Senaquerib toma las ciudades fortificadas de Judá y recibe el tributo de Ezequías en Laquis
2 Reyes 18:13-16 Leer esta escena aparte →Ezequías, rey de Judá, se ha rebelado contra Asiria y ha dejado de servirle 2 Reyes 18:7. En el año catorce de su reinado, Senaquerib sube contra todas las ciudades fortificadas de Judá y las toma 2 Reyes 18:13. Ezequías le envía un mensaje a Laquis, donde está el rey asirio: «Yo he pecado; apártate de mí, y haré todo lo que me impongas». Senaquerib le impone trescientos talentos de plata y treinta de oro, y Ezequías tiene que arrancar el oro con que había cubierto las puertas del templo 2 Reyes 18:14-16. Ver Ezequías y Laquis.
El Rabsaces de Senaquerib desafía al Dios de Jerusalén
2 Reyes 18:17-37 Leer esta escena aparte →Desde Laquis, Senaquerib envía a Jerusalén a tres altos oficiales con un gran ejército, entre ellos el Rabsaces, su copero mayor. Se detienen junto al acueducto del estanque de arriba y hablan a los ministros de Ezequías 2 Reyes 18:17-18. El discurso es la voz de Senaquerib: ¿en qué confías? ¿En Egipto, ese báculo de caña cascada que atraviesa la mano del que se apoya en él? ¿En Jehová, cuyos lugares altos ha quitado Ezequías? Y llega a decir que es Jehová quien lo ha enviado contra esa tierra 2 Reyes 18:19-25.
Los ministros le piden que hable en arameo, la lengua de la diplomacia, para que no lo entienda el pueblo que está en la muralla. El Rabsaces se vuelve hacia la muralla y grita en hebreo: no os engañe Ezequías; haced paz conmigo, y os llevaré a una tierra como la vuestra. ¿Acaso los dioses de las naciones libraron su tierra de la mano del rey de Asiria? ¿Dónde están los dioses de Hamat, de Arfad, de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria? 2 Reyes 18:26-35. Ver la lengua aramea.
La carta de Senaquerib y la respuesta de Isaías
2 Reyes 19:8-34 Leer esta escena aparte →El Rabsaces encuentra a Senaquerib combatiendo contra Libna, y llega la noticia de que Tirhaca, rey de Etiopía, avanza contra él 2 Reyes 19:8-9. El rey asirio envía entonces una carta a Ezequías con el mismo argumento: no te engañe tu Dios; los reyes de Asiria han destruido todas las tierras, y sus dioses no las libraron, porque no eran dioses 2 Reyes 19:10-13. Ezequías la extiende delante de Jehová en el templo y ora 2 Reyes 19:14-19.
Isaías le envía la respuesta de Dios, un poema contra Senaquerib: tú dijiste que con tus carros subiste a las alturas del Líbano y secaste los ríos de Egipto, pero todo eso lo había dispuesto yo desde antiguo. Y termina con una imagen de los relieves asirios vuelta contra su autor: «pondré mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste» 2 Reyes 19:20-28. Ver Isaías.
El ángel de Jehová diezma el ejército de Senaquerib
2 Reyes 19:35-37 Leer esta escena aparte →Esa misma noche, el ángel de Jehová sale y mata en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; por la mañana, todo está lleno de cadáveres. Senaquerib levanta el campamento, se vuelve y se queda en Nínive 2 Reyes 19:35-36. Crónicas lo resume así: el rey de Asiria volvió avergonzado a su tierra 2 Crónicas 32:21.
Senaquerib asesinado por sus hijos en el templo de Nisroc
2 Reyes 19:37 Leer esta escena aparte →El texto bíblico salta veinte años en una sola frase: mientras Senaquerib adora en el templo de Nisroc su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo matan a espada y huyen a la tierra de Ararat, y reina en su lugar su hijo Esar-hadón 2 Reyes 19:37. Ver Nínive.
Su papel dentro de la Biblia
Senaquerib es la cara del imperio que amenaza con borrar a Judá como había borrado a Israel. En el relato bíblico, su campaña es la gran prueba del reinado de Ezequías y de la palabra de Isaías: la ciudad confía en Dios y no cae. Por eso es uno de los episodios que la Biblia cuenta tres veces, en Reyes, en Isaías y en Crónicas 2 Reyes 18:13 Isaías 36:1 2 Crónicas 32:1. Su arrogancia ilustra lo que Isaías había dicho del rey de Asiria: una vara en la mano de Dios que se cree el brazo que la mueve, «¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta?» Isaías 10:5-15.