Ester, la huérfana criada por Mardoqueo en Susa
Ester 1:1—2:7 Leer esta escena aparte →El libro empieza en la corte de Asuero, que reina desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias, con su trono en Susa Ester 1:1-2. En un banquete, el rey ordena que la reina Vasti se presente para mostrar su belleza; ella se niega, y por consejo de sus sabios el rey la depone para que ninguna mujer del imperio desprecie a su marido Ester 1:10-12 Ester 1:19-22.
En Susa vive un judío, Mardoqueo, de la tribu de Benjamín, cuya familia procede de los deportados de Jerusalén Ester 2:5-6. Ha criado a Hadasa, es decir, Ester, hija de su tío, porque no tenía padre ni madre; la joven es de hermosa figura, y Mardoqueo la ha tomado como hija suya Ester 2:7.
Ester es elegida reina por el rey Asuero
Ester 2:8-23 Leer esta escena aparte →Cuando se publica el decreto de buscar jóvenes para el rey, Ester es llevada al palacio de Susa, al cuidado de Hegai, el eunuco encargado de las mujeres. Ella le agrada, y Hegai le da enseguida lo necesario para su atavío, siete doncellas y el mejor lugar de la casa Ester 2:8-9. Por orden de Mardoqueo, Ester no dice a nadie cuál es su pueblo ni su familia, y él pasea cada día delante del patio para saber cómo está Ester 2:10-11.
Cada joven pasa doce meses de preparación con aceites y perfumes antes de presentarse ante el rey Ester 2:12-14. Cuando le llega el turno, Ester no pide nada más que lo que Hegai le aconseja. El rey la ama más que a todas las demás, le pone la corona y la hace reina en lugar de Vasti, en el séptimo año de su reinado Ester 2:15-17.
Poco después, Mardoqueo, sentado a la puerta del rey, descubre que dos eunucos, Bigtán y Teres, planean matar a Asuero. Se lo dice a Ester, que lo comunica al rey en nombre de Mardoqueo. Los dos son colgados, y el hecho queda escrito en el libro de las crónicas del rey Ester 2:21-23. El detalle parece menor; más adelante salvará la vida de Mardoqueo.
Amán y el decreto para exterminar a los judíos
Ester 3:1-15 Leer esta escena aparte →El rey engrandece a Amán, hijo de Hamedata agagueo, y lo pone por encima de todos los príncipes; todos se inclinan ante él, menos Mardoqueo Ester 3:1-2. Cuando Amán sabe que Mardoqueo es judío, no se conforma con vengarse de él: decide destruir a todos los judíos del reino Ester 3:5-6.
Echan suertes, el pur, para elegir el día, y sale el mes duodécimo, Adar Ester 3:7. Amán le dice al rey que hay un pueblo disperso cuyas leyes son distintas y que no cumple las del rey, y ofrece diez mil talentos de plata para el tesoro Ester 3:8-9. El rey le da su anillo, y se envían cartas a todas las provincias: el día trece de Adar habrá que matar a todos los judíos, jóvenes y viejos, niños y mujeres, y apoderarse de sus bienes. El rey y Amán se sientan a beber, y la ciudad de Susa queda conmovida Ester 3:10-15.
«Si perezco, que perezca»: Ester decide presentarse ante el rey
Ester 4:1-17 Leer esta escena aparte →Al saber lo del decreto, Mardoqueo rasga sus vestidos y se viste de cilicio, y en todas las provincias hay luto, ayuno y llanto entre los judíos Ester 4:1-3. Ester, que no sabe nada, le manda ropa; él la rechaza y le envía, por medio de un eunuco, una copia del decreto y el encargo de presentarse al rey para interceder por su pueblo Ester 4:4-8.
Ester responde con un hecho que todos conocen: cualquiera que entre en el patio interior del rey sin ser llamado muere, salvo que el rey le extienda su cetro de oro, y a ella no la ha llamado en treinta días Ester 4:10-11. La respuesta de Mardoqueo es la frase central del libro: que no piense que en la casa del rey escapará más que los demás judíos; si calla, el socorro vendrá de otra parte, pero ella y la casa de su padre perecerán. «¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?» Ester 4:13-14.
Ester toma entonces la iniciativa y da órdenes ella: que Mardoqueo reúna a los judíos de Susa y ayunen por ella tres días, sin comer ni beber, y ella hará lo mismo con sus doncellas. «Entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca». Mardoqueo hace lo que ella le manda Ester 4:15-17. Ver el ayuno.
Ester ante el rey: el cetro de oro y el primer banquete
Ester 5:1-14 Leer esta escena aparte →Al tercer día, Ester se viste con sus vestidos reales y entra en el patio interior, frente al aposento del rey. Asuero la ve, le extiende el cetro de oro y ella toca su punta. «¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará» Ester 5:1-3.
