El Tigris es el otro gran río de Mesopotamia, el compañero del Éufrates. Más rápido y más encajado que él, corre por el este de la llanura, y en sus orillas estaban Nínive y el corazón de Asiria. La Biblia lo nombra solo dos veces, al principio y casi al final del Antiguo Testamento, y las dos con su nombre hebreo, Hidekel.
Ubicación y contexto
El Tigris nace en las montañas del sureste de Turquía, baja por el norte de Irak y atraviesa la llanura mesopotámica en paralelo al Éufrates, por el este. Los dos ríos se acercan en la región de Bagdad, se separan de nuevo y terminan uniéndose en el Shatt al-Arab, antes del golfo Pérsico. Entre ambos queda Mesopotamia, «la tierra entre ríos».
En su curso medio y alto estaban las capitales asirias: Asur y, sobre todo, Nínive, en la orilla oriental, frente a la actual Mosul. Por eso el Génesis lo describe como el río que «va al oriente de Asiria». Génesis 2:14 Ver los asirios.
Historia bíblica del lugar
Un río del Edén
El relato del jardín dice que de Edén salía un río que se dividía en cuatro: Pisón, Gihón, Hidekel y Éufrates. Génesis 2:10-14 Los dos últimos son ríos conocidos; los dos primeros no se han identificado con seguridad. Ver el Edén.
La última visión de Daniel
En el tercer año de Ciro, después de tres semanas de luto y ayuno, Daniel está «a la orilla del gran río Hidekel» cuando ve a un hombre vestido de lino, con un rostro como un relámpago; los hombres que están con él no ven la visión, pero huyen aterrados. Daniel 10:1-7 Es la visión que ocupa los tres últimos capítulos del libro.
Dónde aparece el lugar en el texto, agrupado por el papel que cumple en cada tramo del relato. No es la historia de lo que ocurrió allí, sino en qué contextos lo nombra la Biblia.
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Un río del Edén
OrígenesEl tercero de los ríos que salen del Edén es el Hidekel, «el que va al oriente de Asiria».
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La última visión de Daniel
ExilioEn el tercer año de Ciro, a la orilla del gran río Hidekel, Daniel ve a un hombre vestido de lino.
Importancia en la historia bíblica
Junto con el Éufrates, el Tigris enmarca el mundo de donde salió Abraham y adonde fueron llevados los desterrados de Israel y de Judá: Asiria se extendía por sus orillas, y Babilonia y Persia gobernaron la llanura que regaba. Su presencia en el Génesis sitúa el origen del relato bíblico en esa misma tierra.