Seguir a alguien
En el Antiguo Testamento el término apenas existe, pero la relación sí. Eliseo está arando con doce yuntas de bueyes cuando Elías le echa encima su manto; Eliseo mata los bueyes, los cocina con el arado y se va tras Elías a servirle 1 Reyes 19:19-21. Isaías habla de sellar su enseñanza «entre mis discípulos» Isaías 8:16. En tiempos de Jesús había discípulos de los fariseos y discípulos de Juan el Bautista Marcos 2:18.
«Venid en pos de mí»
Lo que distingue a los discípulos de Jesús empieza en la llamada. En la práctica rabínica que se conoce después, era el alumno quien buscaba a su maestro; en los evangelios es Jesús quien llama. Pasa junto al mar de Galilea, ve a Simón y Andrés echando la red y les dice: «Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres»; ellos dejan las redes, y Jacobo y Juan dejan a su padre en la barca Marcos 1:16-20. Leví deja la mesa de los impuestos Marcos 2:14.
Ser discípulo es ante todo estar con el maestro. Cuando Jesús escoge a los doce, Marcos da el primer motivo: «para que estuviesen con él», y después para enviarlos a predicar Marcos 3:13-19. Lucas precisa que de entre sus discípulos, un grupo más amplio, escogió a doce, «a los cuales también llamó apóstoles» Lucas 6:13.
El precio
Jesús no oculta lo que cuesta. «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame» Marcos 8:34. A quienes se ofrecen a seguirlo les advierte que no tiene dónde recostar la cabeza, y que quien mira atrás después de poner la mano en el arado no es apto para el reino Lucas 9:57-62.
Los evangelios no idealizan a los discípulos: no entienden, discuten quién es el mayor, se duermen en Getsemaní y huyen en el arresto. Cuando muchos lo abandonan tras un discurso difícil, Jesús pregunta a los doce si también quieren irse, y Pedro responde: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» Juan 6:66-69.
Hacer discípulos
El evangelio de Mateo termina con un encargo: «id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos… enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado» Mateo 28:19-20. En Hechos, «los discípulos» es el nombre habitual de todos los creyentes Hechos 6:1, hasta que en Antioquía empiezan a llamarlos «cristianos» Hechos 11:26.