Jonás es el único profeta de la Biblia cuya historia es, sobre todo, la de su desobediencia. Su libro no es una colección de oráculos, como los de los demás profetas: es un relato, y el mensaje que Jonás predica ocupa en él una sola frase. Lo demás cuenta cómo intentó escapar de Dios y cómo discutió con él.
Fuera de su libro, la Biblia lo menciona una vez, y en otro papel. En el reinado de Jeroboam II, Israel recuperó sus fronteras desde la entrada de Hamat hasta el mar Muerto «conforme a la palabra de Jehová» anunciada por su siervo Jonás, hijo de Amitai, profeta de Gat-hefer 2 Reyes 14:25. Es decir: antes de ser el profeta que huyó, Jonás fue un profeta de buenas noticias para su propio reino.
Jonás huye a Tarsis y la tormenta en el mar
Jonás 1:1-16 Leer esta escena aparte →La palabra de Jehová manda a Jonás a Nínive, «aquella gran ciudad», a pregonar contra ella, porque su maldad ha subido hasta Dios Jonás 1:1-2. Jonás se levanta, pero para huir en la dirección opuesta: baja al puerto de Jope, paga el pasaje de un barco que va a Tarsis y se embarca, dice el texto dos veces, «lejos de la presencia de Jehová» Jonás 1:3.
Dios lanza un gran viento y el barco está a punto de partirse. Los marineros tienen miedo, cada uno clama a su dios y echan la carga al mar; Jonás, mientras tanto, ha bajado a lo más hondo de la nave y duerme Jonás 1:4-5. El capitán lo despierta y le pide que clame también a su Dios. Echan suertes para saber por culpa de quién les viene el mal, y la suerte cae sobre Jonás Jonás 1:6-7. Él confiesa quién es: un hebreo que teme a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra Jonás 1:9. Y les dice que lo echen al mar Jonás 1:12.
Los marineros no quieren. Reman con fuerza para volver a tierra y, cuando no pueden, piden a Jehová que no les cargue sangre inocente. Echan a Jonás al mar, el mar se calma, y temen a Jehová, le ofrecen sacrificio y le hacen votos Jonás 1:13-16.
Jonás en el vientre del gran pez
Jonás 1:17—2:10 Leer esta escena aparte →Dios tiene preparado un gran pez que se traga a Jonás, y Jonás está en su vientre tres días y tres noches Jonás 1:17. Desde allí ora. Su oración es un salmo de acción de gracias: clamó desde el seno del Seol, las aguas lo rodearon hasta el alma, las algas se le enredaron en la cabeza, y Dios hizo subir su vida de la sepultura. Termina con una promesa —pagará lo que ha prometido— y una frase: «la salvación es de Jehová» Jonás 2:1-9. Dios habla al pez, y el pez vomita a Jonás en tierra Jonás 2:10.
Jonás predica en Nínive y la ciudad se arrepiente
Jonás 3:1-10 Leer esta escena aparte →La palabra de Jehová llega a Jonás por segunda vez, con el mismo encargo, y esta vez va Jonás 3:1-3. Nínive, dice el texto, era una ciudad grande en extremo, de tres días de camino. Jonás la recorre un día y proclama una sola frase: «De aquí a cuarenta días Nínive será destruida» Jonás 3:3-4.
La respuesta supera cualquier expectativa. Los habitantes creen a Dios, proclaman ayuno y se visten de cilicio, del mayor al menor. El rey se levanta del trono, se sienta sobre ceniza y ordena que hombres y animales ayunen, se cubran de cilicio y clamen a Dios, y que cada uno se aparte de su mal camino y de la violencia: «¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios?» Jonás 3:5-9. Dios ve lo que hacen y se arrepiente del mal que había anunciado; no lo hace Jonás 3:10.
El enojo de Jonás y la lección de la calabacera
Jonás 4:1-11 Leer esta escena aparte →El perdón de Nínive disgusta a Jonás hasta la ira, y por fin explica por qué había huido: sabía que Dios es clemente y piadoso, tardo en enojarse y grande en misericordia, y que se arrepiente del mal Jonás 4:1-2. Son las palabras con que Dios se había presentado a Moisés Éxodo 34:6, pero Jonás las dice como un reproche. Y pide la muerte Jonás 4:3.
Dios le responde con una pregunta —«¿haces tú bien en enojarte tanto?»— y con una lección práctica. Jonás sale de la ciudad, se hace una enramada y se sienta a ver qué pasa. Dios hace crecer una planta que le da sombra, y Jonás se alegra mucho; al amanecer siguiente un gusano la seca, y con el sol y un viento solano Jonás vuelve a desear morir Jonás 4:4-8. Dios le hace ver la desproporción: tienes lástima de una planta en la que no trabajaste, que en una noche nació y en otra pereció, ¿y no tendré yo piedad de Nínive, donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben distinguir su mano derecha de la izquierda, y muchos animales? Jonás 4:9-11
El libro termina con esa pregunta. No cuenta qué respondió Jonás.
¿Qué clase de libro es Jonás?
Cómo lo recuerda la Biblia
Cuando le piden una señal, Jesús responde que no se dará otra que «la señal del profeta Jonás», y la explica de dos maneras: como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra; y los hombres de Nínive, que se arrepintieron con la predicación de Jonás, condenarán a esa generación, porque «he aquí más que Jonás en este lugar» Mateo 12:39-41 Lucas 11:29-32.