Sarai, la mujer estéril de Abram, sale de Ur hacia Canaán
Génesis 11:27—12:5 Leer esta escena aparte →La genealogía de Taré presenta a Sarai con una frase que adelanta el problema de toda su historia: Abram la toma por mujer, «mas Sarai era estéril, y no tenía hijo» Génesis 11:29-30. Taré sale de Ur de los caldeos con su hijo, su nieto Lot y su nuera Sarai, rumbo a Canaán, y se detienen en Harán Génesis 11:31. De allí, a la palabra de Dios, Abram sigue con Sarai, Lot y todo lo que tenían hasta la tierra de Canaán Génesis 12:4-5. Ver Abraham, Ur y Harán.
Abram hace pasar a Sarai por su hermana en Egipto
Génesis 12:10-20 Leer esta escena aparte →Un hambre lleva a la familia a Egipto. Antes de entrar, Abram le pide a Sarai que diga que es su hermana: es mujer de hermoso aspecto, y teme que los egipcios lo maten para quedarse con ella Génesis 12:10-13. Así ocurre: los príncipes del faraón la alaban y la llevan a su casa, y a Abram le va bien por causa de ella: ovejas, vacas, asnos, siervos y camellos Génesis 12:14-16.
Jehová hiere al faraón y a su casa con grandes plagas «por causa de Sarai mujer de Abram». El faraón llama a Abram y le reprocha: «¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer?», y lo despide con su mujer y todo lo que tenía Génesis 12:17-20. Ver Egipto.
Sarai da a su esclava Agar a Abram y la hace huir
Génesis 16:1-6 Leer esta escena aparte →Diez años después de llegar a Canaán, Sarai sigue sin hijos. Tiene una esclava egipcia llamada Agar, y le propone a Abram: Jehová me ha hecho estéril; te ruego que te llegues a mi sierva, «quizá tendré hijos de ella». Abram acepta Génesis 16:1-3.
Agar concibe, y empieza a mirar con desprecio a su señora. Sarai se lo echa en cara a su marido: «Mi afrenta sea sobre ti… juzgue Jehová entre tú y yo». Abram le responde que la sierva está en su mano, y Sarai la trata con tanta dureza que Agar huye al desierto Génesis 16:4-6. Allí un ángel la encuentra y le manda volver; nacerá Ismael Génesis 16:7-15.
Dios cambia el nombre de Sarai a Sara
Génesis 17:15-21 Leer esta escena aparte →Cuando Abram tiene noventa y nueve años, Dios hace con él un pacto y le cambia el nombre a Abraham. También el de su mujer: no la llamarás Sarai, «mas Sara será su nombre». La bendeciré, te daré de ella un hijo, «vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella» Génesis 17:15-16. Abraham cae sobre su rostro y se ríe, pensando: ¿a hombre de cien años ha de nacer hijo, y Sara, ya de noventa, ha de concebir? Dios le confirma que su mujer le dará un hijo y que se llamará Isaac Génesis 17:17-19.
Sara se ríe tras la tienda en Mamre al oír que será madre
Génesis 18:1-15 Leer esta escena aparte →Junto al encinar de Mamre, Abraham recibe a tres visitantes, y Sara prepara panes con la mejor harina Génesis 18:1-8. Ellos preguntan dónde está Sara; está en la tienda. Uno anuncia que el año que viene Sara tendrá un hijo. Ella lo escucha a la puerta, a sus espaldas Génesis 18:9-10. El narrador recuerda que los dos eran viejos y que a Sara ya le había cesado la costumbre de las mujeres. Sara se ríe por dentro: «¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?» Génesis 18:11-12.
Jehová pregunta por qué se ha reído Sara: «¿Hay para Dios alguna cosa difícil?». Ella lo niega por miedo: «No me reí». La respuesta cierra la escena: «No es así, sino que te has reído» Génesis 18:13-15. Ver Hebrón.
Sara en casa de Abimelec, rey de Gerar
Génesis 20:1-18 Leer esta escena aparte →En Gerar, Abraham vuelve a decir de Sara que es su hermana, y Abimelec, rey de Gerar, la toma Génesis 20:1-2. Dios se le aparece en sueños y le advierte que ella es casada; Abimelec, que no la ha tocado, protesta su inocencia Génesis 20:3-7. Cuando pide explicaciones, Abraham se justifica: pensó que allí no había temor de Dios, y además no mintió del todo: «a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre» Génesis 20:11-12. Abimelec devuelve a Sara con ganado, siervos y mil monedas de plata «como un velo para los ojos» de todos los que están con ella Génesis 20:14-16. Ver Gerar.
Nace Isaac: «Dios me ha hecho reír»
Génesis 21:1-7 Leer esta escena aparte →«Visitó Jehová a Sara, como había dicho», y Sara concibe y da a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo anunciado Génesis 21:1-2. Abraham lo llama Isaac y lo circuncida a los ocho días; tiene cien años Génesis 21:3-5. Sara, que se había reído con incredulidad, convierte la risa en otra cosa: «Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos?» Génesis 21:6-7. Ver Isaac.
Sara pide expulsar a Agar y a Ismael
Génesis 21:8-14 Leer esta escena aparte →El día en que Isaac es destetado, Abraham da un gran banquete. Sara ve al hijo de Agar, la egipcia, burlándose, y le dice a Abraham: «Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo» Génesis 21:8-10. A Abraham le duele, porque Ismael también es su hijo. Pero Dios le dice que no le parezca grave: «En todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia», y promete que también del hijo de la sierva hará una nación Génesis 21:11-13. Abraham despide a Agar con pan y agua Génesis 21:14. Ver los ismaelitas y Beerseba.
Muerte de Sara y compra de la cueva de Macpela en Hebrón
Génesis 23:1-20 Leer esta escena aparte →Sara muere a los ciento veintisiete años en Quiriat-arba, que es Hebrón, y Abraham llora por ella Génesis 23:1-2. No tiene dónde enterrarla: es extranjero y forastero entre los heteos. Les pide una sepultura en propiedad, y tras una negociación cortés y minuciosa compra a Efrón la cueva de Macpela, con el campo y sus árboles, por cuatrocientos siclos de plata, ante testigos Génesis 23:3-18. Allí sepulta a Sara Génesis 23:19-20.
Su papel dentro de la Biblia
Sara es la madre de la promesa. Toda la historia de Abraham gira en torno a un hijo que Dios promete y que ella no puede dar, y el Génesis cuenta con franqueza sus reacciones: la solución de Agar, la dureza con su esclava, la risa incrédula, la negación y la alegría. Isaías la nombra junto a Abraham como raíz del pueblo: «Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz» Isaías 51:2.
Cómo la recuerdan después
El Nuevo Testamento la recuerda desde ángulos distintos. Pablo habla de «la esterilidad de la matriz de Sara» para subrayar que Abraham creyó contra toda esperanza Romanos 4:18-19, y en la carta a los Gálatas usa la historia de las dos mujeres de Abraham, la esclava y la libre, como alegoría de dos pactos Gálatas 4:22-26. La carta a los Hebreos la incluye entre los ejemplos de fe: «por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir» Hebreos 11:11. La primera carta de Pedro la propone como modelo a las mujeres casadas, porque «obedecía a Abraham, llamándole señor» 1 Pedro 3:6, la misma palabra que Sara había usado en la tienda.