Judá es la tribu que sobrevivió a todas las demás. Salió del desierto como la más numerosa, recibió el territorio más grande del sur, dio a Israel su dinastía real con David y, cuando las tribus del norte se perdieron con la deportación asiria, siguió en pie siglo y medio más. Por eso su nombre acabó designando a todo el pueblo: de «Judá» vienen «judío» y «judaísmo».
El nombre de la tribu de Judá
Yəhûdāh se explica en Génesis con el verbo yādāh, «alabar»: al nacer su cuarto hijo, Lea dice «esta vez alabaré a Yahvé», y por eso lo llama Judá Génesis 29:35. Jacob vuelve sobre la misma palabra al bendecirlo: Judá, te alabarán tus hermanos Génesis 49:8. El gentilicio hebreo yəhûdî designó primero a los de Judá y, después del exilio, a todo el pueblo: es el origen de «judío».
Origen de la tribu de Judá
Judá es el cuarto hijo de Jacob y Lea Génesis 29:35. En la historia de José pasa de ser quien propone venderlo Génesis 37:26-27 a ser quien se ofrece como esclavo en lugar de Benjamín Génesis 44:18-34, el discurso que hace que José se dé a conocer. Su historia con Tamar, en la que reconoce que ella es más justa que él Génesis 38:26, da origen a sus clanes: Fares y Zera nacen de esa unión Génesis 38:27-30, y de Fares descenderá David Rut 4:18-22.
En la bendición de Jacob, Judá es un cachorro de león y recibe una promesa de realeza: no se quitará el cetro de Judá hasta que venga Siloh Génesis 49:9-10.
Cómo se organizaba la tribu de Judá
Una tribu grande. En el primer censo del desierto, Judá cuenta 74.600 hombres de guerra, la cifra más alta de todas Números 1:26-27. Acampa al este del tabernáculo, frente a la entrada, encabezando a Isacar y Zabulón, y marcha la primera Números 2:3-9. Su jefe es Naasón, antepasado de David Números 1:7, y de Judá son también Caleb, uno de los dos exploradores fieles Números 13:6, y Bezaleel, el artesano del tabernáculo Éxodo 31:2-5.
Clanes. Sus clanes llevan el nombre de los hijos de Judá: Sela, Fares y Zera Números 26:20. Con el tiempo absorbe a grupos de otros orígenes, como los calebitas (Caleb, contado en Judá, es llamado también «cenezeo» Números 32:12) y los queneos Jueces 1:16, y la tribu de Simeón, que recibe sus ciudades dentro del territorio de Judá Josué 19:1.
Su tierra. Recibe el territorio más extenso del sur Josué 15:1-12, con cuatro zonas muy distintas que Josué enumera: el Neguev, la Sefela, la montaña y el desierto junto al mar Muerto Josué 15:21-62. Sus ciudades principales son Hebrón y Belén. Era tierra de pastoreo, olivos y viñas: Jacob habla de un Judá que ata su asno a la vid Génesis 49:11.
Historia de la tribu de Judá
En los jueces. Judá es la primera en subir contra los cananeos Jueces 1:1-2, y el primer juez, Otoniel, es hermano menor de Caleb Jueces 3:9. Pero la tribu apenas participa en las guerras del norte: el cántico de Débora ni siquiera la menciona, y los hombres de Judá entregan a Sansón a los filisteos Jueces 15:11-13.
David. Todo cambia con un pastor de Belén de Judá. Samuel unge a David entre los hijos de Isaí 1 Samuel 16:1, y a la muerte de Saúl los hombres de Judá lo ungen rey en Hebrón, donde reina siete años y medio antes de reinar sobre todo Israel 2 Samuel 2:4, 2 Samuel 5:5.
El reino de Judá. Cuando el reino se divide, solo Judá (con Benjamín) sigue a la casa de David 1 Reyes 12:20. El reino del sur dura hasta 587/586 a.C., con reyes de la misma dinastía, salvo los seis años de Atalía 2 Reyes 11:1-3, y sobrevive a la caída del reino del norte. Babilonia destruye Jerusalén y deporta a buena parte de la población 2 Reyes 25:21.
El regreso. Con el edicto de Ciro vuelven los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín Esdras 1:5. Desde entonces, los descendientes de Judá, con los de Benjamín y Leví que se les unen, son el pueblo que la historia conoce como judíos.
La rivalidad de Judá con las tribus del norte
La relación de Judá con las tribus del norte fue siempre tensa. Tras la muerte de Saúl, Judá y el resto de Israel tienen reyes distintos durante años 2 Samuel 2:8-11; la rebelión de Sabá empieza con un grito contra David: no tenemos parte en David 2 Samuel 20:1, el mismo que se oirá en la división del reino 1 Reyes 12:16. Los profetas, en cambio, anuncian el día en que Judá e Israel volverán a ser un solo pueblo Ezequiel 37:16-22.
El reino de Judá
La división. Cuando las tribus del norte rompen con Roboam en Siquem, solo Judá sigue a la casa de David 1 Reyes 12:20, con Benjamín a su lado 1 Reyes 12:21 (ver La división del reino). Desde entonces «Judá» es el nombre de un reino, con capital en Jerusalén. El profeta Ahías lo había explicado así: a la casa de David le queda una tribu para que David tenga «lámpara todos los días» en Jerusalén 1 Reyes 11:36.
Una sola dinastía. Mientras el reino del norte cambió de dinastía varias veces por golpes de Estado, en Judá reinaron descendientes de David durante unos tres siglos y medio, con la sola interrupción de Atalía, como había prometido el profeta Natán 2 Samuel 7:16. Judá era más pequeño, más pobre y más apartado de las grandes rutas, pero también más estable.
El reino que quedó. Cuando Asiria destruye Samaria en el 722 a.C., Judá se queda solo. Sobrevive por poco: en tiempos de Ezequías, Senaquerib toma todas las ciudades fortificadas de Judá, pero no Jerusalén 2 Reyes 18:13-14 2 Reyes 19:35-36. Un siglo después, el rey Josías extiende su reforma religiosa hasta Bet-el, el antiguo santuario del norte 2 Reyes 23:15.
Exilio y regreso. Babilonia toma Jerusalén en el 587/586 a.C., quema el templo y deporta a buena parte de la población 2 Reyes 25:8-11. Cuando Ciro de Persia permite el regreso, vuelven «los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín», con los sacerdotes y los levitas Esdras 1:5. A partir de entonces, yehudi —«judaíta», «judío»— designa a todos los que pertenecen a ese pueblo, sea cual sea su tribu: el benjamita Mardoqueo es llamado «judío» Ester 2:5.
Qué fue de Judá
La tribu de Judá no terminó: se convirtió en el pueblo judío. En el Nuevo Testamento, las genealogías de Jesús pasan por Judá y por Fares Mateo 1:2-3, la carta a los Hebreos recuerda que el Señor procede de Judá Hebreos 7:14, y el Apocalipsis retoma la imagen de la bendición de Jacob: el León de la tribu de Judá ha vencido Apocalipsis 5:5.