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Muerte

También: Morir · Muertos · Segunda muerte · Muerte segunda · Dormir con sus padres · Reunido a su pueblo · Thánatos · Mavet

El fin de la vida humana, que la Biblia no presenta como algo simplemente natural, sino ligado a la ruptura con Dios desde el Génesis. En el Antiguo Testamento el muerto baja al Seol; el Nuevo anuncia que Cristo ha vencido la muerte y que «el postrer enemigo que será destruido es la muerte» (1 Corintios 15:26).

En la Biblia

Además de la muerte física, la Biblia habla de una muerte en sentido amplio: estar separado de Dios. Pablo dice que los efesios estaban «muertos en vuestros delitos y pecados» (Efesios 2:1), y el Apocalipsis habla de una «muerte segunda» tras el juicio (Apocalipsis 20:14).

Etimología

En hebreo, מָוֶת māwet; en griego, thánatos. La Biblia usa a menudo eufemismos: «dormir con sus padres», «ser reunido a su pueblo», «expirar». El Nuevo Testamento llama «dormir» a la muerte de los creyentes (1 Tesalonicenses 4:13), de donde viene «cementerio», del griego koimētḗrion, «dormitorio».

Polvo eres

El primer aviso de la Biblia sobre la muerte va unido a un mandamiento: «el día que de él comieres, ciertamente morirás» Génesis 2:17. Tras la desobediencia, la sentencia es: «polvo eres, y al polvo volverás» Génesis 3:19. Desde entonces la muerte es el horizonte de toda vida humana. El Salmo 90 la contempla sin rodeos —«Los días de nuestra edad son setenta años»— y saca una conclusión práctica: «Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» Salmos 90:10-12.

Morir en el antiguo Israel

El ideal era morir «en buena vejez», rodeado de los hijos, y ser enterrado con la familia. De Abraham se dice que «expiró, y murió en buena vejez… y fue unido a su pueblo» Génesis 25:8. El muerto bajaba al Seol, un lugar de sombras donde, según varios salmos, no se alaba a Dios Salmos 6:5. La muerte hacía impuro al que tocaba un cadáver Números 19:11, y el luto tenía sus ritos. La esperanza clara en una resurrección aparece en los textos más tardíos, como Daniel 12:2.

La muerte vencida

Pablo une muerte y pecado: «la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» Romanos 6:23. Para el Nuevo Testamento, la resurrección de Jesús es el principio del fin de la muerte. Pablo la llama «el postrer enemigo» 1 Corintios 15:26 y se burla de ella con palabras de Oseas: «¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?» 1 Corintios 15:54-57. La Biblia termina con la promesa de un mundo donde «ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor» Apocalipsis 21:4.

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