«Amorreo» es de esos nombres que cambian de tamaño según quién hable y en qué siglo. En Mesopotamia designaba a los pueblos semitas del oeste que, hacia el 2000 a.C., llegaron a gobernar Babilonia. En la Biblia es a veces un pueblo concreto de la montaña de Canaán, a veces los reyes de Transjordania que Israel vence antes de cruzar el Jordán, y a veces la manera de llamar a toda la población anterior a Israel. Esta ficha sigue la historia de ese nombre y de los pueblos que lo llevaron.
El nombre de los amorreos
Viene del acadio Amurru, «el oeste»: así llamaban los mesopotámicos a las tierras y las gentes situadas al oeste del Éufrates. En hebreo, ‘Ĕmōrî. No es, en origen, el nombre que un pueblo se daba a sí mismo, sino una etiqueta geográfica puesta desde fuera, y eso explica por qué designa cosas distintas en fuentes distintas.
Los amorreos de Mesopotamia
La relación entre estos amorreos y los de la Biblia no es directa. Lo que comparten es el nombre y, en sentido amplio, el mundo semita occidental del que también procede la familia de Abraham.
Los amorreos en la Biblia
El origen de los amorreos según Génesis
Génesis cuenta al amorreo entre los descendientes de Canaán, hijo de Cam Génesis 10:15-16. Es una tradición que los sitúa entre los pueblos de la tierra, no una genealogía histórica.
Los amorreos, pueblo de la montaña
Los exploradores que envía Moisés describen el reparto de la tierra: el amorreo habita en la montaña; el cananeo, junto al mar y a la ribera del Jordán Números 13:29. En Hebrón, Abram vive junto a Mamre el amorreo, que es su aliado Génesis 14:13. En otros textos, «amorreo» sirve para toda la población anterior a Israel: Amós recuerda al amorreo de estatura de cedro y fuerte como la encina, destruido delante del pueblo Amós 2:9-10.
Sehón y Og: los reinos amorreos de Transjordania
Donde el nombre tiene un perfil más claro es al este del Jordán. Allí hay dos reinos amorreos: el de Sehón, con capital en Hesbón, entre los ríos Arnón y Jaboc, y el de Og, en Basán, al norte. El texto recuerda además que Sehón había arrebatado a Moab la tierra al norte del Arnón Números 21:26: los amorreos eran allí una potencia reciente, que se había expandido a costa de sus vecinos.
Amorreos e Israel
Israel vence a Sehón y a Og
Antes de cruzar el Jordán, Israel pide a Sehón permiso para pasar por su tierra, prometiendo no tocar campos ni pozos. Sehón se niega y sale a combatir, e Israel lo vence y ocupa su territorio Números 21:21-26. Poco después cae Og, rey de Basán Deuteronomio 3:1-11. Esas tierras se reparten entre Rubén, Gad y la mitad de Manasés. La victoria sobre Sehón y Og se convierte en un recuerdo fijo: Rahab ya la conoce en Jericó Josué 2:10 y los salmos la cantan Salmos 136:17-22.
Los cinco reyes amorreos contra Gabaón
Al oeste del Jordán, cinco reyes amorreos (los de Jerusalén, Hebrón, Jarmut, Laquis y Eglón) se unen contra Gabaón por haber hecho paz con Israel. Josué acude en su ayuda y los derrota; es la batalla del sol detenido sobre Gabaón Josué 10:5-13.
Los amorreos después de la conquista
Después de la conquista, los amorreos siguen presentes. Resisten en algunas ciudades y empujan a la tribu de Dan hacia la montaña Jueces 1:34-35. Jueces reconoce que Israel vivió en medio de ellos y se casó con ellos Jueces 3:5-6. En tiempos de Samuel, el texto anota que hubo paz entre Israel y el amorreo 1 Samuel 7:14.
El fin de los amorreos
Con la monarquía, los amorreos dejan de aparecer como pueblo activo. Salomón impone trabajos forzados a sus descendientes, junto a los de otros pueblos de Canaán 1 Reyes 9:20-21, y a partir de ahí se van fundiendo con la población de Israel. El nombre queda para recordar el pasado. De Acab se dice que actuó como los amorreos que Dios había expulsado 1 Reyes 21:26. Ezequiel, hablando a Jerusalén, le recuerda su origen mezclado: tu padre fue amorreo, y tu madre hetea Ezequiel 16:3.