Los amonitas son los vecinos de Galaad, al otro lado del Jordán. Con Moab comparten origen en el relato de Lot y comparten también la mezcla de parentesco y hostilidad que marca su relación con Israel. Fueron un reino pequeño pero duradero, con capital en Rabá, que sobrevivió a los asirios, desapareció como reino bajo Babilonia y cuyo nombre sigue vivo en el de la capital de Jordania: Amán.
El nombre de los amonitas
La Biblia los llama casi siempre bənê ‘Ammôn, «hijos de Amón», y el gentilicio es ‘ammônî, «amonita». Génesis explica el nombre por su antepasado, Ben-amí, cuyo nombre suena como «hijo de mi pariente» o «hijo de mi pueblo» Génesis 19:38. Es una etimología dentro del relato; el origen real del nombre ‘Ammôn no se conoce. En las fuentes asirias el reino aparece como Bīt-Ammāna, «casa de Amón».
Origen de los amonitas
Según Génesis, después de la destrucción de Sodoma, las dos hijas de Lot tienen hijos de su padre: la mayor, a Moab; la menor, a Ben-amí, «padre de los hijos de Amón hasta hoy» Génesis 19:36-38. El relato hace de amonitas y moabitas parientes de Israel a través de Lot, sobrino de Abraham, y al mismo tiempo marca distancia con ese origen incestuoso. Es una tradición de origen, no una crónica.
Antes de ellos, dice Deuteronomio, la región estaba habitada por un pueblo de gigantes que los amonitas llamaban zomzomeos, y a los que desalojaron Deuteronomio 2:20-21.
Cómo vivían los amonitas
Amón ocupaba la meseta en torno a las fuentes del río Jaboc, con Rabá como capital fortificada: la «ciudad de las aguas», por su abastecimiento 2 Samuel 12:27. Tenían reyes, un ejército capaz de contratar mercenarios arameos 2 Samuel 10:6, y un dios nacional, Milcom, al que la Biblia llama «ídolo abominable de los amonitas» 1 Reyes 11:5. La corona de su rey, que David se lleva de Rabá, pesaba un talento de oro y tenía piedras preciosas 2 Samuel 12:30.
Los amonitas y sus vecinos
Amón se mueve siempre entre vecinos más grandes. Se alía con Moab y Amalec en tiempos de Eglón Jueces 3:13, contrata a arameos contra David 2 Samuel 10:6, se une a Moab y Edom contra Josafat 2 Crónicas 20:1-10 y, siglos después, conspira con sus vecinos contra Babilonia Jeremías 27:3.
Amonitas e Israel
Amón, pariente por Lot, excluido de la asamblea
Por el parentesco con Lot, Deuteronomio manda a Israel no atacar su tierra Deuteronomio 2:19. La misma ley, sin embargo, excluye al amonita y al moabita de la asamblea de Yahvé por no haber salido al encuentro de Israel con pan y agua Deuteronomio 23:3-4.
Jefté, Nahas y Saúl: las guerras amonitas por Galaad
Los amonitas aparecen sobre todo como adversarios en la frontera de Galaad. En tiempos de los jueces, oprimen a los israelitas del este, y los ancianos de Galaad buscan a Jefté para que los dirija Jueces 11:4-11. Jefté intenta primero negociar y envía al rey amonita una larga respuesta sobre la historia del territorio. Cuando la negociación fracasa, vence, y el precio es su voto trágico Jueces 11:29-40.
Saúl estrena su reinado contra ellos. Nahas el amonita sitia Jabes de Galaad y exige sacar el ojo derecho a todos sus habitantes como condición de paz. Saúl reúne al pueblo y libera la ciudad 1 Samuel 11:1-11.
David, Hanún y la conquista de Rabá
La relación cambia con la generación siguiente. Cuando muere Nahas, David envía embajadores a su hijo Hanún para consolarlo, porque Nahas le había mostrado misericordia. Hanún los humilla rapándoles la mitad de la barba y cortándoles la ropa, y estalla la guerra 2 Samuel 10:1-6. Durante el asedio de Rabá, David se queda en Jerusalén y ocurre la historia de Betsabé; Urías muere ante los muros de esa ciudad 2 Samuel 11:1, 2 Samuel 11:14-17. Rabá cae al final y David se pone la corona de su rey 2 Samuel 12:26-31.
Años después, cuando David huye de Absalón, un hijo de Nahas, Sobi, es de los que le llevan provisiones a Mahanaim 2 Samuel 17:27-29.
Tobías el amonita contra Nehemías
La hostilidad reaparece tras el regreso de Babilonia. Tobías el amonita se opone a que Nehemías reconstruya los muros de Jerusalén Nehemías 2:10, y llega a tener una habitación en los atrios del templo, de la que Nehemías lo echa Nehemías 13:4-8. Los profetas incluyen a Amón en sus oráculos contra las naciones (Amós 1:13-15, Jeremías 49:1-6).
El fin de los amonitas
Amón sobrevive a la caída de Jerusalén. Su rey Baalis está detrás del asesinato de Gedalías, el gobernador que Babilonia deja en Judá Jeremías 40:14, e Ismael, el asesino, huye a Amón Jeremías 41:15. Según Flavio Josefo, Nabucodonosor sometió después a Amón y a Moab, y el reino desaparece como Estado independiente en el siglo VI a.C.