Cómo era la fuente de bronce del tabernáculo y para qué servía
Éxodo 30:17-21 Leer esta escena aparte →Entre las instrucciones del santuario, la fuente ocupa cinco versículos. Será de bronce, con su base también de bronce, para lavarse; irá entre la tienda de reunión y el altar, y tendrá agua Éxodo 30:17-18. Eso es todo lo que se dice de ella como objeto. A diferencia del arca, el altar o la mesa, no hay ninguna medida: ni el diámetro, ni la altura, ni la forma de la base.
Lo que sí se detalla es el uso. Aarón y sus hijos se lavarán en ella las manos y los pies cada vez que entren en la tienda o se acerquen al altar a ofrecer, «para que no mueran»; y será un estatuto perpetuo para ellos y sus descendientes Éxodo 30:19-21. La pila está puesta en el punto exacto del paso: entre el altar del patio, donde se quemaban las víctimas, y la puerta de la tienda.
Obra de arte
La fuente hecha con los espejos de las mujeres que servían a la puerta de la tienda
Éxodo 38:8 Leer esta escena aparte →El relato de la fabricación repite lo dicho y añade un dato que no comenta: Bezaleel hizo la fuente y su base con los espejos de las mujeres que velaban a la puerta de la tienda de reunión Éxodo 38:8. Los espejos del mundo antiguo no eran de vidrio, sino discos de bronce pulido, y el texto da a entender que fueron la materia prima.
Esas mujeres reaparecen una sola vez, siglos después, en el santuario de Silo: los hijos del sacerdote Elí se acostaban con ellas 1 Samuel 2:22. Qué hacían a la puerta de la tienda, el texto no lo explica.
Cuando el tabernáculo se levantó, Moisés colocó la fuente entre la tienda y el altar, la llenó de agua, y él, Aarón y sus hijos se lavaron en ella manos y pies al entrar y al acercarse al altar, como estaba mandado Éxodo 40:30-32. Antes había sido ungida con el aceite santo, con su base, como las demás piezas Éxodo 40:11 Levítico 8:11.
El mar de bronce y las diez fuentes del templo de Salomón
1 Reyes 7:23-39 Leer esta escena aparte →En el templo de Salomón la pila del desierto se convirtió en un conjunto de piezas monumentales, fundidas por Hiram, un artesano de Tiro. La mayor era el «mar»: un depósito redondo de diez codos de borde a borde y cinco de alto, con un contorno de treinta codos, el grosor de un palmo y el borde abierto como una flor de lirio 1 Reyes 7:23-26. Se apoyaba en doce bueyes de bronce, de tres en tres mirando a los cuatro puntos cardinales, con las ancas hacia dentro 1 Reyes 7:25, y estaba en el lado derecho de la casa, hacia el sureste 1 Reyes 7:39.
Además hubo diez fuentes de bronce, de cuarenta batos cada una, sobre diez basas con ruedas decoradas con leones, bueyes y querubines; cinco a cada lado de la casa 1 Reyes 7:27-30 1 Reyes 7:38-39. Todo se fundió en moldes de arcilla en la llanura del Jordán, entre Sucot y Saretán 1 Reyes 7:46. Crónicas explica para qué servía cada cosa: en las fuentes se lavaba lo que se ofrecía en holocausto, y el mar era para que se lavaran los sacerdotes 2 Crónicas 4:6.
Obra de arte
Acaz desmonta el mar de bronce y los babilonios se lo llevan
2 Reyes 16:17 Leer esta escena aparte →Las piezas de bronce del templo siguieron la suerte de los reyes de Judá. Acaz, que había comprado la protección de Asiria con el oro y la plata del templo 2 Reyes 16:7-8, cortó los tableros de las basas, les quitó las fuentes y bajó el mar de sobre los bueyes de bronce para dejarlo sobre un enlosado de piedra; el texto lo pone en relación con el rey de Asiria 2 Reyes 16:17-18. No dice si el bronce pagó tributo.
En el 587/586 a. C., cuando cayó Jerusalén, los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce, las basas y el mar, y se llevaron el metal a Babilonia; había tanto que no se pudo pesar 2 Reyes 25:13 2 Reyes 25:16. Años antes, Jeremías había anunciado que también las columnas, el mar y las basas que quedaban en la ciudad irían a Babilonia Jeremías 27:19-22. Su libro repite la lista del saqueo y nombra en ella los doce bueyes Jeremías 52:17-20.
Del agua del santuario al «mar de vidrio» del Apocalipsis
Hebreos 10:22 Leer esta escena aparte →El Nuevo Testamento no menciona la fuente por su nombre, pero sí el lenguaje del lavado para acercarse a Dios. Hebreos, después de hablar del santuario, invita a acercarse con el corazón purificado de mala conciencia y «lavados los cuerpos con agua pura» Hebreos 10:22. Y el Apocalipsis ve delante del trono «como un mar de vidrio semejante al cristal» Apocalipsis 4:6, y más adelante a los vencedores de pie sobre él Apocalipsis 15:2.