También: Satán · Diablo · El adversario · El maligno · El tentador · Lucifer
«El adversario»: en el Nuevo Testamento, el ser espiritual opuesto a Dios, que tienta, acusa y engaña, y cuyo poder Jesús viene a destruir. En el Antiguo Testamento la figura es mucho más discreta: satán es a menudo un nombre común —cualquier adversario— y, con artículo, «el satán», un acusador en la corte celestial que actúa con permiso de Dios.
En la Biblia
En Job, «el satán» se presenta ante Dios entre los hijos de Dios y pone en duda la fidelidad de Job (Job 1:6-12). En los evangelios tienta a Jesús en el desierto (Mateo 4:1-11), y Jesús ve «a Satanás caer del cielo como un rayo» (Lucas 10:18). El Apocalipsis lo identifica con la serpiente antigua y anuncia su derrota final (Apocalipsis 12:9; 20:10).
Etimología
Del hebreo שָׂטָן satán, «adversario, acusador», del verbo satan, «oponerse, acusar». El griego lo transcribió satanâs y lo tradujo diábolos, «calumniador», de donde viene «diablo». Otros nombres del Nuevo Testamento son «el maligno», «el tentador», «Beelzebú» y «el dragón, la serpiente antigua».
Un nombre común
En hebreo satán es, en muchos pasajes, simplemente «adversario». El ángel de Jehová se pone en el camino
de Balaam «por adversario suyo», y la palabra es satánNúmeros 22:22. Los jefes filisteos no
quieren que David vaya con ellos a la batalla, no sea que se vuelva «adversario» —otra vez satán—
1 Samuel 29:4. Nada de esto se refiere a un ser maligno.
El acusador en la corte
Con artículo, «el satán», la palabra designa a un personaje concreto, pero todavía no al gran enemigo de
Dios. En el prólogo de Job aparece entre los hijos de Dios que se presentan ante él. Dios le pregunta si ha
considerado a su siervo Job, y el satán responde con una sospecha: «¿Acaso teme Job a Dios de balde?». Dios
le permite probarlo, con límites Job 1:6-12. En Zacarías, el satán está a la derecha del sumo
sacerdote Josué «para acusarle», y Dios lo reprende Zacarías 3:1-2. Es un fiscal, no un rey de
un reino rival.
En el Nuevo Testamento
Entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, el judaísmo desarrolló mucho la figura. En tiempos de Jesús, Satanás
es el jefe de los poderes malignos, y los evangelios lo presentan así. Tienta a Jesús en el desierto
ofreciéndole pan, espectáculo y poder, y Jesús responde cada vez con la Escritura Mateo 4:1-11.
Las expulsiones de demonios se entienden como derrotas de su reino, y al volver los setenta, Jesús dice: «Yo
veía a Satanás caer del cielo como un rayo» Lucas 10:18.
El nombre puede aplicarse también a quien se opone al plan de Dios sin saberlo. Cuando Pedro reprende a Jesús
por anunciar su muerte, Jesús le responde: «¡Quítate de delante de mí, Satanás!» Marcos 8:33: en
ese momento, Pedro hace de adversario.
El Apocalipsis reúne todas las figuras en una: «el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y
Satanás, el cual engaña al mundo entero» Apocalipsis 12:9, y anuncia su derrota definitiva
Apocalipsis 20:10.
Aparece en
15 fichas de eLogos usan este término; estas son las que más lo usan: