Babilonia aparece al principio y al final de la Biblia, y en medio es el lugar del gran trauma de Israel. En Génesis es la ciudad de la torre; en Reyes y en los profetas, el imperio que arrasa Jerusalén y quema el templo; en el Apocalipsis, el nombre de la potencia enemiga de Dios. Detrás de los tres usos hay un pueblo concreto, heredero de una de las civilizaciones más antiguas del mundo, y un imperio que duró menos de un siglo.
El nombre de los babilonios
El hebreo Bābel se explica en Génesis con el verbo bālal, «confundir»: allí Dios confundió la lengua de toda la tierra Génesis 11:9. En acadio, en cambio, Bāb-ili significa «puerta de dios». La explicación bíblica es un juego de palabras con intención teológica, no la etimología real.
La Biblia llama a los babilonios también caldeos (Kaśdîm). Los caldeos eran tribus semitas del sur de Mesopotamia, junto al golfo Pérsico, cercanas a los arameos; de ellas salió la dinastía de Nabopolasar y Nabucodonosor, y por eso el nombre pasó a designar a todos los babilonios. En el libro de Daniel, «caldeos» nombra además a una clase de sabios y astrólogos de la corte Daniel 2:2.
Origen de los babilonios
Génesis sitúa Babel en la llanura de Sinar, como una de las primeras ciudades del reino de Nimrod Génesis 10:10, y cuenta allí la historia de la torre Génesis 11:1-9. Abram sale de «Ur de los caldeos» hacia Harán Génesis 11:31: la familia de Israel viene, según el relato, del sur de Mesopotamia.
Cómo vivían los babilonios
Babilonia vivía de la llanura aluvial del Tigris y el Éufrates, regada con canales, que daba enormes cosechas de cereal y dátiles. Los desterrados lloran «junto a los ríos de Babilonia» Salmos 137:1, y Ezequiel recibe sus visiones junto al río Quebar, uno de esos canales Ezequiel 1:1.
La ciudad de Nabucodonosor era monumental: murallas dobles, la puerta de Istar recubierta de ladrillos vidriados azules con toros y dragones, el gran templo de Marduk y el zigurat. Daniel pone en boca del rey el orgullo por esa obra: ¿no es esta la gran Babilonia que yo edifiqué? Daniel 4:30.
Religión. El dios principal era Marduk, llamado también Bel, protector de la ciudad, y su hijo Nabo, dios de los escribas. Isaías se burla de ellos: Bel se postra, se abate Nabo, y sus imágenes son carga para las bestias Isaías 46:1. Los babilonios eran famosos por la adivinación y la astrología: Isaías les reta a que los que observan las estrellas los salven Isaías 47:13, y Ezequiel describe al rey de Babilonia consultando los ídolos y mirando el hígado de un animal antes de decidir su camino Ezequiel 21:21.
Babilonios e Israel
Merodac-baladán envía embajadores a Ezequías
El primer contacto que cuenta Reyes es amistoso. Merodac-baladán, rey de Babilonia, envía cartas y un regalo a Ezequías enfermo, y Ezequías enseña a sus embajadores todos sus tesoros. Isaías le anuncia que un día todo eso será llevado a Babilonia 2 Reyes 20:12-18.
Nabucodonosor y la caída de Jerusalén
Tras derrotar a Egipto en Carquemis (605 a.C.) Jeremías 46:2, Nabucodonosor se convierte en señor de Siria y Palestina. Joacim de Judá le sirve tres años y se rebela 2 Reyes 24:1. En 597 a.C., Nabucodonosor toma Jerusalén y deporta al rey Joaquín con la élite: nobles, soldados, artesanos y herreros 2 Reyes 24:10-16. Entre ellos va el profeta Ezequiel Ezequiel 1:1-3.
Sedequías, puesto en el trono por Babilonia, también se rebela. En 587/586 a.C. la ciudad cae tras un largo asedio. Los babilonios queman el templo, el palacio y las casas, derriban las murallas y deportan a la mayor parte de la población que quedaba 2 Reyes 25:8-11.
El exilio en Babilonia
Los desterrados se preguntan cómo cantar en tierra extraña Salmos 137:1-4. Jeremías les escribe una carta que sorprende: que construyan casas, planten huertos, se casen y busquen la paz de la ciudad a la que han sido llevados, porque el exilio será largo Jeremías 29:4-7. En Babilonia, jóvenes de la nobleza judía son educados en la lengua y la ciencia de los caldeos para servir en la corte, y entre ellos está Daniel Daniel 1:1-4.
El fin de los babilonios
El imperio no sobrevive mucho a Nabucodonosor. Sus sucesores reinan poco, y según las fuentes babilonias el último rey, Nabonido, pasa años en el oasis de Tema, en Arabia, dejando Babilonia en manos de su hijo Belsasar. El libro de Daniel sitúa la caída en el banquete de Belsasar, cuando una mano escribe en la pared, y esa misma noche matan al rey Daniel 5:30-31. En 539 a.C., Ciro de Persia entra en la ciudad prácticamente sin combatir.
El nombre siguió vivo como símbolo. En el Nuevo Testamento, la primera carta de Pedro saluda desde «Babilonia» 1 Pedro 5:13, y el Apocalipsis describe la caída de «Babilonia la grande» Apocalipsis 18:2. La mayoría de los intérpretes entiende que en los dos casos se refiere a Roma.