Roboam rechaza en Siquem la petición de aligerar el yugo
1 Reyes 12:1-15 Leer esta escena aparte →Muerto Salomón, su hijo Roboam va a Siquem, porque todo Israel se ha reunido allí para hacerlo rey 1 Reyes 11:43 1 Reyes 12:1. Las tribus le presentan una petición: tu padre agravó nuestro yugo; disminuye tú la dura servidumbre, y te serviremos. Roboam pide tres días 1 Reyes 12:3-5. Ver Siquem.
Consulta primero a los ancianos que habían servido a su padre, y ellos le aconsejan: «Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre». Roboam desecha el consejo y pregunta a los jóvenes que se habían criado con él 1 Reyes 12:6-9. Ellos le dictan la respuesta: «El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre… mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones». Al tercer día, Roboam la repite palabra por palabra 1 Reyes 12:10-14.
El narrador añade su explicación: el rey no oyó al pueblo «porque era designio de Jehová», para que se cumpliera lo que el profeta Ahías había dicho a Jeroboam 1 Reyes 12:15. La historia completa de la ruptura está en la división del reino.
Las diez tribus se separan y Roboam huye a Jerusalén
1 Reyes 12:16-24 Leer esta escena aparte →La respuesta de Israel es el grito de la ruptura: «¿Qué parte tenemos nosotros con David?… ¡Israel, a tus tiendas!». Roboam envía a Adoram, el encargado de los tributos, y lo matan a pedradas; el rey sube a toda prisa a su carro y huye a Jerusalén. Las tribus del norte proclaman rey a Jeroboam; solo Judá sigue a la casa de David 1 Reyes 12:16-20. Ver Jeroboam.
Roboam reúne a ciento ochenta mil guerreros de Judá y Benjamín para recuperar el reino. Pero la palabra de Dios llega al profeta Semaías: «No vayáis, ni peleéis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa, porque esto lo he hecho yo». Lo escuchan y se vuelven 1 Reyes 12:21-24. Aun así, el narrador resume el reinado con otra frase: «Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los días» 1 Reyes 14:30. Ver la tribu de Judá y la tribu de Benjamín.
Roboam fortifica las ciudades de Judá
2 Crónicas 11:5-23 Leer esta escena aparte →Crónicas, que se interesa sobre todo por Judá, cuenta lo que hizo Roboam después: fortificó quince ciudades, entre ellas Belén, Tecoa, Adulam, Laquis, Azeca y Hebrón, y puso en ellas jefes, provisiones de comida, aceite y vino, escudos y lanzas 2 Crónicas 11:5-12. Ver Laquis y Adulam.
Los sacerdotes y levitas del norte, apartados por Jeroboam del culto, se pasan a Judá con todos los que buscaban a Dios, y fortalecen el reino de Roboam durante tres años 2 Crónicas 11:13-17. Roboam toma dieciocho mujeres y sesenta concubinas y tiene veintiocho hijos y sesenta hijas. Su preferida es Maaca, de la familia de Absalón, y nombra heredero a su hijo Abías; a los demás los reparte con prudencia por las ciudades fortificadas 2 Crónicas 11:18-23.
Sisac, rey de Egipto, saquea los tesoros del templo
1 Reyes 14:21-28 Leer esta escena aparte →Reyes juzga el reinado con dureza: Judá hizo lo malo, más que sus padres. Se edificaron lugares altos, estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto y bajo todo árbol frondoso, y hubo prostitución sagrada en la tierra, según las abominaciones de las naciones expulsadas de Canaán 1 Reyes 14:22-24. Ver lugares altos.
En el quinto año de Roboam, Sisac, rey de Egipto, sube contra Jerusalén y toma los tesoros de la casa de Jehová y del palacio, y los escudos de oro que había hecho Salomón. Roboam hace en su lugar escudos de bronce y los confía a la guardia de la puerta, que los saca solo cuando el rey va al templo 1 Reyes 14:25-28. Ver Egipto y los egipcios.
Crónicas añade que, antes de la invasión, Roboam y su pueblo habían dejado la ley de Jehová. El profeta Semaías les anuncia que Dios los ha abandonado en manos de Sisac; el rey y los príncipes se humillan, y Dios responde que no los destruirá, pero que serán siervos de Sisac «para que sepan lo que es servirme a mí, y qué es servir a los reinos de las naciones» 2 Crónicas 12:1-8.
Roboam muere después de diecisiete años de reinado y es sepultado en la ciudad de David. Lo sucede su hijo Abías 1 Reyes 14:21 1 Reyes 14:31.
Su papel dentro de la Biblia
Roboam es el rey con el que se rompe la unidad de Israel. El relato lo presenta a la vez como responsable —por desoír a los ancianos— y como instrumento de un juicio anunciado contra la idolatría de Salomón. Con él empieza la historia separada del reino de Judá, que conservará la dinastía de David durante más de tres siglos, hasta la caída de Jerusalén. Mateo lo incluye en la genealogía de Jesús: «Salomón engendró a Roboam» Mateo 1:7.