Jonatán ataca la guarnición filistea de Geba
1 Samuel 13:1-7 Leer esta escena aparte →Saúl acaba de ser proclamado rey y forma un pequeño ejército permanente: dos mil hombres con él en Micmas y en el monte de Bet-el, y mil con su hijo Jonatán en Gabaa de Benjamín 1 Samuel 13:2. Jonatán ataca la guarnición de los filisteos que hay en Geba, y la noticia desata la guerra: los filisteos reúnen un ejército enorme, y muchos israelitas se esconden en cuevas y cisternas 1 Samuel 13:3-7. Ver Saúl y los filisteos.
Jonatán y su escudero suben al campamento filisteo de Micmas
1 Samuel 14:1-23 Leer esta escena aparte →Sin decir nada a su padre, Jonatán le propone a su escudero cruzar hasta la guarnición filistea, al otro lado de un desfiladero entre dos peñascos. Su razón es una frase de fe: «quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos» 1 Samuel 14:1-6. El escudero responde: «Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo» 1 Samuel 14:7.
Jonatán pone una señal: si los filisteos les dicen que esperen, se quedarán; si les dicen que suban, es que Dios los ha entregado. Los filisteos se burlan: «He aquí los hebreos, que salen de las cavernas», y los desafían a subir 1 Samuel 14:8-12. Jonatán trepa con manos y pies, y entre los dos matan a unos veinte hombres. Cunde el pánico, la tierra tiembla y el campamento filisteo se deshace; Saúl y el pueblo se suman a la persecución 1 Samuel 14:13-23. Ver Micmas.
Jonatán, condenado por el juramento de su padre y salvado por el pueblo
1 Samuel 14:24-46 Leer esta escena aparte →Saúl ha hecho jurar al pueblo que nadie comerá hasta la tarde, hasta que se haya vengado de sus enemigos. Jonatán no lo ha oído: moja la punta de su vara en un panal, come, y «sus ojos fueron aclarados». Cuando le cuentan el juramento, responde sin rodeos: «Mi padre ha turbado el país», porque el pueblo, hambriento, habría vencido más 1 Samuel 14:24-30.
Esa noche Dios no responde a Saúl, y el rey echa suertes para saber quién ha pecado. La suerte cae sobre Jonatán, que confiesa y acepta: «Aquí estoy; ¿he de morir?». Saúl jura que morirá. El pueblo se interpone: «¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta gran salvación en Israel? No será así», y lo libra 1 Samuel 14:36-45.
El alma de Jonatán queda ligada a la de David
1 Samuel 18:1-4 Leer esta escena aparte →Después de la victoria sobre Goliat, cuando David termina de hablar con Saúl, «el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo». Hacen un pacto, y Jonatán se quita el manto y se lo da a David, con su ropa, su espada, su arco y su cinturón 1 Samuel 18:1-4. Ver David.
Jonatán defiende a David ante Saúl y lo avisa con las flechas
1 Samuel 19:1—20:42 Leer esta escena aparte →Saúl ordena a Jonatán y a sus siervos que maten a David. Jonatán avisa a su amigo y habla bien de él a su padre: ¿por qué pecar contra sangre inocente? Saúl jura que David no morirá, y Jonatán lo trae de nuevo a la corte 1 Samuel 19:1-7. La paz dura poco.
David, otra vez amenazado, busca a Jonatán: «¿Qué he hecho yo?». Acuerdan una prueba en la fiesta de la luna nueva: David faltará a la mesa del rey, y Jonatán verá cómo reacciona su padre 1 Samuel 20:1-7. Antes, renuevan el pacto y Jonatán le pide algo para el futuro: que no aparte nunca su misericordia de la casa de Jonatán, ni siquiera cuando Dios haya cortado a todos los enemigos de David 1 Samuel 20:12-17.
En la fiesta, Saúl estalla contra su hijo: «Hijo de la perversa y rebelde… mientras el hijo de Isaí viviere sobre la tierra, ni tú estarás firme, ni tu reino». Cuando Jonatán defiende a David, Saúl le arroja la lanza 1 Samuel 20:30-33. A la mañana siguiente, Jonatán sale al campo con un muchacho y dispara las flechas de la señal convenida: la flecha más allá significa que David debe huir 1 Samuel 20:35-40. Después los dos amigos se encuentran, lloran juntos, y Jonatán lo despide: «Vete en paz», recordándole el juramento entre sus descendencias 1 Samuel 20:41-42. Ver Gabaa.
Último encuentro de Jonatán y David en el desierto de Zif
1 Samuel 23:15-18 Leer esta escena aparte →David se esconde de Saúl en Hores, en el desierto de Zif. Jonatán va a buscarlo allí y, dice el texto, «fortaleció su mano en Dios». Le dice: «No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe». Hacen pacto otra vez delante de Jehová, y Jonatán vuelve a su casa 1 Samuel 23:15-18. No volverán a verse.
Muerte de Jonatán con Saúl en el monte Gilboa
1 Samuel 31:1-13 Leer esta escena aparte →Los filisteos atacan a Israel, que huye por el monte Gilboa. Matan a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl, y el rey, herido por los arqueros, se echa sobre su espada 1 Samuel 31:1-4. Al día siguiente, los filisteos encuentran los cuerpos y los cuelgan en el muro de Bet-san. Los hombres de Jabes de Galaad, que Saúl había salvado al comienzo de su reinado, caminan toda la noche, los descuelgan y los queman y entierran en Jabes 1 Samuel 31:8-13. Ver el monte Gilboa, Bet-san y Jabes de Galaad.
David llora a Jonatán: el lamento del arco
2 Samuel 1:17-27 Leer esta escena aparte →David compone un lamento por Saúl y por Jonatán, que se conservaba en el libro de Jaser. «¡Cómo han caído los valientes!»: el arco de Jonatán nunca volvía atrás, «Saúl y Jonatán, amados y queridos; inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados» 2 Samuel 1:17-23. Al final, la voz se vuelve personal: «Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres» 2 Samuel 1:26.
David cumple su pacto con Jonatán acogiendo a Mefi-boset
2 Samuel 9:1-13 Leer esta escena aparte →El hijo de Jonatán, Mefi-boset, tenía cinco años cuando llegó la noticia de Gilboa; su nodriza huyó con él, se le cayó y quedó cojo 2 Samuel 4:4. Años después, ya rey, David pregunta: «¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?». Le devuelve las tierras de Saúl y lo sienta a comer a su mesa «como uno de los hijos del rey» 2 Samuel 9:1-11.
Cuando los gabaonitas exigen la muerte de siete descendientes de Saúl, David perdona a Mefi-boset «a causa del juramento de Jehová que hubo entre ellos, entre David y Jonatán» 2 Samuel 21:7. Al final, hace llevar los huesos de Saúl y de Jonatán desde Jabes y los entierra en la tierra de Benjamín, en el sepulcro de Cis, el padre de Saúl 2 Samuel 21:12-14. Ver los gabaonitas.
Su papel dentro de la Biblia
Jonatán es la figura que hace posible el paso del trono de Saúl a David sin que David aparezca como usurpador. El heredero legítimo reconoce a su rival, lo protege de su propio padre y le cede de palabra lo que le correspondía. Al mismo tiempo, se mantiene leal a Saúl hasta el final y muere a su lado. El relato lo muestra fiel a los dos: a su padre como hijo y a David como amigo.