Dios ve la violencia de la tierra y Noé halla gracia
Génesis 6:1-13Diez generaciones separan a Adán de Noé, y el Génesis las recorre en una lista en la que casi todo se repite: nació, vivió, engendró, murió Génesis 5:1-32. El relato del diluvio empieza cuando esa humanidad se ha multiplicado sobre la tierra, con un episodio breve y oscuro: los «hijos de Dios» toman mujeres de entre las «hijas de los hombres», y en aquellos días había gigantes en la tierra Génesis 6:1-4.
Entonces el narrador cambia de mirada y pone la de Dios. Jehová ve que la maldad de los hombres es mucha y que todo lo que piensan es «de continuo solamente el mal», y se arrepiente de haber hecho al hombre; le duele en el corazón Génesis 6:5-6. Decide borrar de la tierra a los hombres y a los animales Génesis 6:7.
Hay una excepción: «Noé halló gracia ante los ojos de Jehová» Génesis 6:8. El texto lo presenta como «varón justo», íntegro entre los de su tiempo, y dice de él lo mismo que de Enoc: «con Dios caminó Noé» Génesis 6:9. Tenía tres hijos, Sem, Cam y Jafet Génesis 6:10.
El diagnóstico se repite con otra palabra: la tierra estaba corrompida y «llena de violencia». Dios se lo anuncia a Noé: ha decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos Génesis 6:11-13.
Dios manda a Noé construir el arca
Génesis 6:14-22La salida que Dios da a Noé es una embarcación. Le manda hacer un arca de madera de gofer, con compartimentos, calafateada con brea por dentro y por fuera; de trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto, con una ventana, una puerta en el costado y tres pisos Génesis 6:14-16.
Dios anuncia el diluvio y, en la misma frase, una promesa: «estableceré mi pacto contigo», y entrarán en el arca Noé, su mujer, sus hijos y las mujeres de sus hijos Génesis 6:17-18. Con ellos, una pareja de cada especie de animal, para conservarla con vida, y alimento para todos Génesis 6:19-21.
La escena se cierra con una frase que el relato repetirá: Noé lo hizo todo «conforme a todo lo que Dios le mandó» Génesis 6:22. Noé no dice una sola palabra en todo el relato del diluvio; solo obedece.
Noé entra en el arca y empieza el diluvio
Génesis 7:1-24Dios le manda entrar en el arca con toda su casa, porque lo ha visto justo en aquella generación, y le da una semana: dentro de siete días hará llover cuarenta días y cuarenta noches Génesis 7:1-4. Esta vez la orden distingue entre los animales limpios, de los que deben entrar siete parejas, y los que no son limpios, de los que basta una Génesis 7:2-3.
Noé tenía seiscientos años. El texto fecha el comienzo con exactitud: el año seiscientos de su vida, el mes segundo, el día diecisiete; ese día «fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas» Génesis 7:6-11.
Entran todos, y el relato añade un detalle que solo dice esto: «y Jehová le cerró la puerta» Génesis 7:16. Las aguas suben y levantan el arca; cubren los montes más altos con quince codos de agua por encima Génesis 7:17-20. Muere todo ser que respiraba en tierra firme, «y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca» Génesis 7:21-23. Las aguas prevalecen ciento cincuenta días Génesis 7:24.
El arca se posa en los montes de Ararat: el cuervo y la paloma
Génesis 8:1-19El giro llega con tres palabras: «Y se acordó Dios de Noé», y de todos los animales que estaban con él en el arca Génesis 8:1. Dios hace pasar un viento sobre la tierra, se cierran las fuentes y las cataratas, y las aguas empiezan a bajar Génesis 8:1-3. Como en el principio, hay un viento sobre las aguas Génesis 1:2.
El mes séptimo, el día diecisiete, el arca se posa «sobre los montes de Ararat»; el décimo mes aparecen las cimas de los montes Génesis 8:4-5.
Cuarenta días después, Noé abre la ventana y suelta un cuervo, que va y viene hasta que se secan las aguas. Luego suelta una paloma, que vuelve porque no encuentra dónde posarse. Siete días más tarde la suelta otra vez, y regresa al atardecer con una hoja de olivo recién arrancada en el pico: Noé entiende que las aguas han bajado. A la tercera, la paloma ya no vuelve Génesis 8:6-12.
El año seiscientos uno, el primer día del primer mes, Noé quita la cubierta del arca y ve la tierra seca; el mes segundo, el día veintisiete, está seca del todo Génesis 8:13-14. Solo entonces habla Dios: «Sal del arca», y que salgan con él los animales, para que se multipliquen sobre la tierra Génesis 8:15-19.
El sacrificio de Noé y el pacto del arco iris
Génesis 8:20—9:17Lo primero que hace Noé al salir es levantar un altar y ofrecer holocaustos de los animales limpios Génesis 8:20. Dios responde con una decisión que el narrador cuenta como un pensamiento suyo: no volverá a maldecir la tierra por causa del hombre, aunque el corazón del hombre sigue inclinado al mal desde su juventud; mientras la tierra exista, no cesarán la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche Génesis 8:21-22.
Dios bendice a Noé y a sus hijos con las mismas palabras que a Adán: «Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra» Génesis 9:1. Hay dos novedades: los animales podrán servir de alimento, pero no su sangre, que es su vida Génesis 9:3-4; y la vida humana queda protegida con una ley, porque el hombre está hecho a imagen de Dios Génesis 9:5-6.
Entonces Dios establece su pacto con Noé, con sus descendientes y con «todo ser viviente»: no volverá a haber un diluvio que destruya la tierra. La señal es el arco en las nubes: cuando aparezca, Dios se acordará del pacto Génesis 9:8-17. Es el primer pacto de la Biblia, y Dios es el único que se compromete: no pide nada a cambio.
Lo que pasó después
Noé vivió trescientos cincuenta años más, y el relato que sigue al diluvio lo muestra lejos del héroe obediente: planta una viña, se embriaga y queda desnudo en su tienda; su hijo Cam lo ve y lo cuenta, y Noé maldice a Canaán, el hijo de Cam Génesis 9:20-27. Murió a los novecientos cincuenta años Génesis 9:28-29.
De sus tres hijos procede la lista de las naciones del capítulo 10, que se cierra diciendo que de ellos «se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio» Génesis 10:32. El relato siguiente cuenta cómo se produjo esa dispersión: la torre de Babel.
Por dónde seguir
- El objeto: El arca de Noé.
- Palabras: Diluvio · Pacto · Nefilim · Codo · Tebá · Sacrificio
- Después: La torre de Babel, el último relato de los orígenes antes de Abraham.