Asiria es el primer gran imperio que la Biblia muestra por dentro de la historia de Israel. Durante siglo y medio fue la potencia que decidía quién reinaba en Samaria y en Jerusalén, cuánto pagaban y qué pasaba si dejaban de pagar. Pero antes de ser el terror de sus vecinos, Asiria fue durante más de mil años un reino de mercaderes a orillas del Tigris, y su caída fue tan rápida que sorprendió a todo el Oriente.
El nombre de los asirios
En hebreo, ‘Aššûr nombra a la vez el país, el pueblo y su antepasado en la Tabla de las naciones Génesis 10:22. El nombre viene de Asur, la ciudad a orillas del Tigris que fue su primera capital, y del dios del mismo nombre, el dios nacional, del que el rey se consideraba representante. El gentilicio hebreo es ‘aššûrî.
Origen de los asirios
Génesis cuenta a Asur entre los hijos de Sem y relaciona la fundación de Nínive con Nimrod Génesis 10:11-12, aunque el hebreo admite otra lectura: que fue Asur quien salió de esa tierra y edificó Nínive. Es una forma de situar a Asiria en el mapa de los pueblos, no una crónica.
Cómo se organizaban los asirios
El rey de Asiria era el vicario del dios Asur, y la guerra se presentaba como su mandato. El imperio se sostenía con un ejército permanente, provincias gobernadas por funcionarios, un sistema de caminos y mensajeros y el tributo de los reinos vasallos. Las capitales se sucedieron: Asur, Cala (Nimrud), Dur-Sharrukin y, bajo Senaquerib, Nínive, a la que Jonás llama «ciudad grande» Jonás 3:3.
Su arma política más temida era la deportación: trasladar poblaciones enteras de una punta a otra del imperio para romper su resistencia. Es lo que hicieron con Israel y lo que explica el origen de los samaritanos. El Rabsaces lo dice sin rodeos ante Jerusalén: si se rinden, el rey los llevará a una tierra como la suya 2 Reyes 18:31-32.
Asirios e Israel
Menahem y Acaz pagan tributo a Tiglat-pileser
Los asirios entran en el relato cobrando. Menahem de Israel paga a Pul (Tiglat-pileser III) mil talentos de plata para que lo confirme en el trono, y reúne el dinero con un impuesto a los hombres ricos 2 Reyes 15:19-20. Poco después, Acaz de Judá pide ayuda a Asiria contra Damasco e Israel, y paga con el tesoro del templo 2 Reyes 16:7-9.
La caída de Samaria en 722 a.C.
Oseas, el último rey de Israel, deja de pagar y busca apoyo en Egipto. Salmanasar V sitia Samaria tres años. La ciudad cae en 722 a.C. y los israelitas son llevados a Asiria y asentados en Halah, junto al Habor y en las ciudades de los medos 2 Reyes 17:5-6. El capítulo dedica después una larga reflexión a explicar la caída como castigo por la idolatría 2 Reyes 17:7-18. Asiria trae a Samaria gente de Babilonia, Cuta, Ava, Hamat y Sefarvaim 2 Reyes 17:24, y de la mezcla sale, según este relato, la población que después se llamará samaritana 2 Reyes 17:29-33.
Senaquerib sitia Jerusalén en tiempos de Ezequías
En 701 a.C., Senaquerib invade Judá y toma sus ciudades fortificadas. Ezequías paga un tributo enorme 2 Reyes 18:13-16, pero el rey asirio envía igualmente a su Rabsaces a exigir la rendición ante los muros 2 Reyes 18:17-35. Isaías anuncia que el asirio no entrará en la ciudad. Esa noche, dice el texto, el ángel de Yahvé hiere a ciento ochenta y cinco mil en el campamento, y Senaquerib vuelve a Nínive 2 Reyes 19:35-36, donde lo matan sus propios hijos 2 Reyes 19:37.
Judá sigue siendo vasallo. Según Crónicas, los capitanes del rey de Asiria llevan a Manasés, el hijo de Ezequías, encadenado a Babilonia 2 Crónicas 33:11.
Asiria en Isaías y en Jonás
Para Isaías, Asiria es la vara con la que Dios castiga a su pueblo, aunque el propio rey asirio no lo sepa y solo piense en conquistar; por eso también será juzgado Isaías 10:5-7. El libro de Jonás presenta el caso contrario: el profeta es enviado a predicar en Nínive, la ciudad se arrepiente y Dios la perdona Jonás 3:5-10. Jonás se enfada precisamente por eso, y el libro termina con una pregunta de Dios sobre su compasión hacia la gran ciudad Jonás 4:11.
El fin de los asirios
El final de Asiria fue asombrosamente rápido. Pocos años después de la muerte de Asurbanipal (hacia 631–627 a.C.; la fecha se discute), el imperio se desintegra. Babilonios y medos toman Asur en 614 a.C. y Nínive en 612 a.C.; el último rey asirio resiste en Harán hasta 609 a.C. Según las crónicas babilonias, el faraón Necao subió en ayuda de Asiria; 2 Reyes dice que subió «contra el rey de Asiria», y es en esa marcha cuando mata a Josías en Meguido 2 Reyes 23:29. La preposición hebrea admite las dos lecturas. Nahúm dedica su libro entero a la caída de Nínive Nahúm 3:7, y Sofonías anuncia que quedará convertida en desierto Sofonías 2:13-15.