Ciro de Persia conquista Babilonia
Daniel 5:30-31 Leer esta escena aparte →Cuando Ciro aparece en la Biblia, el imperio de Babilonia ya es suyo. Crónicas termina la historia del reino de Judá con la frase que anuncia el cambio: los supervivientes de la caída de Jerusalén fueron siervos de Nabucodonosor y de sus hijos en Babilonia «hasta que vino el reino de los persas» 2 Crónicas 36:20. Ver Nabucodonosor, Babilonia y los persas.
Daniel sitúa la caída de Babilonia en la noche del banquete de Belsasar, y dice que tomó el reino «Darío de Media» Daniel 5:30-31; después nombra el reinado de Darío y el de Ciro el persa Daniel 6:28. Ver Daniel.
El decreto de Ciro: los judíos pueden volver a Jerusalén
Esdras 1:1-11 Leer esta escena aparte →«En el primer año de Ciro rey de Persia», para que se cumpliera la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despierta el espíritu de Ciro, que hace pregonar por todo su reino, de palabra y por escrito, un decreto: Jehová, el Dios de los cielos, le ha dado todos los reinos de la tierra y le ha mandado edificarle una casa en Jerusalén; quien sea de su pueblo, que suba a Jerusalén y la edifique, y los vecinos de los que se queden, que los ayuden con plata, oro, bienes y ganado Esdras 1:1-4. Con esas mismas palabras termina el segundo libro de Crónicas 2 Crónicas 36:22-23. Ver Jeremías y exilio.
Se ponen en marcha los jefes de familia de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas. Ciro saca los utensilios del templo que Nabucodonosor había llevado a la casa de sus dioses y los entrega, contados uno por uno por su tesorero Mitrídates, a Sesbasar, príncipe de Judá: cinco mil cuatrocientos objetos de oro y plata, que suben con los desterrados de Babilonia a Jerusalén Esdras 1:5-11. Ver templo.
La reconstrucción del templo se detiene y se encuentra el decreto en Ecbatana
Esdras 3:7—6:5 Leer esta escena aparte →Con el permiso de Ciro, los que vuelven pagan a canteros y carpinteros, y a sidonios y tirios para que traigan cedro del Líbano por mar hasta Jope Esdras 3:7. Cuando los habitantes de la región se ofrecen a ayudar, Zorobabel y Josué los rechazan: lo construirán solos, como mandó el rey Ciro. Desde entonces, los vecinos estorban la obra y sobornan a consejeros contra ellos durante todo el reinado de Ciro y hasta el de Darío Esdras 4:3-5. Ver los samaritanos.
Años después, ya con Darío en el trono, los judíos alegan ante el gobernador persa que tenían un decreto de Ciro, y el gobernador escribe al rey para que lo comprueben en los archivos Esdras 5:13-17. El documento aparece en Ecbatana, la antigua capital de los medos: en el primer año de su reinado, Ciro ordenó reconstruir la casa de Dios en Jerusalén, pagar los gastos del tesoro real y devolver los utensilios Esdras 6:2-5. Con ese apoyo, el templo se termina en tiempos de Darío, animado por los profetas Hageo y Zacarías Esdras 6:14-15. Ver Hageo y Zacarías.
Su papel dentro de la Biblia
Ciro es el rey extranjero que cierra el destierro de Babilonia y abre la época del segundo templo. En la Biblia hebrea, Crónicas es el último libro, y su última frase es el decreto de Ciro: «Quien de vosotros haya de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba» 2 Crónicas 36:23. Daniel lo usa también como marca de tiempo: el profeta sigue en Babilonia hasta el primer año de Ciro, y su última visión está fechada en el tercer año de su reinado Daniel 1:21 Daniel 10:1.
Cómo lo recuerdan después
Isaías lo nombra dos veces. Dios dice de Ciro que es su pastor y que cumplirá todo lo que él quiere, diciendo a Jerusalén que será edificada y al templo que se pondrán sus cimientos Isaías 44:28. Y le habla directamente: «Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha», para sujetar naciones delante de él; lo llama por su nombre, por amor a Jacob su siervo, «aunque no me conociste» Isaías 45:1-4. Ciro reconstruirá la ciudad y dejará ir a los cautivos sin precio ni recompensa Isaías 45:13. Ver Isaías y Mesías.