amó Dios al mundo» Juan 3:16-17 |
| Lo opuesto a Dios | la humanidad organizada sin Dios, con sus valores | «No améis al mundo» 1 Juan 2:15-17 |
Leer uno de estos sentidos donde va otro produce confusiones. Juan 3:16 no dice que Dios ame un sistema contrario a él, ni 1 Juan 2:15 manda despreciar la creación o a las personas.
El mundo creado
El Antiguo Testamento no tiene una palabra para «universo»: dice «los cielos y la tierra» Génesis 1:1. El griego kósmos añade la idea de orden. Pablo la usa en Atenas para hablar del Dios creador ante filósofos griegos: «El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay» no habita en templos hechos por manos humanas Hechos 17:24. Este mundo es bueno, porque Dios lo hizo.
El mundo amado
Juan usa la palabra sobre todo para la humanidad. El Verbo «en el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció» Juan 1:9-10. Y, sin embargo, Dios lo ama: «de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito… Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él» Juan 3:16-17.
El mundo que se opone
El tercer sentido es el más característico del Nuevo Testamento. «El mundo» es la humanidad que se organiza al margen de Dios: sus deseos, su orgullo, sus valores. Juan lo describe: «los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa» 1 Juan 2:15-17. Jesús llama a Satanás «el príncipe de este mundo», que será echado fuera Juan 12:31. Santiago es tajante: «la amistad del mundo es enemistad contra Dios» Santiago 4:4, y Pablo pide: «No os conforméis a este siglo» Romanos 12:2.
En el mundo, pero no del mundo
Los discípulos viven en esa tensión. Jesús ora al Padre: «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo… Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo» Juan 17:14-18. No se trata de huir del mundo, sino de vivir en él sin pertenecer a su manera de ser. Y Jesús los anima: «En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo» Juan 16:33.