Dios manda a Noé construir el arca antes del diluvio
Génesis 6:13-22 Leer esta escena aparte →La tierra está llena de violencia, y Dios dice a Noé que ha decidido el fin de todo ser viviente Génesis 6:13. A continuación le da una orden: «Hazte un arca de madera de gofer» Génesis 6:14. Le anuncia el diluvio que va a destruir toda carne bajo el cielo y le promete establecer con él su pacto: entrará en el arca con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos Génesis 6:17-18. Llevará además un macho y una hembra de cada especie de animales, para conservarlos con vida, y toda clase de alimento para él y para ellos Génesis 6:19-21.
El relato no cuenta cómo construyó Noé el arca ni cuánto tardó, ni que nadie lo ayudara o se burlara de él. Dice solo: «Y lo hizo así Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó» Génesis 6:22.
Cómo era el arca de Noé: medidas, pisos, ventana y puerta
Génesis 6:14-16 Leer esta escena aparte →Las instrucciones son breves y concretas. El arca será de madera de gofer, tendrá aposentos o compartimentos, y se calafateará con brea por dentro y por fuera Génesis 6:14. Medirá trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto Génesis 6:15. Tendrá una abertura para la luz, que se acabará a un codo de la parte de arriba; una puerta en el costado; y tres pisos, uno bajo, otro segundo y otro tercero Génesis 6:16.
Con el codo común de unos 45 centímetros, el arca mediría unos 135 metros de largo, 22 de ancho y 13 de alto. Su largo es seis veces su ancho. Más adelante el texto menciona además una «cubierta» que Noé retira para mirar fuera Génesis 8:13.
Noé entra en el arca y Jehová cierra la puerta
Génesis 7:1-16 Leer esta escena aparte →Siete días antes de la lluvia, Jehová manda a Noé entrar en el arca con toda su casa, porque lo ha visto justo en aquella generación Génesis 7:1. Le da la orden sobre los animales —siete parejas de los limpios y de las aves, una de los demás— y le anuncia cuarenta días y cuarenta noches de lluvia Génesis 7:2-4.
El año seiscientos de la vida de Noé, el día diecisiete del mes segundo, se rompen las fuentes del gran abismo y se abren las ventanas de los cielos Génesis 7:11. Ese mismo día entran en el arca Noé, sus hijos Sem, Cam y Jafet, su mujer y las tres mujeres de sus hijos, y con ellos los animales de toda especie, de dos en dos Génesis 7:13-15. El último gesto no es de Noé: «y Jehová le cerró la puerta» Génesis 7:16.
El arca flota sobre las aguas del diluvio
Génesis 7:17-24 Leer esta escena aparte →Las aguas crecen y alzan el arca, que se eleva sobre la tierra y flota sobre la superficie de las aguas Génesis 7:17-18. Suben hasta cubrir todos los montes altos, y quince codos más por encima Génesis 7:19-20. Muere toda carne que se mueve sobre la tierra, aves, ganado, bestias y hombres; «y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca» Génesis 7:21-23. Las aguas prevalecen ciento cincuenta días Génesis 7:24.
El arca reposa sobre los montes de Ararat: el cuervo y la paloma
Génesis 8:1-14 Leer esta escena aparte →Dios se acuerda de Noé y de los animales, hace pasar un viento sobre la tierra, y las aguas empiezan a bajar Génesis 8:1-3. El día diecisiete del mes séptimo, el arca reposa «sobre los montes de Ararat» Génesis 8:4, y el primer día del mes décimo se ven las cimas de los montes Génesis 8:5.
Cuarenta días después, Noé abre la ventana del arca y suelta un cuervo, que va y viene hasta que las aguas se secan Génesis 8:6-7. Suelta luego una paloma, que no encuentra dónde posarse y vuelve; Noé saca la mano, la toma y la mete consigo en el arca Génesis 8:8-9. A los siete días la suelta otra vez, y vuelve al atardecer con una hoja de olivo en el pico; a los siete días más la suelta y ya no vuelve Génesis 8:10-12. Noé retira la cubierta del arca y ve que la superficie de la tierra está seca Génesis 8:13-14.
Noé sale del arca: el altar, el pacto y el arco en las nubes
Génesis 8:15—9:17 Leer esta escena aparte →Dios manda a Noé salir del arca con su mujer, sus hijos y sus nueras, y sacar a todos los animales para que se multipliquen sobre la tierra Génesis 8:15-19. Lo primero que hace Noé es edificar un altar y ofrecer holocaustos de todo animal limpio y de toda ave limpia Génesis 8:20. Dios promete no volver a maldecir la tierra por causa del hombre Génesis 8:21-22.
Después establece su pacto con Noé, con su descendencia y con todo ser viviente que salió del arca: no habrá más diluvio para destruir la tierra Génesis 9:8-11. La señal del pacto es el arco en las nubes: cuando aparezca, Dios se acordará de su pacto con toda carne Génesis 9:12-17. Isaías recuerda aquel juramento como imagen de la fidelidad de Dios con su pueblo: así como juró que las aguas de Noé no volverían a pasar sobre la tierra, ha jurado no enojarse con él Isaías 54:9.
El arca de Noé en el Nuevo Testamento
Mateo 24:37-39 Leer esta escena aparte →Jesús usa los días de Noé para hablar de su venida: antes del diluvio la gente comía, bebía y se casaba «hasta el día en que Noé entró en el arca», y no entendió hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre Mateo 24:37-39. Lucas trae las mismas palabras Lucas 17:26-27.
La carta a los Hebreos pone a Noé entre los ejemplos de fe: advertido de cosas que aún no se veían, «con temor preparó el arca en que su casa se salvase», y por esa fe condenó al mundo Hebreos 11:7. La segunda carta de Pedro lo llama «pregonero de justicia», guardado por Dios con otras siete personas 2 Pedro 2:5.
La primera carta de Pedro recuerda la paciencia de Dios «en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua» 1 Pedro 3:20, y continúa: «El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva», no como limpieza del cuerpo, sino como aspiración de una buena conciencia hacia Dios, por la resurrección de Jesucristo 1 Pedro 3:21. Para Pedro, el paso de Noé a través del agua es figura del bautismo: el agua que fue juicio para el mundo fue también el medio por el que la familia de Noé fue salvada.