Un sábado, los discípulos de Jesús arrancan espigas al pasar por unos sembrados, y los fariseos lo consideran trabajo prohibido en sábado. Jesús responde con el episodio de Nob: ¿no han leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad y hambre, cómo entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, que solo era lícito comer a los sacerdotes, y dio también a los que estaban con él? Marcos 2:23-26. Y concluye: «El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo» Marcos 2:27-28.
Mateo añade otro argumento del mismo terreno: los sacerdotes, en el templo, profanan el sábado con su trabajo y son sin culpa; y cita a Oseas: «Misericordia quiero, y no sacrificio» Mateo 12:5-7. La mesa de los panes, que se renovaba precisamente cada sábado, se convierte en argumento sobre el sábado.
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