También: La caída · Pecado original · Fruto prohibido · Árbol de la ciencia del bien y del mal · Protoevangelio · Pecado de Adán
Nombre que la tradición da al relato de Génesis 3: el primer hombre y la primera mujer comen del árbol que Dios les había prohibido, pierden la comunión confiada con Dios y son expulsados del huerto de Edén. Para buena parte de la teología cristiana, explica por qué el pecado y la muerte afectan a toda la humanidad.
En la Biblia
El Antiguo Testamento casi no vuelve sobre este relato. Quien lo convierte en clave es Pablo: «como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» (Romanos 5:12); y «así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados» (1 Corintios 15:22).
Etimología
Ni «caída» ni «pecado original» son palabras de la Biblia. «Caída» es una imagen de la tradición cristiana —caer de un estado de gracia—; «pecado original» (peccatum originale) es un término de Agustín de Hipona, en el siglo V.
El relato
En el huerto de Edén, Dios permite comer de todos los árboles menos de
uno: «del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él
comieres, ciertamente morirás» Génesis 2:16-17. La serpiente siembra la
sospecha —«¿Conque Dios os ha dicho…?»— y promete: «seréis como Dios, sabiendo el bien y
el mal». La mujer ve que el árbol es bueno para comer, agradable y codiciable para
alcanzar sabiduría; come y da también a su marido. Entonces «fueron abiertos los ojos de
ambos, y conocieron que estaban desnudos» Génesis 3:1-7.
Lo que sigue es una cadena de rupturas: se esconden de Dios, el hombre culpa a la mujer
y la mujer a la serpiente Génesis 3:8-13. El castigo alcanza las relaciones
básicas de la vida: el parto, el matrimonio, el trabajo de la tierra y, al final, la
muerte: «polvo eres, y al polvo volverás» Génesis 3:16-19. Dios los saca del
huerto y pone querubines para guardar el camino del árbol de la vida
Génesis 3:22-24.
Una promesa en medio del castigo
Al maldecir a la serpiente, Dios anuncia: «pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu
simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar»
Génesis 3:15. Desde Ireneo de Lyon, muchos cristianos lo llaman
protoevangelio, el primer anuncio de un salvador que vencería al mal. El Apocalipsis
identifica a la serpiente con «el diablo y Satanás» Apocalipsis 12:9; el
Génesis solo dice que era el más astuto de los animales (véase Satanás).
Pablo: Adán y Cristo
Pablo lee la historia en paralelo con la de Jesús. Por la desobediencia de uno, muchos
fueron constituidos pecadores; por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos
Romanos 5:12-19. «Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo
todos serán vivificados» 1 Corintios 15:21-22. El interés de Pablo no es
tanto explicar el origen del mal como mostrar el alcance de la obra de Cristo.
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