Edom es el hermano. Todo lo que la Biblia dice de este pueblo pasa por esa relación: Esaú y Jacob, gemelos que ya pelean en el vientre de su madre Génesis 25:22-23, se convierten en dos naciones vecinas que nunca dejan de disputarse. Pero los edomitas tienen también su propia historia: un reino de montaña, rico en cobre y en rutas comerciales, que sobrevivió a Israel, cambió de tierra y acabó dando a Judea su rey más famoso.
El nombre de los edomitas
‘Ĕdôm significa «rojo» y viene de la misma raíz que ‘ādōm, «rojo». Génesis juega con la palabra dos veces: Esaú nace rojizo y velludo, y vende su primogenitura por un guiso rojo; de ahí, dice el texto, le viene el nombre Génesis 25:25-30. Es probable que el nombre del territorio se deba en realidad al color de la arenisca de sus montañas, la misma roca roja de la Petra de siglos después. La región se llama también Seír Génesis 36:8; en griego, el pueblo pasó a llamarse idumeo y su tierra, Idumea.
Origen de los edomitas
Génesis lo dice sin rodeos: Esaú es Edom Génesis 36:1. Sobre su llegada a Seír hay dos noticias: cuando Jacob vuelve, Esaú ya vive allí Génesis 32:3, y más adelante se instala en las montañas de Seír porque los ganados de los dos hermanos no cabían juntos Génesis 36:6-9. El mismo capítulo recoge los jefes de sus clanes y una lista de reyes que gobernaron en Edom antes de que Israel tuviera rey Génesis 36:31, y menciona a los horeos, la población anterior de Seír, emparentada con la familia de Esaú Génesis 36:12, Génesis 36:20-22. Deuteronomio, en cambio, dice que los hijos de Esaú los destruyeron y habitaron en su lugar Deuteronomio 2:12, Deuteronomio 2:22.
Cómo vivían los edomitas
Edom era tierra seca y montañosa, con poca agricultura. Su riqueza estaba en dos cosas.
El cobre. En el Arabá, la depresión que separa Edom del Neguev, hay grandes yacimientos de cobre.
El comercio. Por Edom pasaba el Camino Real, que unía Damasco con el golfo de Aqaba, y desde el golfo salían las rutas hacia Arabia. Controlar Edom era controlar ese paso, y por eso Israel y Judá lo disputaron tantas veces.
Tenían fama de sabios. Jeremías pregunta si ya no hay sabiduría en Temán, una de sus regiones Jeremías 49:7, y Elifaz, uno de los amigos de Job, es temanita Job 2:11.
Edom e Israel
Edom niega el paso a Israel por el Camino Real
Cuando Israel, después de Cades, pide permiso para atravesar Edom por el Camino Real, Moisés apela al parentesco: así dice tu hermano Israel. Edom se niega y sale con su ejército, e Israel da un rodeo Números 20:14-21. Aun así, Deuteronomio manda respetar esa tierra, porque Dios se la ha dado a Esaú Deuteronomio 2:4-5, y no aborrecer al edomita, porque es hermano Deuteronomio 23:7.
Saúl, David y Salomón: Edom sometido y rebelde
Saúl lucha contra Edom 1 Samuel 14:47, y David lo somete y pone guarniciones en todo el territorio 2 Samuel 8:14. El control de Edom daba a Judá acceso al golfo de Aqaba, donde Salomón tiene sus naves 1 Reyes 9:26. En tiempos de Joram, Edom se rebela y se da un rey propio 2 Reyes 8:20-22. Amasías lo vence en el valle de la Sal 2 Reyes 14:7, y en tiempos de Acaz, cuando Rezín de Siria arrebata Elat a Judá, los edomitas se instalan allí 2 Reyes 16:6. La frontera cambia de manos una y otra vez.
Edom en la caída de Jerusalén y la profecía de Abdías
Lo que más pesa en la memoria de Israel es la conducta de Edom en 587/586 a.C., cuando Babilonia destruye Jerusalén. El salmo 137 recuerda que los edomitas gritaban «arrasadla» Salmos 137:7. El libro de Abdías, el más breve del Antiguo Testamento, está dedicado entero a Edom: le reprocha haber mirado, haberse alegrado, haber saqueado y haber entregado a los que huían, siendo hermano Abdías 1:10-14. Jeremías y Ezequiel también tienen oráculos contra Edom (Jeremías 49:7-22, Ezequiel 25:12-14).
El fin de los edomitas
El reino de Edom cae poco después que Judá: el último rey edomita conocido desaparece con las campañas de Babilonia en el siglo VI a.C., y Malaquías ya habla de las montañas de Esaú asoladas Malaquías 1:3-4. Pero el pueblo no desaparece: se desplaza.
En el Nuevo Testamento, Idumea aparece entre las regiones de donde venía gente a escuchar a Jesús Marcos 3:7-8. El pueblo del hermano de Jacob termina así dentro del pueblo de Jacob, y uno de sus descendientes en el trono de Jerusalén.