Elías anuncia la sequía al rey Acab
1 Reyes 16:29—17:7 Leer esta escena aparte →Elías entra en la historia cuando Israel está gobernado por Acab, hijo de Omri, de quien el narrador dice que hizo más mal que todos los reyes anteriores: se casó con Jezabel, hija del rey de los sidonios, sirvió a Baal y le levantó un templo en Samaria 1 Reyes 16:30-33. Sin presentación previa, un tal Elías tisbita, de Galaad, se planta ante el rey: «Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra» 1 Reyes 17:1.
Dios lo manda esconderse junto al arroyo de Querit, frente al Jordán, donde bebe del torrente y los cuervos le traen pan y carne por la mañana y por la tarde, hasta que el arroyo se seca 1 Reyes 17:2-7.
Elías y la viuda de Sarepta: la harina, el aceite y el hijo resucitado
1 Reyes 17:8-24 Leer esta escena aparte →Dios lo envía a Sarepta, una aldea de Sidón, a casa de una viuda: en plena tierra de Jezabel 1 Reyes 17:8-9. La encuentra recogiendo leña a la puerta de la ciudad; solo le queda un puñado de harina y un poco de aceite para hacer un último pan para ella y su hijo, y morir. Elías le pide que primero le haga uno a él, porque la harina de la tinaja no escaseará ni el aceite de la vasija menguará hasta que vuelva la lluvia, y así sucede 1 Reyes 17:10-16.
Tiempo después, el hijo de la viuda enferma y muere. Ella culpa al profeta; Elías sube al niño a su cuarto, se tiende tres veces sobre él, ora, y el niño revive. La mujer dice: ahora conozco que eres varón de Dios 1 Reyes 17:17-24. Jesús recordará en Nazaret que, habiendo muchas viudas en Israel, Elías fue enviado a una extranjera Lucas 4:25-26. Ver Sarepta.
Elías y los profetas de Baal en el monte Carmelo
1 Reyes 18:1-46 Leer esta escena aparte →Al tercer año, Elías se presenta de nuevo ante Acab. Antes se encuentra con Abdías, el mayordomo del rey, que había escondido a cien profetas de Jehová de la persecución de Jezabel 1 Reyes 18:1-16. Acab lo recibe con un reproche: «¿Eres tú el que turbas a Israel?»; Elías se lo devuelve: el que turba a Israel es el rey, que ha dejado los mandamientos y sigue a los baales 1 Reyes 18:17-18.
Convoca al pueblo y a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal en el monte Carmelo y lanza la pregunta: «¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él». El pueblo no responde 1 Reyes 18:19-21. Propone una prueba: dos bueyes sobre dos altares, sin fuego, y el Dios que responda con fuego, ese es Dios 1 Reyes 18:22-24. Los profetas de Baal claman desde la mañana hasta el mediodía y se hacen cortes, y Elías se burla: gritad más alto, quizá vuestro dios está ocupado o de viaje, o duerme 1 Reyes 18:25-29.
Elías repara el altar de Jehová con doce piedras, por las doce tribus, lo empapa de agua tres veces y ora. Cae fuego del cielo y consume el holocausto, la leña, las piedras y el agua, y el pueblo se postra gritando: «¡Jehová es el Dios!» 1 Reyes 18:30-39. Elías hace degollar a los profetas de Baal junto al arroyo de Cisón 1 Reyes 18:40. Sube a la cima del Carmelo a orar, y a la séptima vez su criado ve una nubecilla como la palma de una mano; llega la lluvia, y Elías corre delante del carro de Acab hasta Jezreel 1 Reyes 18:41-46. Ver el monte Carmelo.
Elías huye de Jezabel al Horeb: el silbo apacible
1 Reyes 19:1-18 Leer esta escena aparte →Jezabel, al saber lo de sus profetas, jura matar a Elías al día siguiente. El profeta del Carmelo huye a Beerseba, en el extremo sur de Judá, deja allí a su criado y camina un día por el desierto. Se sienta bajo un enebro y pide morir: «Basta ya, oh Jehová, quítame la vida» 1 Reyes 19:1-4. Un ángel lo despierta dos veces con pan y agua, y con la fuerza de esa comida camina cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios 1 Reyes 19:5-8.
En una cueva, Dios le pregunta qué hace allí, y Elías responde: ha sentido un vivo celo por Jehová, los israelitas han derribado sus altares y matado a sus profetas, y solo queda él 1 Reyes 19:9-10. Pasa un viento fuerte que rompe los montes, pero Jehová no está en el viento; después un terremoto, y después un fuego, y tampoco está en ellos. Tras el fuego, «un silbo apacible y delicado». Elías se cubre el rostro con el manto y sale 1 Reyes 19:11-13. Dios lo envía de vuelta con tres encargos —ungir a Hazael rey de Siria, a Jehú rey de Israel y a Eliseo como profeta en su lugar— y le dice que no está solo: quedan siete mil que no han doblado la rodilla ante Baal 1 Reyes 19:15-18.
