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Postreros días

También: Últimos días · Últimos tiempos · Postreros tiempos · Fin de los tiempos · Escatología · Tiempo del fin · Ya y todavía no

Expresión de los profetas para el tiempo final en que Dios cumplirá sus promesas: restaurará a su pueblo, juzgará a las naciones y hará reinar la paz. El Nuevo Testamento afirma que esos días ya empezaron con Jesús y con el don del Espíritu, aunque su cumplimiento pleno se espera para su venida. El estudio de estos temas se llama escatología.

En la Biblia

En Pentecostés, Pedro explica lo que está pasando con Joel: «Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne» (Hechos 2:17). Para él, los últimos días habían empezado.

Etimología

En hebreo, beajarit hayamim, «al final de los días», que puede significar simplemente «en el futuro» o, en los profetas, el tiempo final. El griego dice ep' eschátōn tōn hēmerōn, «en los últimos días». De éschatos, «último», viene «escatología», «estudio de las cosas últimas».

«Al final de los días»

La expresión aparece ya en Génesis, cuando Jacob reúne a sus hijos para anunciarles «lo que os ha de acontecer en los días venideros» Génesis 49:1: ahí significa sencillamente «en el futuro». En los profetas adquiere un sentido más fuerte: el tiempo final en que Dios hará algo definitivo.

El texto más conocido es la visión de Isaías: «Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes». Todas las naciones subirán a aprender los caminos de Dios, y «volverán sus espadas en rejas de arado… no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra» Isaías 2:2-4. Joel anuncia que Dios derramará su Espíritu «sobre toda carne» antes del día grande y terrible de Jehová Joel 2:28-32, y Daniel recibe la orden de sellar el libro «hasta el tiempo del fin» Daniel 12:4.

Ya empezaron

El Nuevo Testamento hace una afirmación sorprendente: esos últimos días no son un futuro lejano; ya han comenzado. Pedro, en Pentecostés, cita a Joel y cambia ligeramente la entrada: «Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu» Hechos 2:16-21. Lo que está ocurriendo es el cumplimiento.

Hebreos empieza igual: Dios habló antes por los profetas, «en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo» Hebreos 1:1-2. Pablo dice que los creyentes son aquellos «a quienes han alcanzado los fines de los siglos» 1 Corintios 10:11, y Juan: «Hijitos, ya es el último tiempo» 1 Juan 2:18.

Pero todavía no del todo

Al mismo tiempo, el Nuevo Testamento espera un final que aún no ha llegado: la venida de Cristo, la resurrección, el juicio y la nueva creación. Los últimos días son también un tiempo difícil. Pablo advierte a Timoteo que «en los postreros días vendrán tiempos peligrosos», con hombres amadores de sí mismos, avaros y «amadores de los deleites más que de Dios» 2 Timoteo 3:1-5.

Sin fecha

Ante la curiosidad por saber cuándo será el fin, Jesús es tajante: «de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo» Marcos 13:32-33. La enseñanza bíblica sobre el fin no sirve para calcular fechas, sino para vivir despiertos.

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