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Carne

También: Basar · Sárx · Toda carne · Carne y sangre · Obras de la carne · Encarnación

En la Biblia, «carne» designa el cuerpo y, por extensión, al ser humano en cuanto criatura frágil y mortal: «toda carne es hierba». También significa parentesco («carne de mi carne»). En Pablo adquiere un sentido propio: la carne es la existencia humana cerrada sobre sí misma y opuesta al Espíritu. No significa que el cuerpo sea malo: la Palabra misma «se hizo carne».

En la Biblia

Adán reconoce a la mujer como «carne de mi carne» (Génesis 2:23). Isaías contrapone la carne, que es hierba, a la palabra de Dios, que permanece (Isaías 40:6-8). Juan dice que el Verbo «fue hecho carne» (Juan 1:14). Pablo opone las obras de la carne al fruto del Espíritu (Gálatas 5:16-23).

Etimología

Del latín caro, carnis. El hebreo בָּשָׂר basar significa «carne» (de animal o de persona), «cuerpo», «pariente» y, en la expresión kol basar, «toda carne», todo ser viviente o toda la humanidad. El griego del Nuevo Testamento distingue sárx, «carne», de sōma, «cuerpo»; en Pablo, la primera suele tener sentido negativo y la segunda no.

Carne de mi carne

La primera aparición significativa de la palabra es un grito de reconocimiento. Cuando Dios presenta la mujer al hombre, este dice: «Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne», y el narrador añade que el hombre y su mujer «serán una sola carne» Génesis 2:23-24. «Carne» es aquí parentesco, pertenencia mutua. Así hablan también los israelitas a David en Hebrón: «somos hueso tuyo y carne tuya» 2 Samuel 5:1.

Toda carne es hierba

La carne es también la condición de criatura: débil, pasajera. Dios se compadece de Israel porque «se acordó de que eran carne, soplo que va y no vuelve» Salmos 78:39. Isaías lo dice con una imagen que recorre la Biblia: «Toda carne es hierba… la hierba se seca, y la flor se marchita; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre» Isaías 40:6-8. Por eso es necio confiar en ella: «Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo» Jeremías 17:5.

«Toda carne» significa todos los vivientes. Antes del diluvio, «toda carne había corrompido su camino» Génesis 6:12-13; y Joel anuncia que Dios derramará su Espíritu «sobre toda carne» Joel 2:28.

En el Antiguo Testamento, la carne no es mala. Ezequiel usa incluso «corazón de carne» como lo bueno, frente al corazón de piedra Ezequiel 36:26: la carne es lo vivo y sensible.

El Verbo se hizo carne

El prólogo de Juan escoge la palabra más frágil para hablar de la encarnación: «Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros» Juan 1:14. No dice «tomó un cuerpo» ni «se hizo hombre», sino que asumió la condición débil y mortal que la Biblia llama carne.

La carne en Pablo

Pablo da a sárx un sentido que no tenía en el Antiguo Testamento. Opone vivir «conforme a la carne» y vivir «conforme al Espíritu»: «los que viven según la carne no pueden agradar a Dios» Romanos 8:5-9. Las «obras de la carne» que enumera incluyen pecados del cuerpo, pero también enemistades, celos, iras, divisiones y envidias Gálatas 5:16-23: vicios que no tienen nada de corporal. La carne, en Pablo, es el ser humano entero viviendo por su cuenta, sin Dios.

Por eso Pablo puede despreciar la carne y, a la vez, valorar el cuerpo: «vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo… glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo» 1 Corintios 6:19-20.

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