El día siguiente al duelo ocurre lo más importante del capítulo y no tiene que ver con
la guerra: el alma de Jonatán, hijo del rey y heredero, queda ligada a la de David, hace
un pacto con él y le entrega su manto, sus ropas, su espada, su arco y su talabarte
1 Samuel 18:1-4. El heredero al trono está desvistiéndose delante del
hombre que va a ocuparlo.
El ascenso es inmediato y el problema llega con él. Las mujeres salen a cantar en las
ciudades con una copla que cuenta de a miles: Saúl hirió a sus miles y David a sus diez
miles 1 Samuel 18:6-7. Saúl se enoja, calcula lo que falta —«no le queda
más que el reino»— y desde aquel día lo mira con recelo
1 Samuel 18:8-9. Dos veces le arroja la lanza estando David tocando
1 Samuel 18:10-11. Como no puede matarlo de frente, lo aleja: lo hace
jefe de mil, y el resultado es el contrario del buscado, porque todo Israel y Judá lo
amaban al verlo salir y entrar delante de ellos
1 Samuel 18:13-16.
Entonces prueba con el matrimonio. Le ofrece a su hija mayor, Merab, con la condición de
que pelee las batallas de Jehová, pensando que caiga a manos de los filisteos; a la hora
de la boda se la da a otro 1 Samuel 18:17-19. Mical, la hija menor, ama a
David, y Saúl ve una segunda oportunidad: pide como dote cien prepucios de filisteos,
«para que David caiga en manos de los enemigos» 1 Samuel 18:20-25. David
vuelve con doscientos y se convierte en yerno del rey
1 Samuel 18:27.
La persecución se vuelve abierta. Saúl ordena matarlo, Jonatán intercede y el rey jura
que no morirá 1 Samuel 19:1-6; poco después vuelve a lanzarle la lanza y
David huye de noche 1 Samuel 19:9-10. Mical lo descuelga por la ventana y
pone en la cama una estatua doméstica con una almohada de pelo de cabra a la cabecera
para ganar tiempo; cuando su padre la increpa, ella dice que David la amenazó
1 Samuel 19:11-17. David llega hasta Samuel en Ramá, y allí ocurre una
escena que el libro cuenta casi con humor: los mensajeros enviados a prenderlo se ponen
a profetizar, y después el propio Saúl, que acaba tendido en el suelo desnudo todo aquel
día y aquella noche 1 Samuel 19:18-24.
Estás aquí1 S 18 · DavidLa amistad de David y Jonatán y los celos de Saúl
El día siguiente al duelo ocurre lo más importante del capítulo y no tiene que ver con la guerra: el alma de Jonatán, hijo del rey y heredero, queda ligada a la de David, hace un pacto con él y le entrega su manto, sus…