Jerusalén no fue israelita desde el principio. Durante siglos, según el relato, fue la ciudad de los jebuseos: una fortaleza pequeña en la montaña, sobre un manantial, que las tribus no consiguieron tomar. Los jebuseos son un pueblo del que se sabe poco, pero su historia es la de la ciudad más importante de la Biblia antes de que fuera de David.
El nombre de los jebuseos
En hebreo, Yəbûsî es el gentilicio de Yəbûs, Jebús, el nombre que la Biblia da a Jerusalén antes de David Jueces 19:10; Crónicas lo repite: Jerusalén, que es Jebús 1 Crónicas 11:4. El sentido de la palabra no se conoce. Como ningún texto de fuera de la Biblia llama «Jebús» a la ciudad, muchos especialistas piensan que el nombre de la ciudad se formó a partir del nombre del pueblo, y no al revés.
Origen de los jebuseos
Génesis cuenta al jebuseo entre los descendientes de Canaán Génesis 10:15-16, y lo incluye en todas las listas de los pueblos de la tierra Deuteronomio 7:1. Los exploradores lo sitúan en la montaña, con heteos y amorreos Números 13:29. De dónde venían realmente no se sabe.
La Jerusalén jebusea: una fortaleza junto al Guihón
La Jerusalén jebusea ocupaba solo la colina sudeste de la ciudad actual, una loma estrecha con barrancos a los lados, y dependía del manantial de Guihón, al pie de su ladera. Era pequeña, pero muy fácil de defender. Esa posición explica su historia: una ciudad-estado que nadie pudo tomar durante generaciones y que, por eso mismo, quedó fuera de los territorios de las tribus.
Los jebuseos tenían rey. Adonisedec, rey de Jerusalén, encabeza la coalición de cinco reyes contra Gabaón Josué 10:1-5. Siglos antes, Génesis presenta a Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, que bendice a Abram Génesis 14:18-20; el salmo 76 identifica Salem con Sion Salmos 76:2. El texto no llama jebuseo a Melquisedec, pero muchos lectores han visto en él un rey de la ciudad anterior a Israel.
Jebuseos e Israel
Los jebuseos resisten en Jerusalén
Josué derrota al rey de Jerusalén, pero la ciudad no cae. El libro de Josué anota que Judá no pudo expulsar a los jebuseos de Jerusalén Josué 15:63, y Jueces dice lo mismo de Benjamín Jueces 1:21. La frontera entre las dos tribus pasa justo al pie de la ciudad jebusea Josué 18:16, que queda como un enclave extranjero entre ellas.
La ciudad sigue siendo extranjera mucho después. En el relato del levita y su concubina, el criado propone pasar la noche en Jebús y el levita se niega a dormir en una ciudad de extranjeros que no son de Israel Jueces 19:10-12.
David toma la fortaleza de Sion
Recién ungido rey de todo Israel, David marcha contra Jerusalén. Los jebuseos se burlan de él: le dicen que para rechazarlo bastarían los ciegos y los cojos. David toma la fortaleza de Sion y la llama Ciudad de David 2 Samuel 5:6-9. La elección tiene lógica: una ciudad que no pertenecía a ninguna tribu podía ser la capital de todas.
La era de Arauna el jebuseo, solar del templo
Los jebuseos no desaparecen con la conquista: siguen viviendo en la ciudad. Al final de 2 Samuel, cuando la peste se detiene junto a la era de Arauna el jebuseo, el profeta Gad manda a David levantar allí un altar. Arauna le ofrece la era, los bueyes y la leña, y David se niega a ofrecer a Dios algo que no le cueste nada, así que la compra 2 Samuel 24:18-24. Crónicas identifica ese lugar con el monte Moriah, donde Salomón construirá el templo 2 Crónicas 3:1.
El fin de los jebuseos
Salomón impone trabajos forzados a los descendientes de los jebuseos, junto a los de otros pueblos de Canaán 1 Reyes 9:20-21. Es la última noticia de ellos como grupo: a partir de ahí se funden con la población de Jerusalén y de Judá. Después del exilio, el nombre solo aparece en listas de pueblos antiguos con los que no había que mezclarse Esdras 9:1. Zacarías, al anunciar el futuro de los filisteos, dice que Ecrón será «como el jebuseo» Zacarías 9:7, es decir, un pueblo extranjero absorbido dentro de Judá, que es exactamente lo que les ocurrió a ellos.