Un nombre nacido en Antioquía
Después de la muerte de Esteban, algunos creyentes dispersados llegaron a Antioquía de Siria, una de las grandes ciudades del Imperio, y allí empezaron a hablar de Jesús también a los griegos. Muchos creyeron. La iglesia de Jerusalén envió a Bernabé, que fue a buscar a Saulo a Tarso, y los dos enseñaron allí durante un año. Lucas añade: «y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía» Hechos 11:19-26.
El nombre tiene una forma latina («los de Cristo»), como la que se daba a los partidarios de un personaje político. Lo más probable es que se lo pusiera gente de fuera, para referirse a un grupo nuevo que ya no podía confundirse con la sinagoga, en una ciudad donde por primera vez había muchos creyentes no judíos.
Solo tres veces
El Nuevo Testamento usa la palabra muy poco, y siempre en boca de otros o ante otros:
- En Antioquía, como nombre que reciben Hechos 11:19-26.
- El rey Agripa, después de escuchar a Pablo, le dice: «Por poco me persuades a ser cristiano» Hechos 26:27-28, quizá con ironía.
- Pedro, escribiendo a creyentes perseguidos: «si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello» 1 Pedro 4:14-16. Ahí el nombre ya es motivo de acusación ante las autoridades.
Cómo se llamaban a sí mismos
Los creyentes usaban otros nombres:
- Discípulos, el nombre más frecuente en los evangelios y en Hechos.
- Hermanos, el trato habitual entre ellos.
- Santos, es decir, «apartados para Dios»: Pablo escribe «a la iglesia de Dios que está en Corinto… llamados a ser santos» 1 Corintios 1:2.
- Los del Camino: Saulo pide cartas para traer presos a Jerusalén a los que encontrara «de este Camino» Hechos 9:1-2, y Pablo reconoce ante Félix que sirve a Dios «según el Camino que ellos llaman herejía» Hechos 24:14.
Sus adversarios los llamaban nazarenos: el abogado Tértulo acusa a Pablo de ser «cabecilla de la secta de los nazarenos» Hechos 24:5, por Jesús de Nazaret. Es el nombre que todavía se usa para los cristianos en hebreo y en árabe.