Cómo era el efod del sumo sacerdote
Éxodo 28:6-14 Leer esta escena aparte →En la lista de las ofrendas para el santuario ya figuran las piedras de ónice y de engaste «para el efod y para el pectoral» Éxodo 25:7. Cuando Dios enumera las vestiduras sagradas de Aarón, el efod aparece entre el pectoral y el manto Éxodo 28:4, y es la pieza a la que irá sujeto el pectoral. Se hará de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, «de obra primorosa» Éxodo 28:6, con dos hombreras que se unen por sus dos extremos Éxodo 28:7 y un cinto del mismo tejido y la misma labor Éxodo 28:8.
Sobre las hombreras irán dos piedras de ónice engastadas en oro, con los nombres de los hijos de Israel grabados como se graba un sello: seis en una y seis en la otra, por orden de nacimiento Éxodo 28:9-11. Así Aarón llevará los nombres de las tribus «sobre sus dos hombros por memorial» delante de Jehová Éxodo 28:12. De los engastes salen dos cadenillas de oro puro torcidas como cordones Éxodo 28:13-14, que sujetan al efod el pectoral con las doce piedras.
El relato de la fabricación añade cómo se metía el oro en el tejido: batieron el oro en láminas delgadas y las cortaron en hilos para tejerlos entre el azul, la púrpura, el carmesí y el lino Éxodo 39:2-3. En la consagración, Moisés viste a Aarón con la túnica, el cinto y el manto, y encima le pone el efod y se lo ciñe con su cinto Levítico 8:7.
El efod de lino de Samuel, de los sacerdotes de Nob y de David
1 Samuel 2:18 Leer esta escena aparte →Fuera del Pentateuco aparece otro efod, más sencillo. En Silo, en los días del sacerdote Elí, el niño Samuel «ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino» 1 Samuel 2:18. Llevar el efod se cuenta entre lo que define al sacerdote: el varón de Dios que reprende a Elí le recuerda que Dios escogió a su casa para ofrecer sobre el altar, quemar incienso y «llevar efod» delante de él 1 Samuel 2:28.
Cuando Saúl manda matar a los sacerdotes de Nob, el texto los cuenta por su ropa: ochenta y cinco hombres «que vestían efod de lino» 1 Samuel 22:18. Y cuando David sube el arca a Jerusalén, danza con toda su fuerza delante de Jehová «vestido con un efod de lino» 2 Samuel 6:14; Crónicas añade que llevaba además un manto de lino fino, como los levitas y los cantores 1 Crónicas 15:27.
«Trae el efod»: David consulta a Dios por medio de Abiatar
1 Samuel 23:6-12 Leer esta escena aparte →En otros relatos el efod no se viste: se lleva en la mano y se «trae». Cuando Abiatar, el único hijo de Ahimelec que escapa de la matanza de Nob 1 Samuel 22:20, huye junto a David a Keila, baja «con el efod en su mano» 1 Samuel 23:6. Poco después David sabe que Saúl trama contra él y dice al sacerdote: «Trae el efod» 1 Samuel 23:9. Entonces pregunta a Dios dos cosas: si Saúl bajará a Keila y si los de la ciudad lo entregarán. Las dos respuestas son un «sí» 1 Samuel 23:10-12, y David sale de la ciudad con sus hombres 1 Samuel 23:13.
La escena se repite en Siclag, cuando los amalecitas han quemado la ciudad y se han llevado cautivos a las mujeres, los hijos y las hijas 1 Samuel 30:1-3. David pide a Abiatar que le acerque el efod y pregunta si debe perseguir a la banda. La respuesta es «Síguelos» 1 Samuel 30:7-8.
El efod de oro de Gedeón en Ofra
Jueces 8:24-27 Leer esta escena aparte →Después de vencer a los madianitas, Gedeón rechaza ser rey, pero pide a cada soldado los zarcillos de oro del botín, porque los vencidos eran ismaelitas y los llevaban Jueces 8:22-24. Extienden un manto y cada uno echa allí los suyos; el oro pesa mil setecientos siclos, sin contar los adornos, los collares, los vestidos de púrpura de los reyes de Madián y los collares de los camellos Jueces 8:25-26.
Con ese oro Gedeón hace un efod y lo pone en su ciudad, Ofra. El juicio del narrador es inmediato: «todo Israel se prostituyó tras de ese efod en aquel lugar; y fue tropezadero a Gedeón y a su casa» Jueces 8:27. El objeto con que se buscaba la voluntad de Dios se convierte en el centro de un culto paralelo.
El efod de Micaía y el santuario de la tribu de Dan
Jueces 17:5 Leer esta escena aparte →En la época en que «no había rey en Israel», un hombre de los montes de Efraín llamado Micaía tiene en su casa un santuario, hace un efod y terafines, y consagra a uno de sus hijos como sacerdote Jueces 17:5-6. Después toma como sacerdote a un joven levita Jueces 17:10-12. Cuando los espías de la tribu de Dan pasan por allí buscando tierra, el levita les consulta a Dios y les anuncia que el viaje irá bien Jueces 18:5-6.
Al volver con seiscientos hombres armados, los danitas entran en la casa de Micaía y se llevan la imagen, el efod y los terafines; al levita le ofrecen ser sacerdote de una tribu entera en lugar del de una sola casa, y él se va con ellos llevando el efod Jueces 18:14-20. En Dan instalan la imagen y un sacerdocio propio, que dura «todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo» Jueces 18:30-31.
«Sin efod y sin terafines»: el efod en Oseas
Oseas 3:4 Leer esta escena aparte →En el orden de la Biblia, la última mención del efod está en el profeta Oseas, en el siglo VIII a.C. Anuncia que los hijos de Israel estarán muchos días sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, «sin efod y sin terafines» Oseas 3:4, y que después volverán a buscar a Jehová su Dios y a David su rey Oseas 3:5.
La lista mezcla lo legítimo y lo prohibido —el rey y el sacrificio junto a la estatua y los terafines—, y el efod está en medio. Lo que anuncia el profeta es que todo eso, lo bueno y lo malo, desaparecerá durante un tiempo.