Ester no pide lo que necesita. Invita al rey y a Amán a un banquete ese mismo día, y en él, cuando el rey le repite la oferta, los invita a otro banquete al día siguiente: entonces hará su petición Ester 5:4-8. Amán sale feliz, pero al ver a Mardoqueo, que no se levanta ante él, se llena de ira. Por consejo de su mujer y de sus amigos, manda levantar una horca de cincuenta codos para colgar en ella a Mardoqueo Ester 5:9-14.
Esa noche el rey no puede dormir. Pide que le lean las crónicas, oye cómo Mardoqueo le salvó la vida y descubre que nunca se le recompensó. Por la mañana, el mismo Amán, que venía a pedir la muerte de Mardoqueo, tiene que llevarlo por la plaza vestido con ropa real y proclamar su honra Ester 6:1-11.
El segundo banquete: Ester denuncia a Amán ante el rey
Ester 7:1-10 Leer esta escena aparte →En el segundo banquete, el rey le pregunta otra vez a Ester por su petición. Esta vez responde: que se le conceda la vida a ella y a su pueblo, porque han sido vendidos para ser destruidos; si solo los hubieran vendido como esclavos, ella habría callado Ester 7:1-4. Cuando el rey pregunta quién se ha atrevido a algo así, Ester lo señala: «El enemigo y adversario es este malvado Amán» Ester 7:5-6.
El rey sale furioso al huerto. Amán se queda suplicando por su vida a la reina y, cuando el rey vuelve, lo encuentra echado sobre el lecho en que ella estaba. Un eunuco, Harbona, menciona la horca que Amán había preparado para Mardoqueo, y el rey ordena colgarlo en ella Ester 7:7-10.
Ester obtiene un segundo decreto para que los judíos se defiendan
Ester 8:1-17 Leer esta escena aparte →Ese día el rey da a Ester la casa de Amán. Ella revela qué parentesco la une a Mardoqueo, y el rey le entrega a él el anillo que había quitado a Amán; Ester pone a Mardoqueo al frente de la casa de Amán Ester 8:1-2. Pero el decreto sigue en pie. Ester vuelve a presentarse ante el rey, se echa a sus pies llorando y le ruega que anule las cartas de Amán: «¿Cómo podré yo ver el mal que alcanzará a mi pueblo?» Ester 8:3-6.
El rey responde que un escrito sellado con su anillo no puede revocarse, pero les da permiso para escribir en su nombre lo que quieran Ester 8:7-8. Mardoqueo redacta un nuevo decreto: el mismo día trece de Adar, los judíos de cada ciudad podrán reunirse y defenderse de quienes los ataquen Ester 8:9-14. En las provincias hay luz y alegría, y muchos de entre los pueblos se hacen judíos Ester 8:16-17.
El 13 de Adar y la institución de la fiesta de Purim
Ester 9:1-32 Leer esta escena aparte →El día trece de Adar, el día en que los enemigos esperaban dominar a los judíos, sucede lo contrario: los judíos se reúnen y se defienden, y los gobernadores los apoyan por miedo a Mardoqueo, que se ha vuelto poderoso Ester 9:1-4. En Susa mueren quinientos hombres y los diez hijos de Amán. El rey se lo cuenta a Ester y le pregunta qué más desea. Ella pide que los judíos de Susa puedan hacer lo mismo un día más y que los cuerpos de los diez hijos de Amán sean colgados; así se hace Ester 9:6-15. En las provincias mueren setenta y cinco mil. El texto repite tres veces que no tocaron los bienes Ester 9:10 Ester 9:15-16.
Los días catorce y quince de Adar se convierten en días de banquete y de alegría, de enviar regalos unos a otros y donativos a los pobres Ester 9:17-22. La fiesta toma su nombre del pur, la suerte que Amán había echado Ester 9:24-26. Mardoqueo escribe a los judíos de todas las provincias, y después la reina Ester, con Mardoqueo, escribe con plena autoridad para confirmar esa segunda carta de Purim; «el mandamiento de Ester confirmó estas celebraciones acerca de Purim, y esto fue registrado en un libro» Ester 9:29-32. Es la última vez que se la nombra.
Historia, texto y canon
Su papel dentro de la Biblia
Ester es la única mujer, con Rut, que da nombre a un libro de la Biblia hebrea, y la protagonista de una historia que transcurre entera en la corte de un imperio extranjero. Pasa de huérfana obediente que calla su origen a reina que da órdenes, revela quién es y firma con su autoridad la fiesta que lo recuerda. Su historia explica el origen de Purim, que el judaísmo sigue celebrando leyendo el libro entero, y plantea una pregunta que no resuelve: cómo actúa Dios cuando nadie lo nombra.