El llamamiento de Eliseo: el manto sobre el labrador
1 Reyes 19:19-21 Leer esta escena aparte →De vuelta, Elías encuentra a Eliseo hijo de Safat arando con doce yuntas de bueyes, y al pasar echa sobre él su manto. Eliseo le pide despedirse de sus padres, sacrifica sus bueyes, cuece la carne con la madera del arado y la da a la gente, y se va con Elías para servirle 1 Reyes 19:19-21.
Elías condena a Acab por la viña de Nabot
1 Reyes 21:1-29 Leer esta escena aparte →Acab quiere la viña de Nabot, junto a su palacio de Jezreel, y Nabot se niega a vender la heredad de sus padres. Jezabel lo resuelve por su cuenta: con cartas selladas con el sello del rey, hace que dos testigos falsos lo acusen de blasfemar contra Dios y contra el rey, y Nabot muere apedreado 1 Reyes 21:1-14. Cuando Acab baja a tomar posesión de la viña, le sale al encuentro Elías. «¿Me has hallado, enemigo mío?», le dice el rey 1 Reyes 21:17-20. Elías le anuncia que los perros lamerán su sangre donde lamieron la de Nabot, que su casa será barrida y que los perros comerán a Jezabel junto al muro de Jezreel 1 Reyes 21:19-24.
Acab rasga sus vestidos, se pone cilicio y ayuna, y Dios dice a Elías que, porque se ha humillado, el mal no vendrá en sus días, sino en los de su hijo 1 Reyes 21:27-29. Ver Jezreel.
Elías y el rey Ocozías: el fuego del cielo sobre los capitanes
2 Reyes 1:1-18 Leer esta escena aparte →Ocozías, hijo de Acab, cae por una ventana de su palacio y envía mensajeros a consultar a Baal-zebub, el dios de Ecrón, si sanará. Elías les sale al camino: ¿no hay Dios en Israel? El rey no se levantará de la cama 2 Reyes 1:2-4. Por la descripción, el rey sabe quién es: un hombre con un vestido de pelo y un cinturón de cuero 2 Reyes 1:7-8. Envía dos veces un capitán con cincuenta soldados a prenderlo, y cae fuego del cielo que los consume; el tercer capitán le suplica de rodillas, y Elías baja con él a ver al rey y le repite la sentencia. Ocozías muere 2 Reyes 1:9-17.
Cuando Santiago y Juan proponen hacer bajar fuego del cielo sobre una aldea samaritana que no los recibe, como hizo Elías, Jesús los reprende Lucas 9:51-56. Ver Ecrón.
Elías es arrebatado al cielo en un carro de fuego
2 Reyes 2:1-18 Leer esta escena aparte →Elías y Eliseo salen de Gilgal. En Bet-el y en Jericó, Elías pide a su discípulo que se quede, y Eliseo se niega: no te dejaré; los hijos de los profetas de cada lugar le dicen que su señor le será quitado ese día 2 Reyes 2:1-6. Junto al Jordán, Elías enrolla su manto y golpea las aguas, que se apartan, y cruzan en seco 2 Reyes 2:7-8. Al otro lado, Eliseo le pide una doble porción de su espíritu, la parte del primogénito; Elías le responde que la tendrá si lo ve cuando sea quitado 2 Reyes 2:9-10.
Mientras caminan hablando, un carro de fuego con caballos de fuego los separa, y Elías sube al cielo en un torbellino. Eliseo grita: «¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!», rasga sus vestidos, recoge el manto caído y golpea con él el Jordán, que vuelve a abrirse 2 Reyes 2:11-14. Los profetas de Jericó lo buscan tres días y no lo encuentran 2 Reyes 2:15-18. Ver el río Jordán y Jericó.
Su papel dentro de la Biblia
Elías es el gran profeta de la lucha contra la idolatría en el reino del norte 1 Reyes 18:21. No dejó ningún libro, pero su figura domina los capítulos centrales de Reyes y fija el modelo del profeta que se planta ante el rey en nombre de Dios. Con Moisés, es una de las dos figuras que la tradición asocia con el Horeb y con la ley.
Su desaparición sin muerte lo convirtió en figura de esperanza. El último libro de los profetas cierra con su nombre: Dios enviará al profeta Elías antes del día grande y terrible de Jehová, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos Malaquías 4:5-6.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
Como precursor. El ángel anuncia a Zacarías que su hijo Juan irá delante del Señor «con el espíritu y el poder de Elías» Lucas 1:17, y Juan viste como él, de pelo de camello y cinturón de cuero Marcos 1:6. Jesús dice que Elías ya vino y no lo reconocieron, y los discípulos entienden que habla de Juan el Bautista Mateo 17:10-13.
En la transfiguración. Elías aparece con Moisés hablando con Jesús en el monte Mateo 17:3. En la cruz, algunos creen que Jesús llama a Elías cuando grita «Eloi, Eloi» Marcos 15:34-36.
Como ejemplo. Pablo recuerda los siete mil que Dios se reservó para decir que también ahora queda un remanente Romanos 11:2-5, y Santiago, que Elías era un hombre como nosotros cuya oración cerró y abrió el cielo Santiago 5:17-18.
Otros con el mismo nombre
La Reina-Valera da el nombre de Elías a otros hombres de las listas de Crónicas y Esdras: un benjamita 1 Crónicas 8:27 y dos israelitas que habían tomado mujeres extranjeras Esdras 10:21 Esdras 10:26.